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Aunque llega el calor y encender el horno se nos hace un mundo, no puede negarse que algunas verduras de verano quedan de maravilla hechas en el horno. Por una escalivada se hace el esfuerzo. Por un pollo asado de domingo, puede que también. Y por esta lasaña vegetal, ni se duda; además, solo requiere de unos 20 minutos de tortura, lo suficiente para que el interior se caliente y la superficie quede muy dorada y crujiente.
Ni ella misma se lo creía. Tamara Fernández Varela leía y releía en su casa la carta con la que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Carballo le comunicó que su exmarido la había drogado, violado y fotografiado, y no se reconocía. Incluía seis imágenes. En algunas de ellas aparecía completamente desnuda. “Las miraba y decía: no puedo ser yo. Semejante barbaridad no te entra en la cabeza. Una mujer como muerta en una cama. Era yo”, rememora la gallega de 43 años. Su madre y ella empezaron a gritar. Gritaron tanto que una vecina asustada llamó a una ambulancia.
Pongamos que se llama Elena y que pesa 90 kilos. La imprecisión de estos datos no cambia lo valioso de su relato. Esta mujer, que no quiere dar su nombre real, llevaba 20 de sus 50 años sin subirse a una báscula. Sabía, no hacía falta un número para saberlo, que estaba clínicamente obesa, pero lo había aceptado. Un día, mirando Instagram, le salió un anuncio de una plataforma que vendía Mounjaro. “Pude volver a hacerlo sin apagar la luz”, decía. Lo ignoró. “Pude subir en un avión sin pedir un extensor de cinturón”, insistió un segundo anuncio. Vale. “Pude volver a atarme los zapatos”, rezaba un tercero. Pinchó. La publicación le llevó a una página web, rellenó un formulario, mandó unas fotos y pagó unos 30 euros. A los pocos días, obtuvo una receta médica que le autorizaba a comprar este fármaco adelgazante. Fue su pasaporte a una vida nueva. “El cambio ha sido radical”, dice al otro lado del teléfono. “Estoy feliz”. En cuatro meses, ha adelgazado lo que no pudo adelgazar en años. No sabe cuánto exactamente, pero calcula que más de 10 kilos. Se ha puesto un entrenador personal y ya ha vuelto al médico. También planea el reto más difícil: volver a subirse a la báscula.
Al cumplir Clint Eastwood 96 años el 31 de mayo, varios medios estadounidenses bucearon en declaraciones de su entorno, y encontraron una entrevista a su hijo Kyle, músico y compositor de jazz, realizada por France 3 a finales del pasado noviembre. En ella, hablaba sobre su padre y afirmaba guardar “muchos recuerdos entrañables de haber trabajado con él”. Y añadía: “Ahora está jubilado, tiene 95 años. Pero tuve la gran fortuna de poder colaborar con él en varias películas”. De repente, el mundo descubría que, tras Jurado Nº2, no habrá más películas de Eastwood. Clint había colgado las pistolas.
Nuestro hombre deambula a paso lento por el césped de Anoeta vestido de civil, pero antes de que el periodista asuma pecados personales propios de la ignorancia futbolística y antes de dar voz al interesado, que es lo importante, no estaría mal dejar aquí colgada esta breve galería de alabanzas hacia un tal Mikel Oyarzabal Ugarte (Eibar, 29 años), pronunciadas por diversas gentes del fútbol:
