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Argentina ha remontado a Inglaterra (1-2) este miércoles en las semifinales del Mundial 2026 en Atlanta. El encuentro empezó muy tosco, con muchas faltas e interrupciones constantes que han imposibilitado la fluidez del juego y han provocado la escasez de ocasiones. Tras la pausa de hidratación llegaron las primeras oportunidades, pero no muy claras. Del lado inglés Stone remató de cabeza al segundo palo en un centro de Rice, pero su disparo se marchó fuera. Después respondió la Albiceleste con un disparo de Enzo Fernández en la frontal del área que no cogió puerta por muy poco.
Leo Messi, que con apenas 20 años todavía no sabía lo que era levantar un Mundial ni convertirse en el futbolista que marcaría la historia, sostenía con cierta timidez un bebé de seis meses que chapoteaba dentro de una bañera. Un patito de goma entre ambos arrancó las sonrisas de los presentes y deshizo la tensión que suele imponer una cámara. Nadie prestó demasiada atención a aquella fotografía, parte del calendario solidario de Sport de 2008, hasta hace dos años. Casi dos décadas después, la escena adquiere un significado imposible de prever: este domingo, el joven futbolista que bañaba al niño y aquel bebé se enfrentarán en la final del Mundial entre Argentina y España. Messi y Lamine Yamal. El vigente campeón que ha dominado el fútbol frente al futbolista llamado a liderar la siguiente generación. “He crecido un poquito, y Leo también. Ojalá sí que pueda enfrentarme a él en una final, ya que no se pudo en la Finalissima”, bromeó Lamine Yamal a Dazn recientemente sobre la fotografía. “Lamine era muy simpático. Se ganó a Messi en dos sonrisas”, recordada hace dos años a EL PAÍS Joan Monfort, fotógrafo de la escena. Una imagen, tan inocente como fortuita, que invita a hablar de legado y sucesores, y que este domingo tendrá un capítulo más.
Lionel Messi le dio más al fútbol que lo que el fútbol le dio a Messi pero el 10 argentino se encontró de repente ante una nueva misión, una casi más patriótica que deportiva: emular, 40 años después, el festejo de Diego Maradona ante Inglaterra, sus goles con las manos y los pies por los cuartos de final de México 1986, un partido jugado cuando faltaba un año para su nacimiento. Aunque su vitrina de hazañas parecía llena, Messi consiguió en Atlanta una victoria triple: al triunfo colectivo de un país por ganar el partido más sentimental, el 10 le agregó una victoria personal, la de emular a Maradona también contra Inglaterra y la de quedar a un paso de atrapar su segunda Copa del Mundo. El campeón en Qatar 2022 es finalista y se enfrentará a España.
A España le espera la campeona del mundo, de América y del orgullo. Nadie se rebela como ella contra su propia muerte. Lo volvió a hacer en las semifinales, pero con una diferencia sustancial respecto a las penurias que sufrió con Cabo Verde, Egipto y Suiza: esta vez no sobrevivió a su precariedad, sino que desató una tormenta de fútbol que se comió a una selección inglesa muy cicatera.