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Si eres de esas personas a las que le gusta el pan recién hecho, entonces tienes que seguir leyendo, porque la máquina de la que te hablaremos hoy se convertirá en tu mejor aliada para complacer este capricho.



La crisis de Ceuta toma un nuevo rumbo, y el Gobierno pone aún más medios técnicos y más decisión política para intentar recuperar el control después de una noche, la del jueves, en la que todo parecía irse de mano con momentos de violencia entre algunos ceutíes y un grupo de inmigrantes. El Ejecutivo ya tiene una lista definitiva de espacios para albergar a los inmigrantes, y acelera las obras para lograr que en un máximo de dos semanas, con suerte un poco antes, no haya ningún irregular durmiendo en las calles o en las playas, algo que, según un análisis muy extendido en el Gobierno, es lo que está generando más tensión en la ciudad. Además, se acelerarán los procesos para las devoluciones, sobre todo de los adultos marroquíes, que no tienen prácticamente ninguna posibilidad de recibir el asilo que muchos de ellos solicitan. Se han enviado más policías especializados para agilizar ese trámite; y se permitirá que las entrevistas que son preceptivas por el protocolo legal se hagan también online, con agentes y traductores fuera de Ceuta, para salvar la gran dificultad de enviar a más personas a un lugar pequeño y ya lleno de militares, policías y profesionales de la asistencia humanitaria. Y, además, 10 días después de recibir la oferta europea, el Gobierno ha dado un nuevo giro al pedir formalmente la ayuda de la Unión Europea, a través de Frontex, para ese trabajo de “triaje”, esto es, agilizar los trámites de clasificación de migrantes de cara a su expulsión, con policías e intérpretes de otros países que puedan actuar online para avanzar en las devoluciones.
Gonçalo Narciso (Beja, Portugal, 1983) comenzó a trabajar en Relais & Châteaux hace casi una década y desde 2020 es el delegado para España y Portugal de esta asociación, que reúne 580 hoteles y restaurantes en 65 países desde que fue fundada en Francia en 1954. En España son una veintena los establecimientos que lucen junto a su nombre esta marca, sinónimo de lujo en el sector turístico. Narciso también es director general de Bela Vista Hotel & Spa, en Praia da Rocha, en el Algarve portugués, y conoce de primera mano los gustos y peticiones de los clientes adinerados.
Una agencia que nació tras los atentado del 11S en Nueva York para reforzar la seguridad de Estados Unidos hoy persigue migrantes. Con bonificaciones de hasta 50.000 dólares a los agentes por las detenciones, bajar la edad mínima a 18 años para formar parte de la agencia, reducir las capacitaciones de 18 a 6 semanas y eliminar el título universitario, Trump ha convertido esta oficina en el emblema de su política migratoria.

Telefónica Hispanoamérica cerró el ejercicio fiscal 2025 con México y Venezuela como sus operaciones más rentables, al aportar estas dos filiales conjuntamente 184,13 millones de euros al resultado del ejercicio de la sociedad holding, según recogen las cuentas anuales de la entidad correspondientes a 2025 a las que ha tenido acceso EL PAÍS/Cinco Días. No obstante, las abultadas pérdidas operativas y contables contabilizadas en Chile y Colombia impactaron en el resultado agregado de Telefónica Hispanoamérica, que cerró 2025 con unas pérdidas netas de 1.151 millones de euros, frente a los números rojos de 1.690 millones registrados un año antes.
Asombra que asombre el crecimiento vertiginoso que experimenta Aliança Catalana, el partido de extrema derecha, secesionista e islamófobo. (Según el CEO, el CIS catalán, el partido sería el tercero más votado en Cataluña, por delante de Junts; según otros sondeos, el segundo, por delante de Junts y ERC). Asombra porque era previsible; de hecho, se previó. En Independencia, una novela ambientada en 2025 pero publicada en 2021 (cuando AC era insignificante), alguien dice que lo que ha cambiado de verdad Cataluña no es el procés, sino los atentados de 2017, perpetrados por yihadistas criados en Ripoll; además, la trama gira en torno a una alcaldesa populista que se ha convertido en el centro de la política catalana inyectando la islamofobia en el discurso público local. En gran parte, eso es AC: un partido surgido en Ripoll del trauma de 2017, cuya líder, Sílvia Orriols, es la alcaldesa actual del pueblo. Lo de menos es que la novela mencionada fuera obra de un servidor; lo esencial es que era difícil que lo inventado en esa ficción no acabara ocurriendo en la realidad, sobre todo porque la islamofobia constituye desde hace años un ingrediente esencial de la extrema derecha europea, y era improbable que la política catalana permaneciese ajena a ella.
Hay escritores y luego está Gonçalo M. Tavares (Luanda, Angola, 56 años). Su literatura rara, quirúrgica y violenta a la vez, brota de no sabe dónde. Luego la deja reposar sin ansiedad. Cuando vuelve a libros ya olvidados es capaz de darle los machetazos que le daría a una selva enmarañada porque, si algo se puede contar en tres palabras, Tavares nunca empleará seis. Con este método ha publicado 50 obras, casi tantas como años tiene, que conforman un árbol, Cuadernos de Gonçalo M. Tavares, que se ramifica en epopeyas, novelas, mitologías, haikus, artes, teatro o poesía. Los géneros le importan tan poco como ordenar la cocina donde hablamos una tarde de mayo y donde se apilan algunos platos sucios y figuras kitsch que compra por el mundo.
Comer entre horas tiene peor prensa que odiar a los delfines, pero el género humano se las ha arreglado para que no haya prácticamente una hora en el día o en la noche que no tenga su comida. Es literal, comenzando por las teterías que sirven empanadillas a las cinco de la madrugada en Cantón y terminando con ese resopón alcohólico que las redes sociales de Occidente han tipificado como “el kebab de las dos de la madrugada”. Entre medias, uno puede tomar un esmorzaret valenciano, un amarretako vasco, un apericena a la italiana o incluso —Dios nos perdone— un drunch, que es como el brunch pero en versión boba y vespertina. Detrás de estas invenciones han estado alicientes tan poderosos como el hambre y el esnobismo. El esnobismo, por ejemplo, nos dio el té de las cinco, un pretexto para lucir la porcelana. Y, sin salir de Inglaterra, el hambre —la gula— nos dio las savouries: un bocado salado que sirve para acabar la botella o más bien bajarse otra después de los postres. El disparate se redondea con la fantasía de sus nombres: al pedir una becada escocesa —Scotch woodcock—, lo que traen son huevos revueltos con anchoas. La socialización, claro, suele guiar estas comidas, pero a veces se trata más bien de detenerla. A tal efecto, en Dinamarca, las fiestas terminan con un destello de franqueza nórdica: la “comida para pirarse” o skrub af-mad.