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Los municipios acumulan una hucha millonaria que apenas utilizan. En un momento de crecientes necesidades de gasto, con el acceso al mercado inmobiliario como principal urgencia, el año pasado solo invirtieron 268 millones de los más de 3.200 que podían movilizar, según los últimos datos de Hacienda. La novedad es que la mayor parte del superávit se ha destinado a proyectos vinculados a la vivienda, que se ha convertido en la gran prioridad de muchas Administraciones. La baja ejecución, en cambio, es crónica, y responde tanto a factores coyunturales como estructurales. Por un lado, el ministerio no autorizó hasta finales de año el uso del saldo acumulado; por otro, el estricto marco presupuestario al que están sujetas las entidades locales les deja poco margen para emplear su excedente de tesorería.

La reforma laboral pactada solucionó, con buenos equilibrios, el problema de la alta temporalidad contractual y afianzó el crecimiento económico y del empleo. Pero todos los análisis empíricos de mercado de trabajo muestran que los salarios medios están estancados y que el absentismo por razones de salud tiene un alto crecimiento. Ambos problemas laborales están interconectados porque los enormes costes empresariales en las bajas médicas, con un pago directo de 15 días, mejoras voluntarias de los convenios colectivos y cotizaciones en tiempos de inactividad, frenan la negociación colectiva de los salarios, con el trasfondo de la baja productividad. El objetivo de los próximos años debe ser, en consecuencia, subir salarios y reducir absentismo, utilizando las dos herramientas que ofrece la regulación laboral, la negociación colectiva y las reformas normativas.

Esta vez parece que no habrá batalla política por el reparto de menores migrantes. A diferencia de lo sucedido los dos años anteriores, cuando las llegadas a Canarias colapsaron los recursos de acogida del archipiélago, el PP se muestra resignado a desistir del choque con el Gobierno tras la masiva afluencia a Ceuta. “Nadie se atreve a saltarse la ley”, advierten en el Ejecutivo, convencidos de que, aun a regañadientes y a pesar de los pactos con Vox, las comunidades presididas por el PP asumirán la parte que les corresponde, como, en realidad, ya lo han venido haciendo a lo largo del último año. El proceso todavía se demorará semanas o meses, pero el Ejecutivo ya se dispone a activar los primeros trámites.
Alejandro arropó con su chaquetón al bebé de cabello rizado que acababan de recoger de un flotador en Ceuta. El niño, vestido con su ropa infantil, estaba envuelto con papel film, como el que se utiliza para envolver bocadillos. “Solo le quedaba libre la cabecita”, recuerda. “Estaba afectado por el frío, no reaccionaba y comenzaba a echar espuma por la boca”. La madre estaba hecha un manojo de nervios. El pequeño, de tres años, fue rescatado junto a su madre, embarazada, y su padre a las 7 de la mañana del pasado jueves, apenas unas horas antes de que se produjera la gran entrada masiva en Ceuta.
El éxodo de decenas de miles de jóvenes marroquíes ha abierto una brecha entre las fuerzas políticas del país magrebí en vísperas de las elecciones legislativas de septiembre. Tras las explicaciones oficiales de los Ministerios de Interior y Asuntos Exteriores, en las que el Gobierno de Rabat limita a 11 el número de fallecidos en Marruecos durante la avalancha migratoria, partidos de la oposición islamista y de izquierdas exigen una investigación de la tragedia cuando se cumple una semana de la crisis fronteriza con España. ONG españolas y marroquíes estiman que la cifra de muertos en territorio marroquí se eleva a más de 60, frente a las entre 72 y 88 manejadas por fuentes oficiales en la ciudad autónoma española.

“Duraría unos ocho segundos, creía que la mataba, lo primero que observó fue cómo le daba una patada en la cabeza, prosiguiendo la agresión con más patadas y puñetazos dirigidos a la cabeza de la mujer, le llamó la atención la extrema violencia empleada y que él no decía ninguna expresión o insulto, que era como si estuviera fuera de sí”. Esto fue lo que le dijo a los agentes el hombre que el 28 de julio de 2019 intervino para que Dámaso Fernández Serantes parara los golpes que estaba dando a la que había sido su pareja, Laura Cruz Vega. Lo hizo colándose con el coche cuando se abrieron las puertas para dar paso a otro vehículo en el cuartel de la Guardia Civil en el que ambos, agentes, habían convivido hasta 2014, en Llanes, en Asturias. Ella intentó amortiguar el ataque, “metiéndose en el coche y haciéndose una bola”, recuerdan fuentes cercanas al caso. Ayer Laura no pudo hacer nada. Este miércoles 5 de agosto, él se coló por una puerta trasera y la asesinó.



Planifica Madrid, la empresa pública a través de la que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP) compró el ático de Chamberí, tiene una agenda. Está colgada en su página web y cualquiera la puede consultar. Es un calendario muy detallado: en él aparecen los encuentros, reuniones del consejo de administración, eventos, visitas a propiedades, firmas de contratos, homenajes, entrega de proyectos y hasta cuándo se recogieron las cestas de Navidad el invierno pasado o les hicieron reportajes de televisión. Todo. Hay meses con una decena de actividades y otros frenéticos con más de 20. Al menos, así fue durante todo 2025 y hasta marzo de este año. En abril, el mes en que la Comunidad de Madrid compró el piso de 485 metros cuadrados, ya no hay nada. Lo mismo pasa con mayo, junio y julio. Según la agenda, no ha habido actos de ningún tipo en cuatro meses.


Les propongo un viaje para el que no necesitarán billetes, protección solar ni siquiera una toalla. Iremos a un lugar que probablemente conozcan bien, aunque tal vez no se hayan detenido aún a pensar en él. Primera parada: una playa cualquiera de España, hace 40 años. Pónganse el traje que les resulte más cómodo: pueden ser el niño que hace castillos de arena con un cubo y una pala de plástico; la adolescente que preferiría haberse quedado en casa; los abuelos que descubren que los nietos crecen demasiado deprisa o los padres que esperan que crezcan lo suficiente para poder volver a escaparse a cenar solos.
Mi nombre es Ignatius Farray y últimamente no me parezco conmigo mismo, o eso dice mi mujer, la cómica palmera Petite Lorena. El otro día estábamos en la cocina de casa, con los codos hincados sobre la mesa después de comer, repasando nuestra vida en pareja como si fuera un examen al que algún día nos tendremos que presentar, y ella me dijo que me ve más espabilado que nunca; sacando la basura cuando está la bolsa llena o fregando los platos cuando se acumulan, y hasta me dijo que no dejo de ponerme el perfume que ella me regaló, y que yo nunca había usado antes, ni desodorante, y que ahora no entro a la cama sin dos gotitas de ese frasquito francés.