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Dar con el regalo perfecto para una amiga especial puede ser un desafío, pero también una oportunidad para demostrar cuánto la aprecias. No se trata solo de elegir un objeto, sino de pensar en algo que realmente refleje su personalidad y vuestra conexión.






















Elegir regalo para el amigo invisible se ha convertido en todo un arte: cómo acertar sin exceder el presupuesto marcado ni caer en tópicos. Dar con el regalo adecuado para tu amigo invisible, ya sea en el trabajo o entre tus amigos, es más difícil de lo que parece, sobre todo cuando el presupuesto es ajustado y no puedes regalarle a la persona que te ha tocado esa cosa que sabes que tanta ilusión le hace porque es demasiado cara y va contra las reglas del juego. Pensar en las cosas que le gustan, le hacen gracia o saber sus hábitos diarios son excelentes puntos de partida para elegir un regalo acorde al presupuesto, divertido, funcional y que además le haga mucha ilusión a tu amigo invisible. Aun así, sabiendo todo sobre esa persona, muchas veces recorres tiendas, saltas entre pestañas de Amazon y al final sigues sin tenerlo claro.
















Es una regla universal creer que los niños son los más fáciles de regalar, pero lo cierto es que, conforme crecen, la elección se complica. A cierta edad ya no es tan fácil acertar como antes, los gustos evolucionan, por lo que los detalles que combinan diversión, creatividad y un toque especial se vuelven los favoritos.






















Otoño de 2025, la invasión de Ucrania se encamina a su cuarto año. En las tiendas de la cadena rusa Tvoe suena un anuncio: “Zara, Stradivarius y Bershka ya están en las estanterías de Tvoe, pero no se lo digas a nadie, es un secreto”. Inditex, propietaria de estas marcas, abandonó aquel mercado en 2022, meses después de que el Kremlin desatase su guerra. Sin embargo, algunas prendas de la compañía española, como las de otras firmas occidentales, siguen llegando a los consumidores rusos. A cuentagotas, más caras y con una variedad reducida, pero llegan por otras vías.
Mal asunto cuando el primer ejecutivo de un fabricante de aviones tiene que salir a pedir disculpas. El consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, lo hizo la semana pasada en la red profesional Linkedin por un problema serio tras mucho tiempo de aparente calma en la casa. Desde hace más de siete años los siniestros y las pérdidas económicas son la sombra del rival estadounidense Boeing. Ahora, el popular modelo A320 de Airbus ha aflorado fallos en el sistema de control de vuelo, y eso no es poca cosa para uno de los aviones más vendidos del mundo, con unas 11.300 unidades despegando cada jornada.
En este episodio recopilamos las recomendaciones navideñas de libros, películas, series y juegos. Grabamos parte del podcast caminando por la redacción y hablando con compañeros que, además, nos enviaron audios con sus propuestas para estas fechas.
Nicolás Tsabertidis
Ana Ribera
Ana Alonso
Jorge Magaz
Durante décadas América Latina fue el llamado patio trasero de Estados Unidos. Ahora Washington ha declarado a la región su jardín delantero. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración de Donald Trump, publicada el viernes, pone su principal foco geopolítico en el continente americano, en detrimento de Europa o de Oriente Próximo. Dos siglos después de su proclamación, vuelve la doctrina Monroe del siglo XIX que abrió una era de intervencionismo de Washington en América Latina dirigido en su mayor parte contra gobiernos y simpatizantes de izquierda, y regresa con características trumpistas. La campaña militar en torno a Venezuela es una de ellas. La presión ―llegando a la injerencia electoral― en favor de gobiernos y políticos afines en una región más polarizada que nunca es otra.
Pese a que el mundo hace tiempo que se acostumbró a la volatilidad de Donald Trump, la actitud de las últimas semanas del presidente de Estados Unidos ante la idea de un ataque a Venezuela tiene desconcertados a los observadores de la relación entre ambos países, sumidos últimamente en un ánimo voluble y en estado de alerta. Los mensajes que llegan desde la Casa Blanca son ciertamente contradictorios. Un día, Trump amenaza con el inminente comienzo de una ofensiva terrestre, y con “acabar con esos hijos de perra”, en referencia a los narcotraficantes del país sudamericano. Al siguiente, reanuda los vuelos de devolución de inmigrantes irregulares y deja abierta la posibilidad a una salida negociada de la crisis. ¿El resultado? Que nadie, ni en Washington ni en Caracas, se atreve a apostar si finalmente se producirá la temida intervención militar, ni qué forma tendrá, llegado el caso.
A finales de mayo de 1977, pocos días después de ser cesada como jefa de Gabinete de Adolfo Suárez, Carmen Díez de Rivera recibió una llamada del presidente. Algunos medios de derechas afirmaban que la habían echado de La Moncloa por comunista. La acusaban de ser una espía a sueldo de Alemania del Este y aseguraban que estaba en arresto domiciliario. Suárez la llamó para anunciarle que iba a publicar una nota desmintiendo los rumores. La relación entre ambos no pasaba por su mejor momento. Tras apartarla, el presidente le había ofrecido un puesto como asesora y ella lo había rechazado. Díez de Rivera no quería saber nada de la naciente UCD, no le gustaba la inclusión de tantos funcionarios franquistas en las listas electorales. “Para quitarle hierro al tema, Carmen, he pensado que te voy a dar una Gran Cruz”, le propuso Suárez. “Antes muerta que cogida con una cruz. Cruces ya tengo bastantes. Si insistes en dármela, la rechazaré”, respondió ella.
