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El último balance de Interior eleva a 67 el número de migrantes muertos tras la entrada masiva a Ceuta, mientras que más de 48.000 de las casi 50.000 que llegaron procedentes de Marruecos ya han regresado. La noche en la ciudad autónoma ha transcurrido con normalidad, y las entradas se han detenido en su totalidad. Mientras, ha empezado la instalación de las barreras de contención en el espigón del Tarajal. En Melilla, el Gobierno ha informado de que se va a proceder a la “apertura gradual de la frontera” en el paso de Beni Enzar. La reapertura se realizará por fases y, de momento, exclusivamente para el tránsito de vehículos de la Operación Paso del Estrecho. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado este sábado una carta a las instituciones europeas para quejarse de la actitud de algunos países ante la crisis migratoria de Ceuta. En la misiva, el jefe del Ejecutivo ha pedido una reunión de los ministros del Interior de los Veintisiete. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido la actuación del Gobierno en la crisis migratoria de los últimos días. “Hemos revertido la situación en 24 horas”, ha dicho.

“¿Os imagináis vivir en Ceuta y ver vuestra ciudad así?” comienza su texto en Instagram stories la influencer María Pombo (3,5 millones de seguidores).. ¿Así cómo? ¿con gente de fuera que huye de la pobreza, de la miseria, de la desesperanza o que, simplemente, quiere mejorar su vida, ya que no vale que solo aceptemos como razón válida para migrar las grandes calamidades? De hecho, el grueso de las personas migrantes que viven en España han llegado por vía aérea y la mayoría a Madrid, ciudad que tú y yo compartimos. Entran con visado de turista y luego se quedan. Para comprender las imágenes de Ceuta antes de lanzar un mensaje así, que pueden ver millones de personas, deberíamos tener la mínima responsabilidad de comprender la realidad de la hablamos.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha acusado a varios gobiernos europeos de actuar en la crisis de Ceuta movidos por el “prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político” y calificó su respuesta a la situación migratoria en la ciudad autónoma española de “egoísta, polarizadora e ilegal”. En una carta remitida a la cúpula de las instituciones comunitarias, Sánchez carga contra la reacción de algunos de sus socios de la UE (sin poner nombres) y pide una reunión urgente de ministros del Interior, después de que Italia suspendiera su cooperación Schengen con España y Finlandia y Dinamarca plantearan abiertamente la posibilidad de excluir temporalmente su cooperación de libre circulación con Madrid. España estima que más de 48.000 de las alrededor de 50.000 que entraron en Ceuta desde Marruecos ya han regresado.
La carta de Pedro Sánchez a las instituciones europeas
Le escribo para expresar mi profunda preocupación por la reciente reacción que algunos Gobiernos europeos han mostrado tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la UE en Ceuta.
Como saben, alrededor de 50.000 migrantes entraron de forma irregular e inesperada en este territorio español a principios de esta semana. En menos de 48 horas, mi Gobierno ha logrado restablecer plenamente el control de la frontera, proporcionar una amplia asistencia humanitaria, devolver prácticamente a la totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular y evitar cualquier movimiento no autorizado hacia el continente europeo.
Esto se ha conseguido en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes y con un apoyo muy limitado por parte de otros Estados europeos, al tiempo que se ha seguido implementando la política migratoria efectiva y solidaria que España ha aplicado de manera constante en los últimos años. Una política que nos ha permitido reducir drásticamente las llegadas irregulares a través de nuestro territorio, convirtiendo a España en la segunda frontera exterior más segura de la UE, a pesar de ser el único Estado miembro con una frontera terrestre con África. Esta política exitosa también nos ha permitido ayudar a otros Estados miembros cuando se enfrentaron a crisis similares, como cuando acogimos a varios de los migrantes que llegaron a Europa oriental a través de Bielorrusia en 2021 y a Lampedusa en 2023.
A pesar de estos hechos indiscutibles, la reacción de los gobiernos europeos en las últimas horas ha sido bastante asimétrica. La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad, y ha ofrecido su asistencia. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y por pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen.
Esa actitud —impulsada por prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos— no solo es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen. También lo es a los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental, porque Ceuta no forma parte del Espacio Schengen, porque apenas quedan migrantes irregulares sin devolver y porque España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores menos permeables de la Unión Europea, con un número de entradas irregulares que es la mitad del registrado, por ejemplo, en Italia en los últimos años (2021–2026).
En el actual contexto internacional, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacciones egoístas, polarizadoras e ilegales.
Por esta razón, dada la gravedad de la situación, le pedimos a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque, con carácter de urgencia, una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior. Esta reunión debería permitirnos establecer una respuesta común a situaciones de este tipo y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no solo de aquellos en la primera línea de la Unión.
Contamos con su liderazgo para garantizar que la Unión Europea responda de manera rápida, efectiva y coordinada.
Aunque no siempre ha funcionado la ecuación, la gran literatura se ha traducido con frecuencia en gran ópera, desde Il ritorno d’Ulisse in patria de Monteverdi hasta Fin de partie de Kurtág, o desde Alcina de Handel (escuchada estos días en Múnich) hasta Billy Budd de Britten. Pero la transformación ha estado muchas veces erizada de dificultades. Giuseppe Verdi, por ejemplo, se pasó toda su vida lidiando con libretistas, con cantantes, con directores de teatro, con editores y, ¡ay!, con la irracional e irrazonable censura. Era una lucha extenuante, que le obligaba a dejar de componer para ocuparse de asuntos mucho más triviales e incómodos. De ahí esos “dieciséis años de galera” que confesó en 1858 haber vivido a la condesa Maffei sin haber podido disfrutar “ni una hora de tranquilidad”.
El modelo está en Ormuz, pero es de aplicación universal. En el nuevo desorden internacional regido por la fuerza ‘no siempre el grande se come al chico’, cuando el chico cuenta con palancas para defenderse e incluso imponerse sobre quien tiene más poder y recursos. Estados Unidos está comprobándolo frente a Irán en su disputa por el control de un pasillo marítimo crucial para la economía mundial. Ahí es donde el presidente estadounidense, Donald Trump, puede perder las elecciones de noviembre e incluso su hegemonía en Oriente Próximo.