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Marc Márquez dijo el viernes que no bailaba encima de la moto desde el GP de Japón del año pasado, cuando ganó su séptimo título mundial en MotoGP. “¿Me habré olvidado, quizás?”, bromeaba. Este sábado quedó claro que no. En una jornada caótica, el campeón del mundo desplegó su navaja suiza de habilidades para llevarse la pole y la victoria al sprint, superando incluso una caída. Ante la afición entregada, que aguantó primero el chaparrón matutino y luego otro vespertino en Jerez, el piloto español de Ducati bailó de lo lindo sobre el asfalto mojado y pilotó de manera espectacular y astuta para ponerse a tiro este domingo (14.00 horas, DAZN y Telecinco) de su victoria mundialista número 100.
Los agentes del FBI han acordonado la casa de Cole Allen, el hombre detenido por el ataque durante la Cena de Corresponsales en la Casa Blanca que obligó a la evacuación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la Primera Dama Melania y de todo su Gabinete . La vivienda se encuentra en el área de Los Ángeles. Según The New York Times, por el momento se desconoce si los agentes federales han accedido ya a la casa. El atacante, de nombre Cole Allen, es un hombre de 31 años, natural de California. Vive y ejerce como maestro de escuela en Torrance. Esta localidad, situada al sur de Los Ángeles, cerca del gran puerto de Long Beach, es corazón del transporte marítimo estadounidense. El ataque ha sido condenado al unísono por amigos del mandatario, socios internacionales e incluso sus críticos de la oposición. Entre las primeras reacciones, como cabía esperar dada su amistad con el mandatario, se encuentran las del presidente de Argentina, Javier Milei, o el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quienes han celebrado que el presidente haya resultado ileso. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como su jefa diplomática, Kaja Kallas, han reiterado a este respecto que “la violencia política no tiene cabida en una democracia” y que un evento “destinado a honrar la libertad de prensa jamás debería convertirse en un escenario de miedo”.
Un viento malo sopla desde hace unos años en Estados Unidos. Cuando un presidente sufre en tres años tres intentos de asesinato es que hay algo roto en aquel país. Todavía se desconocen los motivos e intenciones del hombre de 31 años que el sábado trató de entrar armado en el gran salón de un hotel donde Donald Trump se disponía a pronunciar un discurso ante la tradicional gala anual de la prensa. Trump salió ileso. Los repetidos intentos de asesinato del presidente estadoundiense merecen una repulsa tajante, y no puede haber ningún margen para la violencia política en una sociedad democrática. Pero las señales son preocupantes.
El intento de atentado registrado en la noche del sábado contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha merecido una respuesta unánime de condena por parte de líderes mundiales de todo color político, aliados o enfrentados al republicano. Varios de ellos, desde continentes distintos, han utilizado una frase muy similar para resumir su postura: “La violencia no es el camino”.