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“Ya está, no quedan más. Otra vez”, certifica una trabajadora de Cruz Roja en la playa del Trampolín de Ceuta. Entrega la última bolsa de plástico blanco con comida y agua, y agita los brazos en dirección al resto de migrantes que se apelotonaban en una cola caótica para recibir su ración y que hoy no comerán. “Lo siento, no hay más”, se excusa, alzando los brazos en señal de ausencia. Este jueves, la organización ha entregado más de 2.500 raciones, 500 más que los días anteriores, y siguen sin ser suficientes. En este trozo de costa, tanto la Policía que la custodia como los trabajadores humanitarios afirman que hay más de 2.000 personas, la mayoría subsaharianos. Una cifra que discute las dadas por el Ministerio del Interior, que el pasado martes aseguró que de las 72.000 personas que entraron en Ceuta, ya habían vuelto 70.000 a Marruecos, por lo que quedarían unas 2.000 en la ciudad. Una cifra que fuentes de Interior confirman que mantienen, porque no disponen de otros “datos fiables” que les permitan cambiarla, aunque subrayan su carácter estimativo.

Lourdes Reyzábal (Madrid, 53 años), psicóloga de formación, creó hace tres décadas la Fundación Raíces, que ha atendido a más de 5.000 niños sin protección familiar, la mayoría de los cuales arriesgaron sus vidas para llegar a España. En 2008, su marido, el abogado Nacho de la Mata, logró dos sentencias clave del Tribunal Constitucional tras presentar sendos recursos en un momento en el que se repatriaba a menores a sus países de origen sin escucharles y sin contactar, en algunos casos, con sus familias. De la Mata falleció en 2012, de un tumor cerebral, y un premio de Derechos Humanos, el que otorga el Consejo General de la Abogacía, lleva hoy su nombre. Uno de los niños a los que había ayudado, Anouar, que entró en España con 13 años escondido en el bajo de un camión, volvió años después a casa de Reyzábal y De la Mata para cuidarlo en sus últimos días.
Colombia se suma al giro a la derecha que está cambiando gobiernos uno detrás de otro en el continente americano. Abelardo de la Espriella, un abogado sin trayectoria política previa, es desde este viernes el nuevo presidente. Sucede en el cargo a Gustavo Petro, que ha sido el primer presidente de izquierdas de la democracia colombiana. El cambio decidido por los colombianos en las urnas es grande: durante los próximos cuatro años, el país tendrá un Gobierno que promete políticas de libre mercado, mano dura contra la delincuencia y una visión conservadora en cuestiones sociales. La falta de antecedentes políticos de De la Espriella le ayudaron en su elección, al poder presentarse como ajeno a las estructuras del poder. Pero esa misma falta de credenciales arroja una sombra de incertidumbre sobre cómo administrará en la práctica un país de 50 millones de habitantes, una economía con crecimiento mediocre, hondos problemas de violencia y desigualdad y grandes expectativas de cambio.
La camiseta de Jaime Zamorano enumera los eclipses de sol que ha visto como si de una gira de conciertos se tratara: Venezuela, Francia, Libia, Australia, Isla de Pascua, China. “El espectáculo de un eclipse total no se puede comparar con nada”, dice el catedrático de astrofísica de la Complutense. “Estar a la sombra de la luna es una carambola cósmica que produce una sensación indescriptible”. Desde que se retiró de la docencia, disfruta de la vida rural en Villaverde del Ducado, pedanía de Alcolea del Pinar (Guadalajara), donde ahora tiene unas gallinas a las que grabará para ver la reacción que provoca en ellas el repentino anochecer.

En EL PAÍS, queremos saber cómo se preparan ustedes, nuestros lectores, para el fenómeno astronómico del 12 de agosto. Envíanos a participacion@elpais.es tu testimonio de cómo te preparas o cómo recibirá tu pueblo o ciudad el eclipse. Puedes incluir fotos si quieres. El próximo lunes, 10 de agosto, publicaremos algunas de las historias del eclipse de nuestros lectores.
A Laureano Oubiña no le importa que lo llamen rey del hachís, pero mira con lupa lo que los periodistas dicen de él, por si alguno se olvida de poner el “ex” antes que narco, aunque los jueces han tumbado todas sus demandas. “Tengo un jurado popular en Instagram con 85.000 seguidores y lo someto todo a su escrutinio para que opinen sobre lo que dicen de mí”, proclama Oubiña.

No hay constancia de que Pep Guardiola y José Mourinho hayan salido para comer juntos alguna vez, ni siquiera en Manchester, cuando eran vecinos, siempre separados por los dos clubes antagónicos de la ciudad a los que entrenaban: el City y el United. Igual que cuando el catalán dirigía al Barcelona y el portugués al Madrid y la distancia que mantenían era la misma que hay del Camp Nou al Bernabéu. La rivalidad llegó a ser tan enconada que partió el fútbol en dos bandos irreconciliables sin que los protagonistas hayan compartido nada más desde entonces que las condolencias por la muerte de uno de sus progenitores: Félix Mourinho y Dolors Sala. Nadie diría que mantuvieron una buena convivencia durante cuatro años en el Barça (1996-2000).

Decía el gran sabio hispanoárabe Averroes que “la verdadera amistad no se mide por intereses temporales, sino que se bebe por amor gratuito”. Para el filósofo andalusí, los vecinos deben unirse, no por mera conveniencia económica sino por una autentica voluntad de procurar el bien común. Quizás esa sea la ausencia más elocuente en las relaciones entre España y Marruecos, y por extensión entre Europa y su frontera sur. La última crisis en Ceuta lo demuestra con una crudeza insoportable: más de 80 jóvenes muertos, muchos aún sin identificar; familias que siguen buscando desesperadamente a los suyos; miles de menores abandonados a su suerte. Este es el vergonzoso balance de esta tragedia.
Me pregunto desde dónde verá el eclipse total Andreas Karaolis, un fotógrafo que se pasa la vida viajando a lugares del mundo donde la noche es tan negra como la zona hadal, residencia habitual del pez diablo. Su especialidad es retratar cuerpos celestes. Gracias a su loable actividad en redes, he sabido que hay cámaras comerciales con las que cualquier ciudadano con pericia y presupuesto para plantarse en ubicaciones sin contaminación lumínica puede captar el esplendor multicapa y exuberante de la Vía Láctea.
La semana pasada, debatí con el dueño de una cadena de hoteles adults only, que es el eufemismo anglo que usan para no llamarlos hoteles que prohíben la entrada a los niños. Sus establecimientos alojan a perros y gatos, para los cuales hay un servicio de guardería, pero no a menores de 16 años. Lo hacen porque se les permite discriminar a un grupo social por motivos de edad y porque hay quien demanda espacios en los que se produzca esa discriminación. Es el mercado, amigo.
¿Está usted sufriendo cierta depresión? ¿Padece tal vez de malas digestiones? ¿Le exaspera ir en metro? No se preocupe; todo lo que le molesta dejará de hacerlo si lo realiza conscientemente. El mindfulness le cambiará la vida, será un antes y un después.