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Aunque los robots aspiradores se han convertido en una gran revolución desde hace años, lo cierto es que son perfectos especialmente para pisos pequeños. Si eres de los que cuenta con zonas exteriores más amplias, como jardines, patios o terrazas, entonces es importante buscar otro tipo de máquinas que faciliten la tarea de limpieza.




Aunque parezca imposible en muchas ocasiones, acabar con la plaga doméstica que nos acecha está más cerca de lo que parece (a no ser que necesitemos de ayuda profesional). Para eso, siempre hay que dar con la mejor opción posible de entre la larga lista que hay. Las infestaciones de hormigas, cucarachas y otros insectos se atajan de manera adecuada y segura con productos fiables. Los mismos que hemos ido describiendo en EL PAÍS Escaparate en los últimos años y algunos más que hemos destacado en la actualidad. Todos ellos están en lo alto del ranquin de webs como Amazon y reúnen muchas valoraciones positivas, además de que sus precios son muy asequibles.













Entre todas las imperfecciones faciales, los granos y las marcas de acné son de las más frecuentes. Existen cosméticos que ayudan a mejorar el proceso y a tratar la piel en el día a día, aunque siempre se recomienda consultar con un dermatólogo.



El tiempo se aceleró en Cuba este jueves al ritmo de las noticias sensacionales y de imágenes como la del director de la CIA en La Habana, nunca vistas en siete décadas de castrismo. La jornada terminó con la razonable certeza de que el cambio en una isla al borde del colapso, un cambio impuesto desde Washington, se acerca tras más de cuatro meses de presión económica y política de la Administración de Donald Trump para acelerar el final del régimen. Así que este viernes, tanto Washington como Cuba amanecieron pendientes de los siguientes hitos de un calendario incierto, con el presidente de Estados Unidos y su hombre fuerte, el secretario de Estado, Marco Rubio, a bordo del Air Force One, de regreso de China.
Hay un hombre que le habla al oído a Raúl Castro. Le susurra durante el Desfile del Primero de Mayo en La Habana, o interpone su mano si una señora quiere tocar la del expresidente, como si a la mujer le hiciera falta confirmar que realmente sigue vivo. Cuando Castro despachaba discursos ardientes —siempre menos que los de su hermano Fidel— en la Plaza de la Revolución, ahí estaba el hombre a sus espaldas, firme bajo el calor fulminante del trópico. Si Raúl recibía al Papa Francisco en la capital cubana, ahí estaba el mismo hombre, vigilando sus pasos. Dicen quienes lo conocen que es “el niño de los ojos” de Castro. Dicen, además, que tiene un dedo extra debido a una condición congénita y que sus allegados le encasquetaron un apodo: El Cangrejo. Se nombra Raúl Guillermo Rodríguez Castro, es el nieto de Raúl y su guardaespaldas. Desde hace meses, sin embargo, parece custodiar algo mayor: no solo los hombros de su abuelo, sino el destino de su país.
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha recibido un aluvión de críticas (que él considera ataques al club, pero son a su gestión) después de una desdichada rueda de prensa que rompió con estrépito, el pasado martes, más de una década de discreción. El que ha sido durante 22 años mandamás del equipo blanco dijo desafiante que no dimite y que tendrán que sacarlo “a tiros” de su puesto, anunció una convocatoria de elecciones en la que concurrirá y trató de descalificar (presentándolo como mexicano) a su potencial rival en las urnas, el presidente de Cox, Enrique Riquelme, que es alicantino.
Son adolescentes, o jóvenes que apenas pasan de los 20 años, pero, sobre todo, radicales de extrema derecha que sueñan con “el día X”, el día en el que todo comienza, el día en el que masacrarán a los inmigrantes. Alemanes que van a la escuela o a sus formaciones o trabajos, alejados del estereotipo neonazi de cabezas rapadas con chaquetas bomber, y que después se sumergen en movimientos extremistas de derecha que hablan de un “pueblo puro”, relativizan el Holocausto y odian a los migrantes, pero ahora también a las feministas y a la comunidad LGTBIQ+. La periodista alemana de investigación Angelique Geray, de 33 años, decidió infiltrarse entre 2024 y 2025 en estos grupos para entender cómo se radicalizan. “Quería averiguar por qué el extremismo de derecha vuelve a presentarse como una especie de culto o tendencia juvenil”, explica a principios de mes en una cafetería en el sur de Berlín tras publicar su experiencia en un libro titulado Undercover unter Nazis (Infiltrada entre nazis).
La lentitud de la Justicia argentina no hace excepciones ni con los héroes populares. Cinco años y medio después de la muerte de Diego Armando Maradona, los argentinos saben que su corazón era monstruosamente grande cuando dejó de latir: pesaba 503 gramos, casi el doble que el de un humano común. Saben que el futbolista murió de un edema de pulmón derivado de una insuficiencia cardíaca aguda. Saben que tres semanas antes había sido operado de un hematoma subdural crónico. Saben que después fue trasladado a una casa para continuar su recuperación, de la que nunca salió. Pero la Justicia les debe todavía una respuesta: si podría haberse evitado la tristeza que invadió de punta a punta el país —y más allá de sus fronteras— el 25 de noviembre de 2020.
Antes de que su invasión de Ucrania de 2022 hiciera de Rusia el nuevo gran paria para Occidente, Irán era el país más sancionado del mundo: más de 3.600 castigos económicos de Estados Unidos, Naciones Unidas, la Unión Europea y diversos países, que abocaron a la República Islámica a moldear su política económica para esquivar ese asedio. Incluido en su vital sector petrolero, que Donald Trump confiaba en asfixiar con el bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz, por donde Irán exporta el 90% de su crudo destinado al exterior.
El guía, Johnny Mansour, explica en tono distendido la vida cultural en la ciudad israelí de Haifa antes de la Nakba (desastre, en árabe), como se conoce a la huida o expulsión de unos 750.000 palestinos (dos tercios de los que vivían en el actual Estado de Israel) de sus hogares entre 1947 y 1949, ante el avance de las milicias judías y, luego, del recién creado ejército israelí. Cuenta que grandes estrellas de la música árabe, como la egipcia Um Kulzum o el sirio-egipcio Farid Al Atrash, actuaron en una sala de conciertos de la ciudad que solo existe ya en los libros de historia, durante el mandato británico de Palestina (1920-1948).