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En casa, por desgracia, ningún textil o superficie puede librarse de las manchas. Por mucho que queramos que esté impecable las 24 horas del día, es algo que resulta casi imposible. Basta con que se derrame un plato de comida en el sofá, que el sudor se acumule en el colchón tras las calurosas noches de verano o que nuestra mascota haya tenido un pequeño desliz en el salón. Pero las manchas no son lo único que resulta molesto, sino también el olor que dejan impregnado en los tejidos.



La curva que dibuja el encarecimiento de la vivienda en España durante la última década se parece más a una larga ascensión que a una montaña rusa. La estadística deja poco margen para la duda: según el Índice de Precios de Vivienda (IPV) del INE, desde comienzos de 2014 las casas se han revalorizado ininterrumpidamente durante 48 trimestres consecutivos, tomando como referencia la variación interanual. Desde entonces, el indicador ha permanecido siempre en terreno positivo, atravesando ciclos económicos, cambios en los tipos de interés y episodios de incertidumbre. El resultado es una racha de doce años de revalorizaciones ininterrumpidas que ha transformado el mercado residencial español. En ese periodo, el precio de la vivienda se ha disparado en buena parte del país, lo que ha provocado que el índice se haya multiplicado por más de dos. Dicho de otra forma: las casas ya valen más del doble que en el momento en que tocaron suelo durante la Gran Recesión.

El Gobierno usará esta semana el Congreso para ofrecer, a través de la comparecencia de siete ministros, el primer relato ordenado, con todos los datos disponibles y contrastados, sobre el origen y la situación de la crisis sin resolver de Ceuta, y desmentir una buena ristra de bulos. Lo hará 26 días después de que se produjera la avalancha de unos 80.000 inmigrantes en la ciudad autónoma. El Ejecutivo no cuenta, por ahora, con una única versión de por qué se produjo esa entrada masiva, aunque se decanta por un efecto llamada generado por mafias, multiplicado en las redes sociales y promovido desde países que no tienen por qué ser solo Marruecos. El planteamiento teórico de que todos los inmigrantes que llegaron retornen al reino alauí choca con las trabas legales, las diferencias políticas y el reparo de ese país a acogerlos a todos. Pedro Sánchez descartó cualquier llamada a Alberto Núñez Feijóo, por su mala relación y por cómo reaccionó el líder de la oposición en las primeras horas tras la crisis para aprovecharla políticamente de cara a un largo año electoral.
Para una ciudad como Ceuta, rodeada de costa, la playa es un buen termómetro para un domingo de agosto. Y ese termómetro marcaba todavía una temperatura social muy caliente. Hay zonas con aire acondicionado y otras con abanico. En una parte se suceden las escenas de campo de refugiados y en otra los locales comienzan a sacar la nevera portátil, poner la música y abrir la sombrilla con la familia en la arena. La crisis que de un día para otro metió a 80.000 personas mantiene un buen tramo de costa inutilizada, pero la de Calamocarro este domingo lucía, por fin, relajada. “Es la única playa que nos han dejado. Ya está bien de quedarse en casa. Tenemos que recuperar el espacio porque nos han robado la ciudad de un día para otro. Aquí, al que llegue a esta playa, lo mandamos para allá”, dice un padre que pasa la tarde con otros dos matrimonios, señalando la alambrada de la frontera.

Con sus inevitables castillos medievales y a medio camino entre Frankfurt y Luxemburgo, Kaub es una pequeña localidad alemana a orillas del Rin. Ese gran río convierte a Kaub en uno de los nodos del comercio fluvial en Europa. En esa zona el Rin se hace más estrecho, menos profundo, y eso lo convierte en uno de los puntos neurálgicos del transporte por esa vía en Centroeuropa: es allí donde se mide la capacidad de carga de los buques. Ese río, como todos los grandes ríos de Europa, se ha quedado prácticamente seco en agosto. El tráfico marítimo se ha visto muy afectado; la siderurgia, el sector químico y otras industrias alemanas se han visto gravemente perjudicadas. Las empresas han tenido que fletar camiones, más caros por el lío geopolítico en otro nodo logístico: el estrecho de Ormuz. Cambio climático, estancamiento económico y geopolítica, en fin, se interconectan en Kaub. Y lo mismo ocurre con los choques que está encajando Europa en este verano de pesadilla: hasta siete crisis que se entrelazan como las cerezas de un cesto.
Medio centenar de personas se manifiesta en una de las calles más vibrantes de Washington. Portan carteles en los que se lee “Tropas fuera de D. C.”, “Libertad para D. C. Que las tropas regresen a casa”, “Queremos ser un Estado, ya”. Una joven grita consignas con un altavoz contra el Gobierno de Donald Trump. Hace un calor húmedo y el cielo amenaza tormentas. La protesta coincide con el primer aniversario del controvertido anuncio del presidente estadounidense para destinar a soldados de la Guardia Nacional a la capital con el fin de “liberar la ciudad” de las personas sin hogar y la delincuencia.

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y las fiscales Elisa Lamelas y Mar Scharfhausen, de Anticorrupción, siguen la pista del dinero en el bautizado como caso Leire Díez. Con el respaldo de la Audiencia Nacional, los investigadores han impulsado el rastreo de decenas de cuentas bancarias para averiguar quién o quiénes son los “financiadores últimos” de la supuesta trama liderada por la exmilitante socialista Leire Díez y Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE, que buscaban presuntamente “desestabilizar” procesos judiciales que salpicasen al partido y al Gobierno de Pedro Sánchez. Los agentes y el ministerio público ya detectaron un flujo sospechoso de miles de euros entre varios implicados en el sumario —con abonos procedentes, incluso, de la formación—, pero creen que quedan “determinados pagos” por aclararse.

La muerte del oficial del Servicio de Vigilancia Aduanera Carlos Esquembri durante el abordaje del velero Rothmans servirá como ejemplo para que los narcotraficantes que atenten contra la vida de los agentes de fuerzas y cuerpos de seguridad sumen un nuevo delito: el de piratería. Esquembri, melillense de 58 años, murió el 18 de marzo de 2023 durante un operativo en aguas internacionales. Estaba a más de mil kilómetros al oeste de las Islas Canarias cuando el narcovelero de 25 metros de eslora y bandera de Malta que los agentes querían abordar hizo algo inesperado. Dio un giro brusco y embistió la lancha policial, haciendo que volcara por completo. Los siete uniformados cayeron al mar y quedaron atrapados en el interior. Todos pudieron salir, excepto Esquembri. La condena por piratería al responsable de esa “maniobra peligrosa”, que el Tribunal Supremo avaló el pasado abril, ha supuesto un hito que la Fiscalía Antidroga no piensa desaprovechar.
Con 19 años, Francisco Nicolás Gómez Iglesias perdió su pasaporte y su nombre. Más de una década después, acaba de recuperar lo primero, el documento que le permite salir de Europa y ver el mundo que durante años sus amigos le han contado. Él, que en abril sopló 32 velas, aspira ahora a recuperar también lo segundo, el nombre que consta en ese pasaporte, y desprenderse para siempre del alias que lo catapultó a la fama y lo sepultó en ella: El Pequeño Nicolás.
A Donald Trump le cuesta asumir las responsabilidades cuando las cosas no salen bien. Acostumbra a señalar a otros cada vez que está bajo el foco. Los acusa y amenaza hasta que pasa la tormenta. Así lo ha hecho con la inflación o con el fracaso de la piscina reflectante de Washington. Hace un par de semanas también culpó a las grandes petroleras del alto precio de los carburantes, por encima de los cuatro dólares por galón. Las reprendió por estar “ganando demasiado dinero”, y exigió la devolución de parte de sus beneficios. “Cuando ves una empresa que ganó doce veces más que el año anterior, debería devolver parte de esas ganancias al público”, señaló desde la Casa Blanca ante la preocupación porque el precio de los carburantes está afectando al bolsillo de las familias. “Más les vale bajar el precio de venta al público, el precio para el consumidor”.