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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha considerado este domingo que la violencia política “siempre ha estado” latente en su país, al tiempo que ha advertido de lo “peligroso” que resulta, a su juicio, el “discurso de odio de los demócratas” en la actualidad. Trump ha asegurado además que el autor del tiroteo ocurrido el sábado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca actuó movido por un “odio” profundo hacia los cristianos, basándose en un manifiesto y en información recabada por las autoridades tras el incidente. Los investigadores consideran que el atacante, Cole Allen, tenía como objetivo a personas vinculadas a la Administración estadounidense y probablemente también al presidente, según ha declarado el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche. El fiscal ha reconstruido los pasos de Allen, que tomó un tren desde Los Ángeles hasta Chicago y posteriormente viajó desde allí hasta Washington, donde se alojó en el hotel Washington Hilton unos días antes de los hechos. El establecimiento celebraba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca cuando el sonido de varios disparos obligó a las fuerzas de seguridad a evacuar a Trump, a la Primera Dama Melania y a todo su gabinete.

La incorporación de agentes de Mossos d’Esquadra en institutos de secundaria de Cataluña para disuadir brotes violentos y agresiones cuenta con la radical oposición de sindicatos educativos, organizaciones de estudiantes y de los socios parlamentarios del Govern (ERC y Comuns) y de Junts. Este lunes, está previsto que agentes se incorporen a los respectivos centros escolares que les han asignado y, a la par, ya se han convocado las primeras manifestaciones. Los profesores, alumnos y familias de los institutos Eugeni d’Ors y Margarida Xirgu de L’Hospitalet de Llobregat han emplazado a las comunidades de sus institutos a concentrarse delante de sus centros a primera hora de la mañana. Una docente del Eugeni d’Ors ha resumido el motivo de estas protestas: “Los alumnos son personas, no delincuentes. En los institutos necesitamos recursos sociales y pedagógicos, no policías”.




Soy periodista especializado en análisis de productos y, en los últimos años, he probado y comparado decenas de dispositivos y accesorios para medios como El País. Mi forma de evaluar parte de algo muy concreto: entender qué ofrece realmente un producto en relación con lo que cuesta. No sólo en pruebas puntuales, sino también en un uso cotidiano, porque es ahí donde se perciben los detalles que marcan la diferencia. Más allá de las especificaciones, me interesa cómo responde en la práctica, qué tan consistente es con el paso del tiempo y qué limitaciones aparecen cuando lo integras en tu rutina. Porque, al final, un buen producto no es el más llamativo, sino el que mejor justifica su precio en el día a día. Ese es el criterio con el que construyo cada recomendación.





Quizás fue el agua. Quizás, la tierra. O las hambrunas. Puede que algo menos asombroso, como que sus vecinos prefirieron desplazarse a poblaciones cercanas con más desarrollo. Pero hay dos certezas: que Polvoranca ha pasado a la historia como pueblo maldito y que desapareció. No por completo; la iglesia de San Pedro Apóstol resiste. Un puñado de muros vencidos y con grietas preocupantes que, si caen, caerá con ellos el único edificio en pie aún testigo del pasado de esta aldea.
John Maynard Keynes es uno de los grandes economistas de todos los tiempos. Porque no era solo un economista: era un científico social, un ministro de economía encubierto, un filósofo, un intelectual, un artista; una de esas caravanas de personalidades en una sola, además de un ensayista capaz de encontrar un relato —los animal spirits— que explica la inestabilidad y la radical incertidumbre que subyacen en el sistema. A pesar de todo, sus libros y su vida son a menudo una especie de laberinto con forma de tela de araña sin centro. Robert Skidelsky, historiador económico que murió hace solo unos días a los 86 años, fue quien mejor desentrañó al genio económico del llamado Grupo de Bloomsbury.