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Entre el ordenador, el móvil, el televisor y otros aparatos, muchas veces es complicado mantener todos esos cables a raya. Aparte de lo molesto que resulta cuando se enredan entre sí, que ya no sabes ni cuál estás intentando desenchufar, ese caos no ayuda en absoluto al aspecto del hogar.






Preparar el café de primera hora de la mañana, después de las comidas o uno durante la tarde tras una larga jornada de trabajo suele ser uno de los momentos más placenteros para muchas personas. Sin embargo, tan importante es elegir un café de categoría como una máquina que le saque toda la potencia, el sabor y la textura a un preparado tan común como bien valorado en la sociedad. Tanto es así que en EL PAÍS Escaparate hemos ido a la búsqueda de probar una cafetera de expreso con una gran relación calidad-precio y que tuviera tres premisas extra: que perteneciera a una marca de referencia, que fuera un lanzamiento reciente y, sobre todo, que pudiera elaborar café tanto de cápsulas como con acabado molido. Y la hemos encontrado en la cafetera espresso Heaton, de Russell Hobbs.



Si las fotografías sonaran, en la que Edith Sánchez lleva resguardada en una bolsita de plástico se escucharían Las Mañanitas versión Luis Miguel. Fechada el 16 de septiembre de 1994, El Sol de México la abraza mientras ella mira a la cámara. Le están tomando la única imagen que conserva junto al que fue su jefe durante más de 25 años. “Me estaba cantando porque era mi cumpleaños, me hicieron una fiesta con mariachis y todo”, relata tímida esta mujer, ahora de 69 años, superviviente de dos cánceres, enferma de artrosis y diabetes, que lucha por recibir del cantante el finiquito por décadas trabajadas “de día y de noche”. “Yo nunca tuve vacaciones, nunca tuve nada, siempre estuve con él y para él”, cuenta. Lleva en esa pelea desde 2017, pero habla ahora, en exclusiva con EL PAÍS, porque fue la asistente personal del artista más famoso de Latinoamérica y sobrevive gracias a lo que le prestan su familia y amigos: “Yo lo que pido es una liquidación justa porque no puedo seguir así”.



Héctor Rovaín tenía 34 años cuando entró a la cárcel y sus padres estaban vivos. Sale a los 57 sin haberlos podido enterrar. Luis Molina dejó a su hija como una bebé de tres años y ahora se encontrará con una mujer casada y un nieto por conocer. Erasmo Bolívar, igual que los otros dos, pasó 23 Navidades sin abrazar a los suyos. Los tres eran funcionarios de la Policía Metropolitana (PM), una fuerza policial que operaba en Caracas y que ya no existe. Fueron acusados, sin pruebas, junto con otros seis oficiales, por dos de las 19 muertes ocurridas el 11 de abril de 2002, cuando una protesta convocada por la oposición intentó llegar a Miraflores y los manifestantes fueron repelidos a tiros. Balas sobre las que todavía hay dudas de dónde salieron. Ese mismo día, Hugo Chávez fue derrocado por un golpe de Estado, aunque regresó al poder 48 horas después.
El impacto, derribo o vuelo de cerca de una docena de drones ucranios en los últimos dos meses ha situado de nuevo a la región del Báltico en el centro de una zona gris donde se difuminan la seguridad aérea, la guerra electrónica y la ambigüedad estratégica. Ucrania asegura que sus vehículos de ataque, que lanza hacia los puertos de la región de Leningrado, en el noroeste de Rusia, han sido desviados por el ejército enemigo y que este los dirige contra sus aliados.
El escritor y periodista británicoestadounidense Toby Muse (Chichester, 50 años) se sumergió en los bajos mundos de la droga durante más de 15 años. Se infiltró en laboratorios de narcóticos y recorrió los campamentos de la guerrilla en la selva colombiana para entender el mar de anhelos y carencias que empujan a miles de personas a las cadenas de tráfico, desmontar las promesas fallidas de la guerra contra las drogas y ofrecer un retrato crudo del imperio mundial de la cocaína.
Un tanque que ya no es un tanque podría ser el monumento nacional de Somalilandia, un país que no es un país. El blindado que hoy descansa junto a la carretera 1 de Hargeisa fue un arma de guerra enviada en 1988 desde Somalia para impedir que este territorio del Cuerno de África se independizara. Hoy es parte del decorado de la capital de un territorio que se autoproclamó república hace 35 años y que, aunque casi nadie reconoce, resulta difícil fingir que no existe.
Once semanas después del primer cierre de Ormuz, muy pocos barcos osan cruzar el estrecho con petróleo o gas a bordo. Y los que lo hacen ―con cuentagotas, a hurtadillas y con el transpondedor apagado, para que no se pueda detectar su posición en tiempo real―, son insuficientes para conjurar una crisis energética que, cortesía de Donald Trump, Benjamín Netanyahu y los ayatolás, está obligando al resto del mundo a aplicar medidas que remiten a cinco décadas atrás.
Tony Leung (Hong Kong, 63 años) entra al salón de un hotel madrileño y, con él, una absoluta sensación de calma. El ritmo se ralentiza, incluso da la sensación de que la temperatura ha descendido algo. La imagen de Leung en el colectivo fílmico quedó marcada por su personaje en Deseando amar (In the Mood for Love), la obra maestra de Wong Kar-wai con la que Leung obtuvo el premio al mejor actor en el festival de Cannes de 2000. Un hombre anclado a la melancolía y a la incapacidad de rebelarse contra su esposa, que le engaña, y de manifestar su amor a su vecina. Aquella introspección convirtió a Leung en uno de los hombres más cool del planeta.
José Luis Rodríguez Zapatero pasó la mañana de este miércoles en su domicilio, reunido con su abogado, tras el episodio del día anterior cuando tuvo que abrir la puerta a los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía que se personaron allí para entregarle en mano el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, quien lo incardina en una red dedicada a traficar con influencias de la que él era el presunto líder. El expresidente del Gobierno prepara ya su próxima declaración prevista para el 2 de junio a las nueve de la mañana, pero todos los imputados del caso Plus Ultra son conscientes de que ha comenzado una investigación compleja en la que cualquier desmarque de uno de ellos, como en todas las causas de corrupción, puede arrastrar a los demás a un horizonte judicial oscuro. El futuro de Zapatero no depende solo de él mismo; está inescindiblemente unido al del dueño de la consultora Análisis Relevante, cuyos pagos deberá justificar. La estrategia del empresario alicantino Julio Martínez Martínez, amigo desde que él saliera de La Moncloa en 2011 y compañero de negocios, al menos desde 2020 y hasta su detención el pasado mes de diciembre, afectará de lleno al corazón de la causa.