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Fue el derribo de un helicóptero estadounidense por un dron iraní sobre las aguas del estrecho de Ormuz. Podía haber sido cualquier otro encontronazo: las fuerzas de Estados Unidos e Irán llevaban días inmersas en escaramuzas cada vez más serias en la zona mientras las conversaciones para un acuerdo de paz se prolongaban. Pero aquel encontronazo el lunes pasado molestó especialmente al presidente Donald Trump, que acababa de acordar un alto el fuego en Líbano. El republicano anunció el martes que Estados Unidos debía devolver el golpe. Se ponían en marcha una serie de acontecimientos que parecieron llevar a los dos países al borde de retomar las hostilidades a gran escala; pero acabaron acelerando las negociaciones para la firma de un memorando de entendimiento que las partes anunciaron ayer que habían acordado y que, de funcionar, debe llevar finalmente a la paz tras casi cuatro meses de guerra.
Estados Unidos e Irán han alcanzado este domingo un acuerdo de paz preliminar para poner fin a tres meses y medio de guerra en Oriente Próximo, según ha anunciado Pakistán, cuyo primer ministro ha avanzado que la rúbrica tendrá lugar el viernes próximo en Suiza. Tanto Irán como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han confirmado el pacto. El republicano también ha adelantado la apertura del estrecho de Ormuz tras la firma del acuerdo.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ha confirmado este domingo por la noche en su cuenta de X que, “tras intensas conversaciones”, le “complace anunciar que se ha alcanzado un acuerdo de paz entre los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán”. “Ambas partes han declarado el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano. La ceremonia oficial de firma tendrá lugar el viernes 19 de junio en Suiza”, escribe el mandatario. Inmediatamente después, el estadounidense ha confirmado el pacto y decretado la apertura del estrecho de Ormuz. Trump ha asegurado que el bombardeo israelí de esta mañana contra Beirut —que ha causado al menos tres muertos y siete heridos— “no debería haber ocurrido” y ha afirmado que el alto el fuego que tiene previsto acordar hoy con Irán incluye a Líbano. El principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, había deslizado antes que el mencionado ataque demuestra que Washington “o bien carece de voluntad para cumplir sus compromisos, o bien no tiene la capacidad de hacerlo”. Previamente, un alto funcionario iraní ha declarado a la agencia de noticias Reuters que el borrador del acuerdo con Estados Unidos incluye que Irán suspenda su programa nuclear y Washington retire las sanciones al petróleo hasta alcanzar un acuerdo final.
Arranca la acción en el grupo F y lo hace con el que bien podría ser el partido más atractivo del grupo: Países Bajos - Japón. Los holandeses buscan repetir los cuartos de final alcanzados en Qatar, cuando cayeron en penaltis ante la campeona Argentina. Japón, por su parte, ya fue primera de grupo en 2022, cuando superó en la primera fase a España y Alemania.
Este domingo, día que el presidente de EE UU, Donald Trump, había señalado para la firma del memorando de entendimiento con Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz, empezó con una coreografía extrañamente familiar. Al igual que ocurrió hace justo una semana en un contexto muy similar, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó de nuevo el bombardeo de los suburbios de Beirut, la capital de Líbano. Y, como entonces, Irán amenazó con represalias. Israel canceló conciertos y prohibió reuniones multitudinarias porque preveía la llegada de misiles “en las próximas horas”. El acuerdo entre Washington y la República Islámica volvía a quedar, así, en el aire.

Cuando apareció en la sala de prensa del Mercedes-Benz Arena, en su última comparecencia antes del estreno de España ante Cabo Verde en Estados Unidos, México y Canadá, Luis de la Fuente se mostró tranquilo. Como si el estrés que rodea al fútbol moderno no fuera con él. “Soy práctico y cortoplacista”, dijo. Una actitud que en la Federación comparan con la de Vicente del Bosque. En el seno de la concentración de la Roja en Estados Unidos entienden que tanto el técnico campeón del mundo en Sudáfrica 2010 como el campeón de Europa en Alemania 2024 comparten una misma lógica: aferrarse al presente y dar la espalda al ruido del futuro.
Alemania, la selección más exitosa de la historia de Europa, se presentó este domingo en el Mundial con un triunfo en el que primero trabajó y luego se divirtió ante la milagrosa Curazao, el país más pequeño que ha pisado nunca el torneo. El debut de la Mannschaft, que viene de sufrir dos fracasos estrepitosos en Rusia 2018 y Qatar 2022 —en los que ni siquiera superó la primera fase—, amagó con convertirse en una visita al dentista después de que el grupo dirigido por un veterano trotamundos como Dick Advocaat, que a sus 78 años se convirtió en el seleccionador más longevo en la historia del campeonato, igualara en el primer tramo el tanto inicial de Nmecha con otro de Comenencia. El equipo de Nagelsmann respondió rápido al descorche goleador en los Mundiales de la isla caribeña, un rival que le planteó un partido tan latoso como habitual en los enfrentamientos que evocan el manido David contra Goliat: las líneas apretadas alrededor del área para descerrajar después latigazos a la contra. Schlotterbeck, con un cabezazo en un córner, y Havertz, en un penalti cometido sobre Nmecha, encarrilaron en el final del primer tiempo la victoria germana, completada en el segundo con las dianas de Musiala, Brown, Undav y otra vez Havertz.