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Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, ha acudido este miércoles a los juzgados de la capital para declarar como investigado por un delito de revelación de secretos contra dos periodistas de EL PAÍS que estaban investigando una posible irregularidad urbanística en la vivienda de Isabel Díaz Ayuso y su pareja y que fueron identificados por la policía. Antes de entrar a declarar, Rodríguez ha reconocido que difundió una foto y los nombres de los redactores de este periódico, pero que “nunca hubo revelación de secretos”. Según su versión, la foto que envió a varios periodistas fue tomada por “un vecino”, que se la envió posteriormente. Y no recabó ningún dato personal de la Policía, pues dice que reconoció personalmente a los periodistas.
El Gobierno canario apunta al Hospital Universitario de La Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife, como el centro que atenderá a los posibles pasajeros contagiados por hantavirus del crucero cuando llegue a las islas en tres o cuatro días, según ha informado una portavoz del Ejecutivo autonómico. Sin embargo, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha rechazado que el crucero haga escala en las islas y ha pedido una “reunión urgente” con el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ante una decisión que a su juicio no obedece a “ningún criterio técnico” ni hay “información suficiente para mantener un mensaje de calma y garantizar la seguridad de la población canaria”. Sudáfrica ha identificado la cepa de los Andes en dos personas que desembarcaron del crucero afectado. Es la cepa más peligrosa del virus, la única de las 24 detectadas en humanos que puede transmitirse de persona a persona. Esta variante, predominante en el cono sur de América, puede degenerar en síndrome pulmonar por hantavirus, que dispara el riesgo de muerte hasta casi el 40%. Se sospechaba, por el origen del crucero y el número de casos, que se tratara de esta variante, pero no se había confirmado hasta ahora.
“Me acuerdo de las palabras de Rafa Nadal cuando dijo que la confrontación con Federer le ayudó a mejorar”, dijo Luis Enrique, despeinado y barbudo en la sala de conferencias del Allianz Arena, ayer por la tarde. “Se lo transmito a mis jugadores. Sentimos admiración por el Bayern. Este rival nos puede motivar a buscar nuestra mejor versión, porque llegados a este punto necesitaremos competir mejor que nunca. Aquí el reto es superar a un equipo que juega de manera sensacional”.
A pesar del rechazo de España a participar en Eurovisión 2026 por la presencia de Israel en el concurso, la organización del festival no parece resignarse y ha intentado contar con algún representante español en sus eventos oficiales. Así lo ha explicado el cantante Jorge González, quien ha desvelado que fue invitado a participar en el Euroclub, las fiestas oficiales ligadas al concurso que se celebran en la ciudad anfitriona de este año, Viena.
Tan difícil decirlo en pasado. Cultivó un oficio tan hermoso, y tan duro. Aconsejaba como las madres, o como los niños: nunca sintió que ella fuera mejor, pero lo que hacía tenía la raíz de la bondad, la obligación de ser justa. El oficio la convocaba a serlo en tiempos buenos, cuando el periodismo era una ciencia que tenía que ver con el riesgo de acertar. En tiempos malos, que son estos, escribía como si le doliera el futuro. El futuro es lo que no hay, está roto, y ahora está más roto aun porque falta esa voz, ya no está con nosotros. Ya no está. Ahora la vemos marchar dejando atrás lo que ocurre: el oficio está llenó de malcriados. Hizo de su modo de estar en la vida, en las corresponsalías, en las redacciones, un ejemplo para los que le pedíamos consejo. Y cuando no lo pedíamos, ella nos convocaba en silencio a rectificar, nos obligaba al Libro de Estilo, que durante años fue sobre todo su propio libro de estilo: la justicia con la que los periodistas buenos hacen buen periodismo. Fue solidaria también cuando no se sabía de dónde venía su gesto. Cumplía la obligación de advertir, nos decía que era mejor callar que decirlo antes, si no sabías de dónde venían tus certezas. Dirigió como nadie, no sólo como pocos: como nadie, porque juntaba lo que sabía, lo que le preocupaba de este trabajo, y de su porvenir. Como su padre, el científico al que ella admiraba, a hacer justicia con lo que sabía. Nunca la vi presumir, jamás. Cuando el periódico, este periódico, al que le dio tanta vida, la dejó irse, la vimos salir de Miguel Yuste con una bolsa de papel en la que estaban sus pertenencias. No derramó una lágrima, pero se iba dejando atrás el sol que nos había regalado. Luego volvió, con la misma naturalidad con la que se había ido. Nada más sentarse de nuevo en aquellas mesas sintió que, aunque era domingo, tenía que estar allí, en su periódico, para decir que esto que había pasado, su marcha de otro tiempo, ya era aire pasado, nada. Era otra vez el periodismo.

Entre esos básicos para un picoteo en condiciones no pueden faltar los encurtidos. Estos alimentos aportan ese toque ácido y salado, ayudan a abrir el apetito y están listos para servirse en segundos. También sirven como un snack más saludable frente a las típicas patatas fritas o la bollería tradicional.


