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Frente a una Bélgica que se desintegraba sin Onana, sin Tielemans, y sin su gran jefe, el portero Courtois, la selección de España pareció reconocer la línea invisible que separa la autoestima de la vanidad, el optimismo de la alucinación, y el cálculo de la improvisación desesperada. Como contra Portugal, mantuvo un pulso de corte burocrático. Todos, salvo Cubarsí en el gol encajado, cumplieron. Nadie hizo un partido deslumbrante, en cualquier caso. Tampoco Lamine Yamal, el futbolista más dotado del equipo. El papel heroico correspondió al paciente Mikel Merino.
Mikel Merino es mucho más que un revulsivo para Luis de la Fuente. Y lo sabía el seleccionador: sin ritmo competitivo después de haber superado en mayo una lesión que lo había tenido 115 días en la enfermería, el técnico apostó por el jugador del Arsenal. Incluso cuando sabía que llegaba sin ritmo a Estados Unidos, México y Canadá.
La rendición de Breda de Diego Velázquez reposa monumental, inquietante, muda como lleva haciéndolo desde hace más de 200 años en las paredes del Museo del Prado. Las lanzas victoriosas en el lado de los tercios españoles, la zozobra de la derrota en la sumisión del gobernador Justino de Nassau, que entrega las llaves de la entonces ciudad flamenca de Breda. Bélgica todavía no había sido inventada. La sala, silenciosa y discreta, parece ajena al partido de cuartos de final. Al poco, un argentino con la albiceleste del D10S Messi anudada a la cintura comienza a pasearse por la sala. “Nada, hoy ganáis seguro”, pronostica con las lanzas del cuadro sobre su cabeza. La sonrisa se le va abriendo hasta zanjar: “Nos vemos en la final”. Mensaje de optimismo para quien crea en la palabra de un argentino.
El estandarte de Bélgica en Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora en Estados Unidos, México y Canadá, Thibaut Courtois, supo mantener a su selección contra España a pesar de que en el primer gol de la Roja pudo hacer más en el despeje tras el disparo de Dani Olmo que acabó con el gol de Fabián. Ya fue el héroe de su equipo en la fase de grupos en el empate a cero contra Irán y ayer sostuvo con cuatro paradas a su selección hasta que su pierna izquierda dijo basta. “En la segunda parte me encontraba mejor que en la primera. Sentía que no me harían un segundo gol”, declaró el guardameta en los micrófonos de Dazn tras caer eliminado ante España.