Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

Luchar ante las elevadas temperaturas dentro de casa en la mayoría de noches veraniegas depende, en buena medida, de nosotros. Confiar en el aire acondicionado suele ser una de las soluciones más cómodas o elegir un buen ventilador de techo. Sin embargo, la ropa de cama también es un factor muy a tener en cuenta para atenuar la sensación de sopor y agobio que a muchos nos roba el descanso en lo peor de la canícula. Por eso mismo, invertir en sábanas de lino suele ser una opción muy acertada: son adecuadas para todas las estaciones, pero su labor durante las madrugadas más asfixiantes resulta determinante para conseguir mantener una frescura constante.








En verano, basta con salir unos minutos a la calle para notar una sensación desagradable en el rostro. Entre el sol, el calor y el sudor, lo habitual es lavarnos la cara varias veces al día para refrescarnos. Sin embargo, hay algo muy importante que debemos tener en cuenta: si se hace con el producto inadecuado, puede acabar pasándole factura a la barrera cutánea.




A veces, en casa no siempre tenemos el tiempo y los productos necesarios para actividades tan básicas como recurrir al hielo cuando más lo necesitamos. Sabemos que las cubiteras son muy socorridas y que, en último término, se puede ir a comprar más hielo al supermercado cercano o la gasolinera más próxima. Sin embargo, cuanto todo lo anterior falla, resulta muy conveniente invertir de una sola vez en un pequeño electrodoméstico que nos salvará en los momentos donde las olas de calor aumenten las ganas de tomarnos el refresco o batido favorito “casi” congelado. Nos referimos a la compra de una máquina de hacer hielo doméstica. La que hemos fichado es top ventas en Amazon.





Nunca tantos colombianos se habían santiguado tanto, y nunca todos a la vez. Este viernes, mientras Abelardo de la Espriella pronunciaba su primer discurso como presidente, sus fieles vibraban y rezaban al mismo tiempo. En el centro de prensa habilitado en Cali, varios de los presentes —colaboradores de medios cristianos, canales afines al nuevo Gobierno o activistas provida, más que periodistas— prefirieron santiguarse ante la pantalla antes que tomar notas. “Amén”, “esto es un milagro”, “ay, pero mírale qué lindo”, susurraban, mientras el mandatario prometía una nueva era de “orden, libertad y autoridad”.
Sarah Moreno cumplirá 15 años el 26 de agosto. En el mismo mes volverá a la escuela. Cualquier otra adolescente de su edad en Texas estaría con sus padres preparándose para el regreso a clases, pero sobre todo para celebrar su fiesta quinceañera. Ella y sus dos hermanos, de 16 y 13 años, ya no pueden vivir a su edad. Sus padres fueron deportados y ahora lidian con el pago de la renta, con qué comerán y con quién podrá llevarlos una hora hasta el cruce fronterizo de Brownsville para visitar a sus padres en Matamoros, México.
“El deporte nos invita a vivir una vida plena y en paz”, se lee en una publicación de Instagram de Rubén Rocha Moya hecha el 6 de abril –entonces aún era gobernador en activo de Sinaloa–. Ese día encabezó una clase de boxeo con deportistas, incluyendo a Omar Chávez Carrasco, a quien desde un mes antes le pesaba una denuncia ante el Ministerio Público por violencia familiar equiparada: el hombre, entrenado para noquear a pugilistas profesionales, golpeó a su pareja hasta dejarla tan herida que tuvo que ser atendida en un hospital.


Johanna Mecke, una estudiante alemana de 25 años, decidió adelantar este año sus vacaciones en España para esquivar el calor del verano. “Vinimos la última semana de mayo y fue perfecto. Tuvimos playa y temperaturas veraniegas, pero no superamos los 30 grados”, relata en una llamada telefónica. Viaja con frecuencia al país desde que cursó un semestre en Granada, pero esta vez preparó el viaje con más cuidado que otros años. Comparó precios, buscó ofertas, y al final optó por alojarse en un Airbnb en vez de un hotel y alquilar un coche híbrido para contener el presupuesto. “Si viajar fuera más barato, lo haríamos por más tiempo”, resume. Su experiencia refleja algunos de los cambios que empiezan a apreciarse entre los visitantes europeos y ayuda a explicar por qué dos de los principales mercados turísticos nacionales, Alemania y Francia, pierden impulso este año.




Adela Hervás, de 63 años, lleva desde 1985 pagando religiosamente un alquiler por su piso de Cornellà de Llobregat (Barcelona). El alquiler, de 228 euros al mes, le ha permitido poder sacar adelante a sus dos hijos ella sola. Pero también invertir en ir mejorando la vivienda sin pedir nada a ninguno de sus cinco caseros. Ella ha puesto de su bolsillo el dinero para renovar la instalación eléctrica, poner una puerta blindada o encargar unas persianas nuevas. Jamás había tenido ningún problema. Hasta hace cinco años, cuando Adela y otros vecinos vieron cómo el dueño, una filial de un gran fondo internacional, los llevaba a juicio por unos impagos de la comunidad que, según explican, nunca se produjeron. Era solo el principio de lo que definen como una “presión continua” para dejar sus casas. Por lo pronto, ha llegado una demanda de desahucio. Ahora ella y otros tres vecinos, que llevan desde principios de los ochenta en el inmueble, han decidido contraatacar y denunciar a su casero por acoso.