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Será la primera vez que un expresidente del Gobierno atraviese la puerta de la Audiencia Nacional como investigado. José Luis Rodríguez Zapatero accederá este miércoles por la entrada de autoridades antes de las nueve de la mañana y, justo cuando esté cara a cara con el juez José Luis Calama —que lo acusa ya de cuatro delitos—, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estará también en el Congreso de los Diputados, donde se somete a una sesión de control de alto voltaje en la que, de nuevo, la oposición le echará en cara los casos de corrupción que rodean a exdirigentes del PSOE. Zapatero es consciente, según su entorno, de que lo que diga en sede judicial retumbará con fuerza en sede parlamentaria. Y mucho más allá, en todo un electorado que, durante años, le ha visto como un referente del progresismo de la democracia y que ahora ansía sus explicaciones. El que fuera líder socialista acude a la cita “convencido de su inocencia” y sin que, previsiblemente, vaya a dar explicaciones sobre las joyas, de acuerdo con fuentes cercanas a él.
Pasó el segundo día de la semana más difícil para el Gobierno de Pedro Sánchez, y el gran hito de la jornada, la comparecencia en el Senado de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, salió incluso mejor de lo que esperaba el Ejecutivo. Todos los días de esta semana son de alto riesgo, y este miércoles llega el más delicado, la declaración ante el juez del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por ser el presunto cabecilla de una red de tráfico de influencias. Pero este martes era especialmente sensible, y en el Gobierno quedó la sensación de que González consiguió explicarse y defenderse de los ataques de la oposición, que pidió unánimemente su dimisión por sus reuniones con Leire Díez, la espía a sueldo del PSOE con la que se citó al menos dos veces —la UCO cree que fueron tres pero la directora insiste en que solo le constan dos—.

Son las 9 de la mañana y los termómetros dentro del aula de 1°A, para escolares de 5 y 6 años, ya marcan 27 grados. Los más pequeños de Primaria del colegio público Héroes del Dos de Mayo en Colmenar Viejo (Madrid) acaban de llegar y el resto del día el termómetro solo marcará más y más calor. Las ventanas llevan abiertas desde antes de que entraran los niños, pero el aire que entra no ayuda. Las cristaleras que recorren la fachada —grandes, luminosas, diseñadas para que la luz natural inunde las aulas— funcionan, a partir del inicio de la primavera, como un invernadero.


“El calor, a lo mejor, es fuente también de inspiración”. El consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, avivó con estas palabras la creciente polémica por la falta de climatización de las escuelas en la región. No fue lo único que dijo para encender los ánimos de la comunidad educativa, víctima del calor abrasador en muchos centros: “Yo cursé la EGB en un colegio en Murcia y les puedo asegurar que en Murcia hace calor, y aquí estoy. Y no pasa nada”. Tampoco dudó en dar consejos para combatirlo: “Esta mañana, para llevar a mi hija al colegio, le he puesto una camiseta de manga corta y un pantalón corto”. Las supuestas soluciones del Gobierno madrileño no son una constante en toda España. Barcelona, por ejemplo, ha logrado poner en marcha un ambicioso plan que pretende climatizar todos los centros de la ciudad antes de 2030. Se financiará, en parte, con dinero procedente de la tasa turística que cobra la ciudad y que Madrid no aplica.
Alex Ferguson, que tuvo a sus órdenes a Cristiano Ronaldo entre 2003 y 2009 en Inglaterra, escribió sobre él en su autobiografía: “Fue el jugador con más talento al que dirigí. Superó a todos los demás grandes jugadores a los que entrené en el United, y tuve muchos”. 23 años después de que por primera vez el mítico técnico escocés estuviera a cargo del extremo reconvertido en delantero, ganador de cinco Balones de Oro y de todos los títulos imaginables a excepción de un Mundial, el futbolista de Madeira jugará este verano su sexta Copa del Mundo, al igual que Leo Messi, su compañero de época, aquel rival con el que se retroalimentó durante tanto tiempo en busca de la mejora continua y hasta de la perfección. Aunque no todos en Portugal entiendan y compartan la condición de indispensable que le ha otorgado Roberto Martínez, Ronaldo se presenta a sus 41 años en el torneo con el cartel de nueve titularísimo de un país que vibra con la generación más talentosa y equilibrada de su historia y que este miércoles debuta ante la débil República Democrática del Congo (19.00; Dazn) en el moderno Houston Stadium.
El 16 de octubre de 2024, el día en el que la federación inglesa anunció la contratación de Thomas Tüchel como seleccionador, el Daily Mail, uno de los tabloides de mayor circulación en las islas británicas, reaccionó con una portada en la que titulaba: “A dark day for England [un día negro para Inglaterra]”. Los sectores más nacionalistas del país vieron como un oprobio de carácter histórico que un técnico germano cogiera por primera vez las riendas de los Three Lions y los fuera a dirigir en un Mundial, en el que este miércoles se estrenan ante la Croacia de Luka Modric (22.00; La1 y Dazn). Tüchel no solo nació y se crio en Alemania, la nación considerada en la cultura british como el rival por antonomasia, sino que el pasado 22 de mayo dio una convocatoria de 26 jugadores para la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá que generó un cisma. El entrenador de Krumbach (Baviera; 52 años) confeccionó una lista controvertida y personalísima en la que dejó fuera a Cole Palmer —el extremo que marcó ante España en la final de la última Eurocopa— y Phil Foden, además de futbolistas como Trent Alexander-Arnold, Morgan Gibbs-White, Adam Wharton, Harry Maguire o Myles Lewis-Skelly.
No hay ningún equipo de los 48 que viajaron este mes de junio a Estados Unidos, México y Canadá por el Mundial que le adjudique a Croacia la condición de gran candidato a levantar el 19 de julio la copa Jules Rimet. A un país que no alcanza ni siquiera los cuatro millones de habitantes, las casas de apuestas, los expertos, los modelos de predicción y los aficionados tampoco le regalaban esa etiqueta en 2022, cuando cedió en semifinales y logró el tercer puesto, ni en 2018, cuando solo en la final cayó ante la Francia de Antoine Griezmann y Kylian Mbappé.