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Si las encuestas aciertan esta vez, la de este año puede ser la última cumbre de la ONU de Pedro Sánchez como presidente. Lo único seguro es que es su último viaje a Nueva York antes de las elecciones. Y el presidente y su equipo parecen haber tomado en serio ese momento especial a la hora de elaborar un discurso ante la asamblea de la ONU diferente, mucho más político de lo habitual, mucho más épico, casi como una especie de legado o de arranque de campaña electoral. En él, después de ocho años en La Moncloa, Sánchez ha hecho un constante llamamiento a los progresistas a combatir las ideas de la ultraderecha que él ha visto avanzar en todo el mundo, también en España, mientras estaba en el poder. El líder del PSOE, que en el mundo del progresismo internacional es un referente, ha hecho una llamada al optimismo, a la posibilidad de vencer a esa ola de derecha que arrasa en América y Europa, y sobre todo a defender otra manera de ver el mundo y de gestionar los problemas, incluida la crisis de Ceuta, que ha citado expresamente.
Delcy Rodríguez ha oficializado en Nueva York la entrega del régimen chavista a los Estados Unidos de Donald Trump. Ha sido una ceremonia en dos partes. La primera fue el martes, en el hotel Lotte New York Palace. La presidenta encargada de Venezuela se reunió allí con su antigua némesis, el presidente del país al que en el pasado acusó de clavar sus “garras imperiales”.
Cuando el presidente de China, Xi Jinping, recién aterrizado, salió a la escalerilla del avión que le había trasladado a Washington para una visita de Estado, tenía ante sí una gran alfombra roja. Y a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, que le esperaba al pie del avión en la base aérea de Andrews, en las afueras de la capital. El líder chino llegaba para una visita de Estado de tres días que estará colmada de agasajos y en la que los dos presidentes tratarán de acercar posturas sobre asuntos desde la inteligencia artificial a Taiwán, pasando por el comercio bilateral y la guerra en Irán.
Hay fotos que duelen ver. La que muestra a Delcy Rodríguez con Donald Trump es una de ellas. Ambos mandatarios les hacen señales a sus seguidores. Trump, con el pulgar erguido, uno de sus gestos más populares; Rodríguez, con una V que, según los intérpretes, puede significar cualquier cosa, desde la V de la victoria y la V de la firma de Chávez hasta la V de vete al carajo –a quién se la dedicaba es otro tema. Pero más allá de los gestos, la foto vale sobre todo como documento.