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Hubo final feliz. Para Dani Ceballos y para el Betis, en especial su afición, que esperaba ansiosa la vuelta de uno de los futbolistas que idolatró cuando se hizo fuerte en el primer equipo, allá por 2014, y por el que suspiró en los últimos veranos, cuando los rumores lo situaban en el Betis, su Betis, en cada ventana del mercado. Dani, después de nueve años lejos de Sevilla, con siete temporadas en el Madrid y dos de cesión en el Arsenal, llega libre al equipo de su corazón con 30 años recién cumplidos para firmar un contrato por tres temporadas (hasta 2029). En junio rescindió con el Madrid, donde ofreció más sombras que luces, aunque dejó constancia de su calidad. Pudo más el amor a unos colores para poner fin a una operación cocinada a fuego lento.
El Ipswich Town, un recién ascendido a la Premier y que hace solo cuatro temporadas competía en la tercera categoría inglesa, ha gastado este verano en fichajes casi tanto dinero (algo más de 200 millones) como 17 equipos españoles juntos de la Liga (todos menos Madrid, Barcelona y Atlético). Su caso ilustra a la perfección quién sigue teniendo el dinero en la industria del fútbol, como ha vuelto a confirmarse en el mercado que cerró en la medianoche de este martes. La capacidad de desembolso al otro lado del Canal de La Mancha es demasiado contundente en comparación con un campeonato español donde solo los tres grandes pueden optar a compras de tres dígitos. Por debajo de ellos, el agujero abierto es muy profundo.
El fin del mercado ha confirmado que Julián Alvarez continúa en el Atlético de Madrid, pero no ha cerrado las heridas abiertas que ha dejado el culebrón más áspero que se recuerda en torno a un traspaso en los últimos años. El gran perdedor ha sido el jugador, que no ha cumplido su deseo de jugar en el Barcelona y ahora tiene la compleja tarea de recomponer su relación con el club, con el entrenador, con sus compañeros y con la hinchada del Metropolitano. Esta última, sin duda, es la gran faena que le espera tras declarar el 22 de junio en la zona mixta del estadio de Dallas: “Lo mejor para todos es una transferencia, quiero cumplir un sueño”.
El Manchester City ha decidido este verano renovar su sala de máquinas por completo. Las salidas de Bernardo Silva al Real Madrid y Rodri al Barcelona han dejado un socavón en el centro del campo de Enzo Maresca, que también se ha desprendido de Reijnders y a Nico González, que han llegado al Al-Qasidihyah de Arabia y al Newcastle, respectivamente. Con la venta de estos tres últimos jugadores, el conjunto inglés se embolsó 176 millones de euros. A pesar de ello, el City ha tenido que realizar una gran inversión para renovar e intentar fortalecer a su primer equipo.