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Los incendios que arrasan Ávila y Madrid siguen activos este martes. Durante la madrugada, 50 medios terrestres han trabajado en una de las zonas que más preocuparon durante todo el día de ayer: el entorno del río Cofio, uno de los puntos más críticos en estos momentos y donde el lunes inquietaba especialmente el pantano de San Juan. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado que la última noche ha sido “razonablemente positiva” para la evolución de los incendios de Madrid, Ávila y Toledo gracias al trabajo de los equipos de extinción, especialmente en el norte del pantano de San Juan. “Hoy podemos estar un poco más tranquilos, sobre todo ante las condiciones meteorológicas a las que nos vamos a enfrentar en las próximas horas”, ha afirmado en una entrevista en La 1. Este martes se espera un aumento de las temperaturas que volverá a marcar las labores de extinción. Son 24 horas clave antes de que una nueva ola de calor llegue a España, en las cuales al menos 15.000 personas han regresado a sus hogares en varias de las áreas afectadas. Mientras, en la Vall d’Uixó (Castellón), los esfuerzos de las tareas de extinción del incendio se centran entre las poblaciones de Tales y Alcudia de Veo para evitar que las llamas avancen hacia el parque natural de la Sierra de Espadán.
Los dinosaurios, que dominaron el planeta durante decenas de millones de años, pudieron desaparecer en horas. El impacto del asteroide hace unos 66 millones de años convirtió la Tierra en un infierno ya en su primer día. Pero los especialistas en el cataclismo no se ponen de acuerdo en lo que pasó después. Para algunos, la energía liberada por el choque provocó una serie de cataclismos por todo el planeta (incendios globales, megatsunamis...) que se llevaron la mayor parte de la vida terrestre por delante. Para otros, la atmósfera se llenó de polvo que impidió el paso de los rayos solares, como sucede con las grandes erupciones volcánicas, provocando un invierno de décadas. Pero un nuevo estudio adjudica a este polvo un papel mortífero inmediato: convirtió la superficie del planeta en una parrilla en la que se quemaron los dinosaurios.
Las próximas horas son cruciales para intentar estabilizar los grandes incendios forestales que arrasan las provincias de Ávila y la Comunidad de Madrid. Los fuegos, que se atacan desde hace días como uno solo y siguen activos, han frenado progresivamente su avance gracias a unas labores de extinción especialmente complejas por las condiciones meteorológicas, que nunca han acompañado, la orografía y la influencia que ejercen unos focos sobre otros. Ya se han logrado estabilizar varios frentes clave y el optimismo de las autoridades es cauto. Varias cabezas ―las partes frontales de los fuegos― siguen preocupando en algunos puntos concretos, donde se apaciguan y luego reactivan, y los esfuerzos de los bomberos se centran en ellas. Inquieta especialmente la situación en el pantano de San Juan, en Madrid, cercado por los dos incendios. La ventana para atajar los frentes se acortará a medida que avance el día y suban las temperaturas ―entre los 35 y 37 grados― y a partir del miércoles España entrará en una nueva ola de calor que lo dificultará todo.
Varias personas han quedado atrapadas tras una explosión en el centro comercial Aeon Mall, según el cuerpo de bomberos de la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, en el suroeste de Japón, después de que se registrara un fuerte terremoto de magnitud de 7,1, seguido por una réplica de 6,1, de acuerdo con datos de la Agencia Meteorológica Japonesa (JMA). La cadena de televisión Fuji TV asegura que hay numerosos fallecidos entre las personas atrapadas en ese edificio, aunque, por el momento, no hay confirmación oficial de las muertes.
El Real Madrid finalizó la pasada temporada con una mejora de ingresos y beneficios, pero también con una factura creciente en las obras de remodelación del estadio Santiago Bernabéu.

Lo primero que hace Dolores Nieto cuando escucha que los vecinos de los cuatro barrios próximos a la montaña de La Vall d’Uixó ya pueden regresar a sus casas no es volver a la suya. Antes hace una última parada. Se acerca al Puesto de Mando Avanzado, localiza a un grupo de bomberos y, uno a uno, les da las gracias por el esfuerzo de los últimos días. Solo entonces, con una pequeña mochila negra a la espalda —la única cosa que ha podido llevar consigo desde el sábado—, emprende por fin el camino de regreso a su barrio. Los cerca de 9.000 vecinos evacuados el pasado sábado de esta zona y de la Vilavella, cuando el fuego ya llamaba a las puertas de sus casas, han comenzado a regresar poco a poco. Para ellos termina una espera marcada por la incertidumbre. Mientras tanto, otros 7.000 vecinos continúan repartidos entre polideportivos y las viviendas de familiares o amigos, pendientes de recibir la misma noticia que les permita volver a casa.