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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido que no se utilice de forma interesada la muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio el pasado 23 de septiembre desató una ola de indignación social por la crisis de la vivienda. “Ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada. No más piedras en el muro”, ha señalado Feijóo, que ha trasladado su pésame a la familia. Maricarmen ha muerto este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid tras quince días ingresada, según ha confirmado el Sindicato de Inquilinas. En la Asamblea de Madrid, el PP ha vetado el minuto de silencio que Más Madrid y el PSOE habían propuesto guardar este jueves en su recuerdo durante el pleno. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado su cariño a la familia, y el Gobierno de Ayuso ha afirmado que “un hospital público de la Comunidad de Madrid estuvo con ella hasta el final”. “Si se hubiera suspendido el desahucio, hoy no estaríamos en esta situación”, ha asegurado su abogada, Beatriz Duro. Al menos un millar de personas han marchado desde la Puerta del Sol hasta el Congreso, donde han encendido velas en su memoria al grito de “asesinos”.

Maricarmen Abascal nunca debió pensar que al final de su vida acabaría desatando un seísmo social y político. Nunca pudo imaginar que se transformaría en el símbolo de un descontento que llevaba tiempo gestándose en España. Una orden judicial forzó su desahucio del piso en el distrito madrileño de Retiro en el que había vivido desde los 17 años. Tenía 87. Fue el pasado 23 de septiembre y las imágenes del desalojo, en camilla, en medio de un despliegue policial, y con cientos de jóvenes en la calle gritando “¡no estás sola!”, tocaron una fibra en este país. En los días siguientes se llenaron las plazas de quienes veían en aquella anciana con problemas de movilidad un reflejo de los obstáculos gigantescos con los que se enfrentan millones de ciudadanos para costearse un alquiler, y aún más una propiedad. El Gobierno intentó responder al clamor con unos decretos-ley que el Congreso rechazó; esto desencadenó un adelanto electoral y la convocatoria de una huelga general. Dos semanas después del desahucio, aquella mujer antes anónima ha fallecido en un hospital de Madrid, sin haber podido regresar a su hogar y convertida con su muerte en un símbolo todavía más poderoso, el de un grave desarreglo en un sistema que priva a tantos del acceso a un derecho básico como es el de la vivienda. Pero también en algo más: el símbolo de la corriente de solidaridad y empatía en una sociedad que parecía apática y desinteresada ante la posibilidad de cambiar las cosas.
La noticia de la muerte de Maricarmen Abascal ha caído sobre los acampados en la Puerta del Sol como un golpe seco. Hasta ese momento, cientos de personas debatían sobre la organización del campamento, ajenas a que acababa de morir la mujer cuya historia se ha convertido en el rostro de la crisis de la vivienda. La asamblea se ha detenido. “Vamos a hacer un minuto de silencio”, ha anunciado una joven al micrófono, el mismo con el que hasta entonces había ido dando paso a los distintos puntos del día. Por unos instantes, las voces se han apagado en Sol. “No es justo que haya pasado los últimos días de su vida en esta situación”, ha dicho después, con la voz quebrada.
El último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entregado al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, instructor del caso Leire Díez en el que se investiga una supuesta trama encabezada por la exmilitante socialista para sabotear las investigaciones judiciales que afectan al PSOE y al entorno de Pedro Sánchez, incluye un testimonio que apunta a que esta red tenía “la intención de causar un daño físico a la magistrada Beatriz Biedma”, instructora de la causa que acabó con la condena a nueve años de inhabilitación de David Sánchez, hermano del presidente. La testigo es Cintia Rocho, alias La Celsa, a la que se vincula con el clan Los Rocho, de Badajoz, quien aseguró a los agentes que uno de los presuntos colaboradores de la trama, el exjuez Luis José Sáenz de Tejada, expulsado de la carrera judicial en 2022 tras ser condenado, mantuvo con ella varios contactos en los que este le manifestó que la magistrada “era un puto grano en el culo y que había que eliminarla”. Siempre según la declaración ante la Guardia Civil de Rocho, Sáenz de Tejada añadió que “a palos aprende el burro”. “De acuerdo con lo expuesto por la declarante, dichas manifestaciones se situarían en el ámbito de una actuación de carácter físico”, concluye la UCO en el informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Biedma ha sido citada este jueves por el juez Pedraz para declarar como presunta víctima de la trama.
Ninguna vida es en vano, pero hay algunas muertes que se convierten, muy a pesar de quien abandona el mundo, en paradigma de los tiempos que corren. Los últimos días de Maricarmen, la anciana arrebatada con violencia de su hogar, fueron la imagen de este presente en el que un capitalismo extremo, carente de piedad, se ha convertido en la principal característica de una ideología que agita la bandera de la crueldad. Desde el día en que Maricarmen abandonó su casa en camilla la solidaridad brotó, sobre todo, de un colectivo juvenil que hay quien pensaba adormecido, pero también lo hizo, para ascazo de tantos que no dábamos crédito, la sarta de mentiras e injurias que tenían por objetivo a una anciana moribunda. Desde la presidenta de la comunidad de marras, que nunca decepciona, a comentaristas expertos en conducir el coche escoba, se apresuraron a poner en cuestión su derecho a vivir en el barrio del Retiro, tuvieron el cuajo de reprochar a una anciana de cerca de noventa años que no hubiera ahorrado o que no hubiera aceptado ser arrancada de su barrio para marcharse a una residencia, cómo no, se hicieron eco del testimonio del vecino de marras que afirmó que la desahuciada nunca saludaba; se preguntaban, los periodistas al servicio de la crueldad, por qué había que ayudar a Maricarmen y a otras no, y en el colmo del delirio conspiranoico explicaron en prime time televisivo que lo de Maricarmen había sido urdido por Sánchez para desviar la atención por el desastre ceutí.
Maricarmen murió poco antes de firmar su contrato de alquiler. La mujer, de 87 años, falleció a las 19.30 en el hospital Gregorio Marañón. Aunque en el día de ayer Maricarmen se encontró bien dentro de la debilidad que mostraba desde que fue ingresada, su estado se agravó durante la mañana del miércoles y fue sedada. Pudo despedirse de su primo Vicente Lozano, de 78 años, que era, en realidad, su hermano. También han estado junto a ella en los últimos momentos de su vida la gente más cercana del Sindicato de Inquilinas, a las que ella consideraba su familia. La gente de confianza que la rodeaba no se esperaba este desenlace; de hecho, hacían algunas previsiones de próximas entrevistas. El miércoles estaba previsto que firmara su contrato de alquiler para ocho años.

Del 7 de diciembre de 2023 al 7 de octubre de 2026. De un terremoto a otro. Del anuncio hace algo menos de tres años del fichaje de Jon Rahm por la Liga saudí de golf, LIV, y por consiguiente su marcha del PGA Tour, a la confirmación este miércoles del abandono del golfista vasco del rompedor circuito que partió en dos a su deporte. El abogado de Jon Rahm, John Beck, así lo ha comunicado en el juzgado que tramita la bancarrota de LIV. “El señor Rahm ha examinado de forma independiente las condiciones propuestas para LIV 2.0, como lo han venido denominando las partes, y ha determinado que le resultan inaceptables, por lo que no participará en LIV 2.0 en adelante. Las partes mantienen, por tanto, negociaciones avanzadas para alcanzar un acuerdo de desvinculación consensuado entre el señor Rahm y LIV”, expresó Beck en nombre del golfista español.