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Hay tantos estilos de decoración como salones. Cada hogar responde a unas necesidades concretas y los muebles hablan de esa forma de vivir. No es lo mismo un piso pequeño en el que cada centímetro cuenta que un espacio amplio.






La estadística busca cuantificar la realidad para poder adoptar las mejores decisiones. Y no siempre lo consigue. De los resultados del Índice de Precios al Consumo (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) dependen, nada menos, que decisiones como la fijación de los tipos de interés por parte del BCE, las negociaciones salariales o la subida de las pensiones. Sin embargo, ni los datos del INE ni de los servicios estadísticos europeos recogen la magnitud de uno de los gastos que más ahogan a los ciudadanos: la vivienda.
Hace casi cinco años que supimos por primera vez de una mujer, en el sur de Francia, a la que su marido había sedado durante años para que decenas de hombres la violasen. Quizá los detalles del caso no hubiesen trascendido tanto de no ser por lo que sucedió después: Gisele Pelicot, ese era su nombre, decidió ir al juicio a cara descubierta, para que fuesen sus agresores y no ella quienes tuviesen que esconderse. Sucedió en 2024, y con ese gesto cambió para siempre el guion de lo que se espera de un proceso por violencia sexual. Ahora, junto a la periodista Judith Perrignon, acaba de publicar el libro en el que cuenta su historia.
Nacho Taboada
Ana Alonso
Jorge Magaz

Amancio Ortega va a realizar una de sus mayores inversiones en las antípodas de su lugar de origen. La pasada semana se concretó la oferta del fundador de Zara, a través de su vehículo inversor familiar llamado Pontegadea, por el grupo australiano Qube, muy centrado en la logística de los puertos. En asociación con el fondo Macquarie, pasará a controlar este holding con sede en Sídney mediante una oferta en Bolsa que valora a la empresa en alrededor de 7.000 millones de euros.
El pasado 17 de noviembre los nueve obispos españoles que componen la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal (CEE) acudieron al Vaticano a su primera reunión con León XIV, seis meses después de su elección, y el Papa les sorprendió al dejar claras sus prioridades e ir directo al grano: dijo que su mayor preocupación en este momento en España “es la ideología de ultraderecha”, según confirman a EL PAÍS dos fuentes conocedoras de lo sucedido en el encuentro. Durante la reunión, el Pontífice alertó a los prelados españoles del ascenso de estos grupos políticos y de cómo “buscan ganar el voto católico” e “instrumentalizar a la Iglesia”, según refieren las mismas fuentes. Este mensaje marca desde entonces la línea que el Papa desea que siga el episcopado español ante el discurso de partidos como Vox y grupos ultraconservadores contra la acogida y regularización de inmigrantes.

Están separados por unos 20 metros. Alberto González Amador se sienta muy cerca del despacho de Fernando Camino Maculet, en la tercera planta del edificio de oficinas donde Quirónprevención tiene su sede, en la calle Agustín de Betancourt de Madrid, por la zona de Nuevos Ministerios. Tan cerca como la carrera de ambos, ligada desde hace una quincena de años, cuando Amador era un treintañero consultor de calidad en normas ISO (los sellos con reconocimiento internacional que buscan las organizaciones para mejorar su reputación) que había trabajado antes en la librería de El Corte Inglés en la Castellana, y Camino, casi 10 años mayor, acababa de ascender a la cima de la firma de reconocimientos médicos Sociedad de Prevención Fraternidad Muprespa, conocida coloquialmente como La Frater.

La guerra de Rusia contra Ucrania, el conflicto a gran escala que ha dinamitado la arquitectura de seguridad en Europa, está a punto de entrar en su quinto año. La invasión que Vladímir Putin justificó con el argumento de que quería “desnazificar” Ucrania y proteger a una población de rusoparlantes que habitaba en ciudades hoy demolidas por los bombardeos del Kremlin se ha prolongado ya durante 1.460 días. Este martes se cumplirán cuatro años. Ahora, tras el cambio de política de EE UU y su abandono al país invadido, los aliados europeos de Kiev se han convertido en su único gran escudo y baluarte contra el Kremlin, en un conflicto en el que toda Europa se juega su futuro geográfico, político y económico. Y no solo frente a Rusia, sino también hacia las presiones y exigencias del Estados Unidos de Donald Trump.
Los primeros compases de la invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, los marcaron las largas columnas de tanques y blindados rusos que pretendían tomar el país en cuestión de días. La línea del frente está ahora estancada, pero el conflicto ha avanzado a gran velocidad en cuatro años: hacia la guerra robótica que se vislumbra en 2026. El campo de batalla está sembrado de sensores que lo hacen transparente, exponiendo al máximo a los soldados, y los drones se han convertido en un arma letal omnipresente en tierra, mar y, sobre todo, aire. En esta guerra moderna en la que los ejércitos compiten por la supremacía tecnológica, el soldado de infantería se lleva la peor parte.

La muerte, la ausencia y el duelo han echado raíces en Bucha, el suburbio de Kiev que sigue esperando justicia cuatro años después del mes largo de ocupación rusa que sufrió entre el 27 de febrero y el 31 de marzo de 2022, en los inicios de la invasión de Ucrania. Más de 500 civiles —en torno al 10% de los que se habían quedado tras estallar la guerra— fueron masacrados en esta localidad de unos 35.000 vecinos que, junto a otras de los alrededores de la capital, pagaron un alto precio al hacer de parapeto.

En estos cuatro años desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania ha dado tiempo para elaborar todo tipo de discursos y valoraciones, desde los muy escorados ideológicamente hasta los directamente manipuladores y al margen de los hechos, tanto de lo ocurrido como de lo que puede deparar el futuro inmediato. En todo caso, sin pretender establecer ningún tipo de verdad absoluta sobre lo primero y, menos aún, sobre lo segundo, sí parece posible determinar algunas cosas.