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Al menos 68 personas han muerto en un accidente ferroviario que se ha producido este miércoles por la mañana a la altura de la estación de Urda (Toledo). Solo en los hospitales de Castilla-La Mancha hay 107 personas ingresadas, según el servicio de emergencias 112 de la región, y 18 de los heridos están en estado crítico. Desde el lugar del accidente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho que la investigación “llegará hasta el final y, si ha habido negligencias, se sabrá”, y ha afirmado que “no es asumible para un país como España” sufrir dos accidentes graves en la alta velocidad en menos de un año. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de “absolutamente inverosímil” e “inexplicable” el accidente. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado que “España tiene derecho a saber qué está pasando con sus infraestructuras”.

Los tres audios clave de la tragedia, dos conexiones entre la maquinista del tren Iryo que estaba parado y el controlador de Atocha y uno del maquinista del AVE que venía por detrás y este mismo operador, demuestran con claridad los errores que se cometieron. El controlador da la orden al tren AVE, que estaba 25 kilómetros por detrás del Iryo, de que reinicie “la marcha normal”, y no a vista, como señalaba el protocolo, con una limitación de 40 kilómetros por hora. La maquinista del Iryo también recibe la misma orden, de reanudar “la marcha normal”, pero siete minutos después llama para decir que sigue detenida porque no puede reiniciar el tren y sin embargo nadie avisó al AVE ni siquiera ahí, a cinco minutos de la tragedia, de que tenía que frenar.
Jorge Guales vio llegar el carrito de comida. Iba en el vagón 7 del Iryo y el tren se había parado. El personal pasó a su lado, ofreciendo bebidas y aperitivos. Estaba tranquilo. Lo siguiente fue el impacto: “El golpe, el estruendo durísimo”. Intenta reconstruir lo que pasó después. Le cuesta. Algunos pasajeros se golpearon contra los asientos y varios objetos cayeron al suelo. Acababan de vivir en primera mano el accidente de Urda, aunque no eran conscientes todavía de lo que significaba. Lo veía y lo oía todo, pero está borroso. Él, colombiano de 53 años, miró por la ventana y vio el humo. Se levantó. La puerta estaba abierta. Salió y ayudó a salir a otras personas. Una vez fuera, caminaron juntos por una zanja y varios vecinos rompieron una valla para que pudieran pasar. Se giró y ahí estaban los vagones destrozados. Acababa de salir ileso de uno de ellos. Pero lo que veía era dantesco.

Nada más conocerse la tragedia, las redes sociales comenzaron a llenarse de mensajes de personas que buscaban a un familiar o amigo que viajaba en uno de los dos trenes del accidente ferroviario en Urda (Toledo). “Juan José García Palacios, 27 años cumple en unas semanas, guardia civil, estatura media, no sabemos cómo iba vestido y tampoco si iba en AVE o Iryo. Salió de trabajar esta noche”, publicaba en la red X Andrea Belloso, mientras en el instituto armado reconocían que estaba desaparecido. “Mi hermana Adriana estaba en el tren Renfe Madrid-Sevilla. Vagón 8, no damos con ella, cualquier información se agradece. Urgente”, escribía su hermana Alejandra en otra red social por la mañana. ”Va con chaqueta y pantalón azul", añadía una amiga de la familia. Al caer la tarde, su angustia y desesperación persistían y entraban por la puerta de la comandancia de la Guardia Civil de Toledo a dar sus muestras de ADN. Esperan la noticia de si sus familiares son algunos de los 68 muertos que de momento se ha cobrado la tragedia. De ellos, 44 viajaban en el Iryo y 24 en el AVE, según las últimas informaciones facilitadas por el Gobierno de Castilla-La Mancha que coordina la emergencia.