Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
No hubo novedades en el esperadísimo discurso de Donald Trump sobre la guerra contra Irán. Tampoco nuevos ataques contra sus aliados de la OTAN, contra los que había arremetido horas antes. La “importante actualización” no fue más que eso, una actualización para pedir paciencia; una repetición un poco más ordenada de lo habitual de sus declaraciones de los últimos días: que apenas faltan dos o tres semanas para acabar el conflicto, que se han alcanzado los objetivos militares y que el estrecho de Ormuz se abrirá “naturalmente” una vez hayan cesado las hostilidades. Tendrán que ser otros países quienes se encarguen de garantizar el tránsito.
Donald Trump ha dado el miércoles por la noche un mensaje a la nación sobre la guerra en Irán, el primero desde el inicio del conflicto hace más de un mes. Durante 19 minutos de discurso, ha definido a Irán como una amenaza latente a la seguridad global, el “primer patrocinador estatal de terrorismo” y un “régimen asesino”. Y ha justificado toda la guerra con el argumento de que no permitiría a Irán tener un arma nuclear. Pese a las expectativas generadas, el republicano evitó poner plazos concretos de finalización de la guerra. Más temprano, Irán había exigido un alto el fuego garantizado como condición indispensable para acabar con la guerra de forma definitiva. La declaración llegó después de que el republicano asegurara en su red social, Truth, que Teherán había solicitado un alto el fuego y de que el régimen asegurara que eran declaraciones “falsas e infundadas”. “Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto”, ha añadido Trump, quien ha declarado al diario británico The Telegraph que está considerando sacar a EE UU de la OTAN, tras la negativa de muchos de sus miembros a participar en la campaña contra Teherán. Sobre el terreno, Irán ha lanzado su mayor oleada de misiles contra Israel (en torno a 10) desde los primeros días de la guerra, según el ejército, sin que hayan trascendido datos de víctimas; a la vez que un ataque contra Teherán ha herido al exministro de Exteriores Kamal Jarazi y matado a su esposa, según la agencia iraní Mehr.
La misión Artemis 2 ha despegado rumbo a la Luna a las 0.35 desde el Centro Espacial Kennedy (Florida), en la primera misión en 50 años que se dirige al satélite. Tras algunas incidencias con el sistema de aborto de misión, encargado de extraer la cápsula donde se encuentran los astronautas si había un fallo en los primeros minutos antes y después del despegue, la nave se ha lanzado con algo de retraso con respecto al horario inicial previsto (las 18.24 en Florida, las 0.24 en la España peninsular y las 16.24 en México). Los astronautas Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen vuelan ya en la cápsula Orion, donde pasarán los próximos 10 días, en un viaje que los llevará a rodear el satélite. El objetivo no es alunizar, sino ver y tomar imágenes de su cara oculta. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha felicitado a la tripulación: “¡Que Dios bendiga a nuestros increíbles astronautas!”, ha escrito en su red social, Truth, donde ha agregado: “Estamos ganando en el espacio, en la Tierra y en todo lo que hay entre medias [...] y el mundo entero está mirando”.
Tras la llegada al espacio, empiezan a surgir pequeños problemas para los cuatro tripulantes de la primera misión a la Luna en más de medio siglo.
La imagen hace enmudecer a cualquiera. Un cohete descomunal se levanta lentamente hacia el cielo en completo silencio, en una tarde de clima perfecto, mientras espesas nubes y brillantes llamaradas salen de su cola. Pasan segundos eternos hasta que se escucha el primer rugido de los motores, después transformado en una atronadora sucesión de explosiones mientras la lanzadera está ya muy alta en el cielo azul, y los periodistas gritan y vitorean a los cuatro tripulantes de la primera misión a la Luna en más de medio siglo.