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El ejército israelí ha bombardeado este domingo la autopista que conecta la ciudad de Tiro, la mayor urbe en el sur de Líbano, con el resto del territorio nacional. Una ráfaga de proyectiles ha hecho volar por los aires el principal puente que pasa por encima del río Litani, cuyo cauce secciona el sur del país. El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha alertado que la destrucción de esta infraestructura “es la antesala a una invasión terrestre”. En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha llamado a otros países a unirse a la ofensiva contra Irán y, en una visita al lugar del impacto de un misil iraní en Arad, ha afirmado que Israel está “aplastando” al país persa. Por otro lado, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ha advertido de que la infraestructura crítica y las instalaciones energéticas en Oriente Próximo pueden resultar “irreversiblemente destruidas” si las centrales eléctricas iraníes son atacadas. Sus declaraciones se producen después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con que las centrales iraníes serían un objetivo militar si el estrecho de Ormuz no está “completamente abierto” en un plazo de 48 horas a partir de la pasada medianoche.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha anunciado este domingo que ha exigido a las tropas la destrucción de las aldeas fronterizas libanesas “en línea con el modelo que aplicamos en Gaza”. En un comunicado, en el que Katz afirma haber dado esas órdenes junto al primer ministro Benjamín Netanyahu, el titular de Defensa añade que ha llamado a las fuerzas aéreas a completar “de inmediato” la destrucción de todos los puentes que conectan el sur de Líbano con el resto del país, en una operación que comenzó la semana pasada y que tiene el objetivo oficial de impedir el refuerzo de la milicia libanesa Hezbolá en la zona fronteriza.
Agotado y resacoso después de la feliz noche del miércoles contra el Newcastle, el Barça pasó las de Caín para ganar al Rayo, un equipo muy futbolero y valiente, únicamente reducido por un formidable Joan García, recuperado a tiempo después del susto de la Champions y feliz por debutar en la lista del seleccionador De la Fuente. Ya se sabe que los marcadores acostumbran a ser apretados en los Barça-Rayo. El último no fue una excepción por la poca prestancia de los suplentes en el plantel de Flick. A falta de delanteros, sustituido incluso Lamine, los azulgranas vivieron del acierto de su portero y de un gol de Araujo cazado a la salida de un saque de esquina botado por Cancelo. Flick se la jugó con los titulares ante el parón de selecciones y el Barcelona se apagó con el paso de los minutos hasta habilitar a una excelente versión del plantel de Iñigo Pérez en una tarde soleada y festiva en el Camp Nou. Los números aseguran en cualquier caso que son 13 victorias en 13 partidos desde el estreno del estadio y el adiós a Montjuïc