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El terror pareció eterno. Pero el reloj registró solamente 10 minutos. Entre las 7.30 y las 7.40 de la mañana del martes todo cambió en el bachillerato Antón Makárenko, en Michoacán. En esos diez minutos, las vidas de las profesoras María del Rosario y Tatiana fueron arrebatadas con el estruendo de 14 disparos. En ese suspiro, Osmer H, de solo 15 años, cumplió la amenaza que lanzó horas antes en un video en redes sociales, con el fusil en mano e imágenes vinculadas al movimiento extremista y misógino incel: “Hoy es el día”.

La Diputación de Valencia, que preside Vicente Mompó, del Partido Popular, aprobó el pasado 3 de marzo una comisión de servicio —mecanismo que permite a un funcionario ocupar otra plaza pública— para Vanesa Soler, pareja del presidente de la Generalitat Valenciana, el popular Juan Francisco Pérez Llorca. La resolución justifica la contratación de la candidata, que tiene categoría de administrativa, en el área de asistencia a municipios de la institución provincial por la “urgente necesidad” de ocupar un puesto de secretaria de dirección. Soler percibirá 52.070 euros anuales, según las tablas salariales de la Diputación de Valencia.

Cien de las 153 ciudades españoles de más de 50.000 habitantes que antes del 1 de enero de 2023 debían tener en vigor sus espacios restringidos al tráfico —zonas de bajas emisiones (ZBE)— siguen todavía sin instalarlas, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Figuran entre ellas 10 de las 30 más pobladas, como Valencia, Murcia o Vigo. Son ya tres años incumpliendo de forma palmaria una obligación legal que todas estas urbes y sus regidores conocen perfectamente desde que en mayo de 2021 entrase en vigor la ley de cambio climático. En todo el año pasado solo se sumaron ocho nuevas ciudades, mientras que otras 10 ni siquiera han iniciado el proceso.
Del régimen en semilibertad del que ya disfruta Soledad Iparraguirre, Anboto, de la utilización sibilina de un artículo (100.2 del reglamento penitenciario) que suele disponerse para facilitar la vida de los terroristas, hay algo aún más grave y mezquino que esto último: salga cuando salga, más pronto que tarde, no le faltará a la exjefa etarra, condenada a 793 años de cárcel por su vinculación con 14 asesinatos, gente que vaya a las puertas de la cárcel a recibirla, ciudadanos que promuevan su nombre y su cara para camisetas, pintadas callejeras o carteles, fiestas populares en reconocimiento a su trabajo por la libertad del pueblo vasco, empresas que le ofrezcan empleo en caso de quererlo, ventajas académicas en caso de que quiera estudiar, aprecio y respeto y admiración de vecinos que la hagan sentir, a Soledad Iparraguirre, Anboto, que si bien el objetivo que perseguían sus asesinatos no se ha conseguido, el camino ha merecido la pena. Cuando muera, lo hará entre honores.
Dicen que, cuando su hijo le pidió consejo sobre cómo consolidar el poder, Tarquinio el Soberbio cortó las cabezas de las amapolas más altas de su jardín. Así hay que proceder, según el último rey de Roma, con los individuos más destacados y talentosos del reino. Los descendientes del Capitán Cook lo llamaron el síndrome de la amapola alta (tall poppy syndrome), el impulso que tienen algunos de cortar toda cabeza que sobresale del resto, alterando la armonía del grupo al destacar sobre los demás. Esta cura de modestia por la vía jacobina se suele aplicar de manera local; por eso los grandes artistas suelen ser valorados fuera y salvajemente atacados en su país de origen. Y escala en progresión geométrica cuando el objeto destacado es una mujer. Especialmente en este ecosistema mediático diseñado para la viralidad, el agravio comparativo y alterado por la rumorología, imágenes sintéticas y desinformación. Los algoritmos digitales son la bisagra que conecta a la masa envidiosa con la industria de buscavidas capaces de transformar nuestros demonios internos en un rico botín.

Impotente ante un conflicto religioso y social que le supera, un policía local de Jumilla fió la solución a “que su Dios y el nuestro se pongan de acuerdo”. Se lo contó a la periodista de EL PAÍS Elena Reina, que andaba por el municipio murciano dando noticia de los problemas que la comunidad musulmana tuvo para celebrar el Ramadán en un espacio público. La frase del agente es ingeniosa y conciliadora, al estilo de un capitán Renault en Casablanca, pero también falsaria: el dios de las tres religiones monoteístas es el mismo. Una confusión normal en el politeísmo católico, que trata a la Virgen del Pilar y a la de la Macarena como entidades distintas y rivales. Así no hay dios que se aclare.
Hace 34 años, el cantautor cubano Silvio Rodríguez escribió una canción que, entre otras cosas, decía:
Me pasa aún que, antes que el algoritmo, es la radio la que me descubre música nueva o que yo no había escuchado antes. Quizá sea porque el algoritmo me trae canciones que cree que me van a gustar o que quiere que me acaben gustando y en la radio encuentro una mezcla más diversa. El caso es que fue por la radio por la que descubrí hace unos años a Dani Fernández, y empecé a querer saber de su música. Ahora él llena estadios enteros, pero no hace tanto se enfrentó a sus dudas cuando se decidió por una carrera en solitario, entre sus propios miedos: no hace tanto que tocaba en salas de 60 personas.
Teresa Serrano, que llegó en octubre pasado a la presidencia del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), ha dimitido este lunes de su cargo. No quiere “seguir siendo un payaso” en “este circo”, como califica el contexto que viven los sindicatos médicos, que tienen en marcha una huelga desde febrero contra el Ministerio de Sanidad para reivindicar mejores condiciones laborales que se plasmen en un estatuto propio que les diferencie del resto de los sanitarios.