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Del régimen en semilibertad del que ya disfruta Soledad Iparraguirre, Anboto, de la utilización sibilina de un artículo (100.2 del reglamento penitenciario) que suele disponerse para facilitar la vida de los terroristas, hay algo aún más grave y mezquino que esto último: salga cuando salga, más pronto que tarde, no le faltará a la exjefa etarra, condenada a 793 años de cárcel por su vinculación con 14 asesinatos, gente que vaya a las puertas de la cárcel a recibirla, ciudadanos que promuevan su nombre y su cara para camisetas, pintadas callejeras o carteles, fiestas populares en reconocimiento a su trabajo por la libertad del pueblo vasco, empresas que le ofrezcan empleo en caso de quererlo, ventajas académicas en caso de que quiera estudiar, aprecio y respeto y admiración de vecinos que la hagan sentir, a Soledad Iparraguirre, Anboto, que si bien el objetivo que perseguían sus asesinatos no se ha conseguido, el camino ha merecido la pena. Cuando muera, lo hará entre honores.
Resulta paradójico que en pleno alarde de modernidad tecnológica retrocedamos. En Sagunto, la negativa a que las mujeres porten los pasos convierte un silencio en mordaza. Lejos de tratarse de un caso aislado, este muro de incienso y tradición mal entendida rima con el caso de la Gaita de Cervera, donde el folclore se convierte en un coto privado, exclusivo para varones. Ambos son ejemplos de cómo bajo el amparo de lo (in)cultural, se reproduce una división de roles que relega a las mujeres. Se espera de ellas que sean el motor inmóvil que sostiene la fiesta desde la sombra, artesanas invisibles para el usufructo ajeno. Cuidar la “tradición”, pero no representarla.
Hace 34 años, el cantautor cubano Silvio Rodríguez escribió una canción que, entre otras cosas, decía:
Me pasa aún que, antes que el algoritmo, es la radio la que me descubre música nueva o que yo no había escuchado antes. Quizá sea porque el algoritmo me trae canciones que cree que me van a gustar o que quiere que me acaben gustando y en la radio encuentro una mezcla más diversa. El caso es que fue por la radio por la que descubrí hace unos años a Dani Fernández, y empecé a querer saber de su música. Ahora él llena estadios enteros, pero no hace tanto se enfrentó a sus dudas cuando se decidió por una carrera en solitario, entre sus propios miedos: no hace tanto que tocaba en salas de 60 personas.
Una curiosa desviación gramatical se va extendiendo a gran velocidad por los medios informativos, la supresión de un artículo en las construcciones partitivas: “El 15% de españoles”, “la mayor parte de regiones”, “el resto de ciudades”… Es más fácil oír y leer eso en ellos que la fórmula tradicional que sigue usando la inmensa mayoría de los hablantes.

La escritora y comunicadora Bea Cepeda sintió lo que ella denomina como “el macarenazo” al filo del mediodía del Viernes Santo de 2023, mientras contemplaba a la Virgen de la Macarena de regreso a su basílica. Atea tras estudiar en un colegio de monjas de su Zamora natal, experimentó tal zarandeo emocional que el temblor de sus manos hasta se percibe en el vídeo que grabó: “Estaba llorando viva”. El descubrimiento hizo que la zamorana de 39 acabase mudándose a Sevilla y convirtiéndose en “adicta” a su Semana Santa: “No es que me haya vuelto católica porque sigo pensando lo mismo, pero he encontrado algo a lo que no sé ponerle palabras. Si es Dios, no tiene nada que ver con la religión que me enseñaron en el colegio, para mí es más religiosidad popular”.

La Comunidad de Madrid organiza, junto a la Asociación de Colegios Mayores autonómica, un ciclo de conferencias dirigidas a jóvenes universitarios en las que participan víctimas del terrorismo de ETA “para dar a conocer la historia reciente de España”. El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, clausuró a última hora de este lunes la presentación del programa Tu historia, mi memoria, que se desarrollará en 13 colegios mayores de la región hasta el próximo mes de octubre. “El terrorismo es un asunto de plena actualidad, a pesar de los que se esfuerzan por bloquearlo, e incluso negarlo, con el único objetivo de seducir a aquellos que antes ponían bombas y ahora ponen su voto para condicionar la gobernabilidad de España”, señaló a los estudiantes el político.
El grupo Quirón ha propuesto destinar trabajadores propios al gran laboratorio de diagnósticos de la Comunidad de Madrid cuya gestión está a punto de ganar por concurso, lo que ha desatado el pánico al despido entre los 249 empleados actuales. La propuesta laboral de Quirón no es pública, pero el miedo se debe a que la empresa ha presentado la documentación de los profesionales que planea adscribir y no ha pedido esos datos a la concesionaria actual, Ribera Salud, según advierte el sindicato UGT y ha confirmado EL PAÍS por fuentes de esta otra compañía. Este laboratorio en el Hospital de San Sebastián de los Reyes comenzó a funcionar en 2008 como el centro donde se analizan las pruebas de un área poblada por 1,4 millones de madrileños. “Se va a liar gorda”, dicen fuentes del comité de empresa que este lunes celebró una asamblea online para informar a una plantilla inquieta. “La gente está muy, muy, muy nerviosa y enfadada. Son muchos años y mucho esfuerzo para que ahora vengan y te den una patada en el culo”.


Cuando Leopoldo López (Caracas, 54 años) estaba recluido en la cárcel de Ramo Verde, tenía una fantasía recurrente. “En algún momento esa mazmorra tendría que convertirse en un museo de la memoria”, recuerda el dirigente opositor venezolano, que pasó más de tres años en esa prisión acusado de alentar las protestas de 2014 contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Más de una década después, cree que ese momento se acerca, aunque el proceso de transición que comenzó el pasado 3 de enero con la captura de Nicolás Maduro todavía está en ciernes.

Ghana impulsa en Naciones Unidas una resolución, con el respaldo de los 55 países de la Unión Africana (UA), para que se declare “la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos” como el “crimen más grave contra la humanidad”. Esta acción, que ha sido calificada como una iniciativa “sin precedentes” por juristas y expertos en materia de reparación, se produce en un momento de revisión del pasado colonial y de los abusos cometidos por Occidente en distintos territorios del Sur Global. En África, al menos 12,5 millones de personas fueron víctimas de trata y esclavitud a lo largo de 300 años.