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Una de las cosas que más molestan cuando por fin, después de retrasarlo un par de días, te llenas de buena actitud y de valor y empiezas a limpiar la casa a fondo y, de repente, te das cuenta de que no te queda el producto que usas para las manchas, que te faltan las pastillas para el lavavajillas, que te has quedado sin paños o que no te queda detergente para poner la lavadora. Cuando no somos lo suficientemente previsores es muy común que este tipo de situaciones se den más a menudo; por eso, eventos como la Fiesta de Ofertas de Primavera de Amazon son una oportunidad fantástica para llenar tu despensa de provisiones de limpieza para que no tengas que bajar al supermercado cada dos por tres para comprar el producto que te falta.























Jaled Bani Odeh, de 11 años, y Mustafa, de ocho, son los dos únicos supervivientes de la lluvia de balas con la que soldados israelíes cubrieron este domingo el coche en el que una familia palestina regresaba a Tammun, su hogar en el territorio ocupado de Cisjordania, tras una noche de compras con vistas al fin del Ramadán, que termina esta semana. Los militares mataron a tiros al resto de pasajeros: los padres, Ali (37 años) y Waad (35), y los hermanos pequeños: Mohamed, de cinco años, y Otmán, de seis, con necesidades especiales y casi ciego.

Cuando llegan las crisis energéticas, uno de los grandes focos de contagio para la inflación son las gasolineras, los combustibles. En España, por ejemplo, la gasolina y el diésel han registrado su mayor subida en cuatro años. Y es por ahí por donde los Gobiernos están empezando a trazar sus planes para contener una factura que, si se dispara, puede acabar llevando su gangrena por toda la economía. Como, precisamente, solo han pasado cuatro años desde la última vez, cuando la cotización del gas se fue por las nubes por la invasión rusa de Ucrania, las recetas del manual de políticas públicas están frescas.

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David Moragas (Almoster, Tarragona, 33 años) no se conforma con la imagen de la homosexualidad que ofrece la ficción actual. Su segunda película, Un altre home, se adentra en una Barcelona gentrificada a través de varios personajes gais anclados en lo real. Se acaba de estrenar en el Festival de Málaga y esta semana inaugura el D’A de Barcelona, antes de llegar a los cines el 26 de marzo. También ha publicado Fervor (Letras de Plata en castellano, La Magrana en catalán), una novela que arranca con un flechazo en una charla de Eva Illouz en el CCCB y recorre las formas del amor gay en la Barcelona de hoy. Nos recibe en su casa, cerca de la Sagrada Familia, donde acaba de instalarse con su novio.

Un informe presentado la pasada semana ante Naciones Unidas por un grupo internacional de expertos lanzó una advertencia que América Latina no debería ignorar. Según sus conclusiones, existen “motivos razonables” para creer que en El Salvador se han cometido crímenes de lesa humanidad en el marco del régimen de excepción instaurado por Nayib Bukele en 2022 para combatir a las pandillas.

Un mechón de cabello, 10 uñas cortadas, una foto del rostro tomada cada seis meses, una prenda de ropa usada todo el día, fotografías de los dientes... Estos son algunos de los elementos que componen el llamado kit forense, una herramienta para documentar los rasgos biológicos personales. Se meten en una bolsa y se cierra con la esperanza de que nunca tenga que ser utilizado. Si se necesita, es para ayudar a encontrar a quien lo preparó porque ha desaparecido. La persona o su cadáver.
Cuando se nos va un amigo escritor, resulta más difícil despedirse del amigo que del escritor. Y despedirse es necesario, porque conviene no encerrarse en el duelo, aunque resulte complicado entender las costumbres más hirientes de la vida. Son ya muchas las pérdidas. Miro los libros de Alfredo Bryce Echenique en la biblioteca, los ordeno, vuelvo a sentir la infancia conmovedora de un niño solitario en Lima, la exageración sentimental de un peruano en París, las historias de amor que mezclan la risa con las mudanzas y las llamadas de teléfono con un permiso para vivir. Las carcajadas no cierran nunca los ojos, pero los naufragios consiguen darle pena a la tristeza.
En un momento en que el mundo quema, con el incendiario Trump como jefe de ceremonias avivando las tensiones de un lado a otro, es chocante el contrapunto catalán. El grado cero de la tensión política, el perfil bajo como punto de encuentro después de la batalla. Se deja oír la voz discordante de Sílvia Orriols, la extrema derecha que, como en toda Europa, busca capitalizar el desconcierto de las derechas. Pero incluso ella queda lejos de los decibelios de Abascal y compañía.