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El centro de Barcelona empieza a vestirse ya de los colores del arcoíris para celebrar el Orgullo esta semana. También lo ha hecho Casa Cupra Raval desde su vistoso edificio del paseo de Gràcia. La tienda insignia de la histórica automovilística ha dejado de llamarse, aunque sea de forma temporal, Casa Seat y ha adoptado el nombre de su última apuesta, el primer vehículo 100% eléctrico diseñado, desarrollado y fabricado íntegramente en Europa. La buena noticia del lanzamiento de ese coche, que se hizo por todo lo alto con un mini concierto de Nathy Peluso en el centro de la capital catalana, no obvia la otra realidad menos agradable: que la marca Seat, que el año pasado cumplió tres cuartos de siglo, va quedándose rezagada.


Enma López (Vigo, 40 años) ha revolucionado al PSOE y a la política madrileña. Es concejala en el Ayuntamiento de Madrid desde 2019 y en las últimas tres semanas no ha parado de dar sorpresas. El primer terremoto lo provocó al presentarse a las primarias para ser la candidata socialista en lugar de Reyes Maroto. No gustó a Ferraz ni a la dirección de la federación madrileña. La respuesta fue furibunda: que se había precipitado, que no había respetado los tiempos ni pensado en la ejecutiva. “Hay claramente una falta de lealtad”, afeó Maroto este lunes. El siguiente hito se produjo justo dos días antes de estas palabras, cuando logró los avales necesarios para medirse con la exministra y actual portavoz en Cibeles. “Nos dijeron que no íbamos a ser capaces”, dijo López nada más conseguirlo. La próxima hazaña que se ha fijado es ganar la votación, que se celebra el domingo, contra el aparato de su partido y convertirse en la contendiente socialista para enfrentar a José Luis Martínez-Almeida en 2027.


Hi ha una frase de Sartre que ha fet molta fortuna i que diu que l’infern són els altres. Es veu que la frase no vol dir exactament el que sembla (que als altres no hi ha qui els aguanti), sinó una cosa més subtil i menys misantropa que té a veure (crec) amb com ens empresona la mirada dels altres sobre nosaltres. No vull entrar aquí en el sentit real de la frase (confesso que no estic segura d’haver-lo entès), perquè el que m’interessa és precisament que hagi fet fortuna per uns motius falsos, la qual cosa ens indica que ens calia una frase que digués que els altres són odiosos. L’èxit de qualsevol cosa —unes xips amb gust d’ou ferrat, un servei de lloguer de vestits de núvia, una frase de Sartre— rau en el fet que satisfà una necessitat (ja sigui genuïna o creada amb artificis). I diria que el triomf d’aquesta frase va en paral·lel a l’expansió de l’individualisme (aka la glorificació del jo). Però això podria estar canviant (ja em perdonareu si m’he llevat massa optimista).
La detención del periodista disidente marroquí Ali Lmrabet, autoexiliado en España desde 2005, a su regreso temporal a su país, cuestiona la libertad de prensa en el país magrebí, formalmente reconocida en la Constitución aunque se vea crecientemente restringida, según organizaciones locales e internacionales.

Los bancos colocadores de Digi ya elaboraron los primeros informes de la empresa de origen rumano a inicios de año, antes del primer intento de la teleco de salir a Bolsa en abril, pero han tenido que actualizarlos una vez reactivado el estreno, que tendrá lugar este jueves. Los análisis, a los que ha tenido acceso CincoDías, fijan unas tasaciones entre los 1.800 y los 2.300 millones de euros sin incluir la deuda. BNP Paribas, CaixaBank, UBS, Barclays y Oddo Securities, que también cuenta con un informe aunque no está entre los vendedores de las acciones, coinciden en que la cuarta compañía por cuota de mercado en España es una rara avis. Es la gran vencedora en robo de cuota de mercado y cuenta con potencial para seguir creciendo. La diferencia está en su endeudamiento, por encima del habitual, y en que no repartirá dividendos al menos hasta 2030.
Ernesto Giménez Caballero, primer ideólogo del fascismo español, pensaba que la obra de su vida habían sido sus ideas antidemocráticas que gestarían la sublevación contrarrevolucionaria contra la Segunda República. Actor clave de los movimientos de vanguardia, rozando los años treinta del siglo pasado sincronizó su activismo cultural con un proceso de radicalización nacionalista. Cuando empezó la guerra, ese madrileño de 37 años —hijo de un papelero que se había enriquecido como impresor― mantenía relaciones mejorables con José Antonio Primo de Rivera y en pleno conflicto quiso resituarse como intelectual de cabecera del franquismo, aunque nadie se lo tomó muy en serio.

“El verano es un montón de gente que no sabe lo que hace”. Así termina el periodista —y marino— Enrique Rey su ensayo Melón con jamón. Crónica sentimental de un país al sol (Temas de Hoy). Rey es aficionado al verano y pensador sobre el verano: más allá de esos tres meses que van del solsticio al equinoccio, el estío es un estado del ser teñido de nostalgia de veranos de infancia, esa sensación de quietud y sol, de clase media y pachorra con el Tour de fondo, atravesada por el dulce olor de la crema solar. Un estado mental que, dice Rey, puede que esté terminando. Se diluye este verano del alma, igual que se ha quedado viejuno el melón con jamón del título, en veranos más cortos, menos acompasados, más fragmentados, no faltos de postureo. Y sostenidos, como siempre, por los mismos de siempre: los que curran y los que cuidan.

La historia de la vida privada puede ser tan apasionante como la de las grandes gestas heroicas. De hecho, en 1985, el historiador francés Georges Duby publicó junto a su equipo su monumental Historia de la vida privada en cinco volúmenes, a partir de la cual proliferaron ensayos centrados en esos aspectos infraordinarios de la existencia que, durante siglos, parecían no merecer nuestra atención. Si las paredes hablaran, de la historiadora, escritora y conservadora de casas históricas Lucy Worsley, se inscribe con naturalidad en esa tradición. Su experiencia en el patrimonio arquitectónico británico —fue responsable de mantenimiento de la Torre de Londres, entre otros cargos— y su prolongada labor como divulgadora (también presentó para la BBC un programa sobre historia de la vida doméstica) la convierten en una ensayista particularmente adecuada para un libro de estas características. Hay algo, además, en esta línea de investigación que conecta bien con nuestra pulsión contemporánea de observar las casas ajenas —ya sea en el marco de una serie o en una visita guiada— con la misma curiosidad con la que nuestros antepasados leían crónicas de guerra.

En el Cantal, quesos, vacas y montañas suaves, volcanes muertos, laderas agostadas por el calor, como si el sol hubiera pedido prestada a Cézanne su paleta de colores provenzales –manchones verdes en mares ocres, pajas—para teñir pastos antes verdes lujuria y húmedos, lo extraordinario convive sin roces con lo dramáticamente estúpido. El mismo género humano que parió a Eiffel, y su maravillosamente hermoso viaducto de Garabit, qué arco apuntado, un Meccano de vigas de hierro entrelazadas rojo, dio a luz unos kilómetros más allá a un apresurado presentador de televisión y a un chófer descerebrado que pasado el descenso del volcán Puy Mary por el paso de Peyrol y las subidas al Pertus y el Lioran, acelera para adelantar a cinco fugados del Tour, golpea a Flecha con la parte derecha del morro y lo derriba.
No se puede luchar contra el poder del viento. Esta es una de las lecciones que hay que llevar aprendidas cuando se decide viajar a las islas Eolias, que pueden abrazarte con su brisa o impedirte con su fuerza llegar hasta ellas. Por algo este archipiélago ubicado en el mar Tirreno, al noreste de Sicilia, fue bautizado por los griegos con el nombre del dios del viento, Eolo, a quien la mitología sitúa precisamente en alguna de las siete islas que lo forman: Lípari, Salina, Vulcano, Estrómboli, Filicudi, Alicudi y Panarea.