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La detención del veterano periodista marroquí Ali Lmrabet pone a prueba los límites de las libertades de prensa y expresión en Marruecos, formalmente reconocidas en la Constitución de 2011 que se promulgó en plena Primavera Árabe. Lmrabet, una de las voces más críticas del país magrebí y autoexiliado en España desde hace dos décadas, cuestiona desde las redes sociales el llamado Majzén, el poder ejecutivo no electo que emana del Palacio Real. Ahora paga con su libertad el ejercicio del derecho a informar y opinar, y resurgen las dudas sobre la liberalización para la prensa iniciada por Mohamed VI.
Yo a ti, Candela, te digo que no pasa nada, que basta con sentir un poco de respeto. Pero es mentira: a mí el mar me provoca mucho miedo. Hay gente que ve el mar con los ojos de Sorolla, hay quien piensa el mar en las palabras de Vicent, algunos lo leen a través de la máquina de Camba, al que le dabas el mar y lo convertía en un artículo (en eso estamos). Pero yo veo el mar al modo del horror lovecraftiano: es un monstruo dormido que lame las playas y que, respirando lentamente, atraviesa la inmensidad del espacio y la eternidad del tiempo. A su lado, todos nuestros sueños carecen de sentido.
Ahora que a un líder supuestamente incorruptible del PSOE le han encontrado un joyero que pondría los dientes largos a Elizabeth Taylor, ahora que se ha demostrado que los hombres de máxima confianza del presidente no andan muy sobrados de principios, ahora que el Gobierno vive momentos de debilidad máxima, el jefe de la bancada de enfrente ha decidido atacar a la gente trabajadora que enferma y se coge bajas con cobertura social. Ha sido justo después de que al vicesecretario de Igualdad de su partido le diera por arremeter contra la gente trans que no molesta a nadie. Ha pasado justo cuando a la lideresa anarcoliberal en la que los conservadores tienen depositada toda su esperanza le ha parecido prioritario hablar de los abortos ajenos. Después de años de guerra cultural, odio sarraceno y descalificación constante, es muy llamativo que, ahora que ya las fichas han caído exactamente como ellos querían, por fin se atrevan a hacer propuestas. Y que todas conlleven destrucción. Justo ahora que nos ilusionaríamos con cualquiera que nos hablase de construir. Viviendas de protección oficial, centros médicos, quirófanos, residencias, escuelas bien refrigeradas, guarderías con profesores suficientes, polideportivos con piscinas, bibliotecas, refugios climáticos, universidades, albergues, carreteras, vías férreas, parques, paseos fluviales, reservas naturales, brigadas forestales, parques de bomberos. Pues no. Ellos han decidido ir a por los derechos adquiridos y libertades conquistadas. El naturalista, biólogo y escritor E. O. Wilson, al que se suele etiquetar como el Darwin de nuestra época, le dio un nombre a la era en la que vivimos diferente de antropoceno. Él la bautizó como “Eremoceno”, palabra que tiene en su raíz el griego eremos, que significa páramo, desierto, desolación. Se refería a la conducta humana aniquiladora que nos ha llevado al borde de la extinción. Ojalá estuviese vivo para sentarse a hablar seriamente con la oposición.
Tras leer el reportaje Así se distribuye el déficit de vivienda en España, de Denisse López, queda claro que no faltan viviendas, sino que no están donde deberían. La centralización en las grandes capitales de las empresas e instituciones públicas y con ellas el entramado social para mantenerlas podría ser una de las causas del problema. Con el confinamiento aprendimos que el teletrabajo mejora la vida de la gente. ¿Por qué no incentivar que empresas trasladen parte de sus sedes a ciudades más pequeñas? ¿O, como propuso el Gobierno, llevar algunas instituciones del Estado a otras capitales, en este caso con una población que no supere un cierto límite de habitantes?
Una familia extremeña ha denunciado públicamente la situación educativa que viven sus dos hijos gemelos, de nueve años, diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en el CEIP Jiménez Andrade, de Puebla de Obando, en la provincia de Badajoz. Aseguran que el colegio donde estudian no ha aplicado las adaptaciones previstas por la normativa para este tipo de alumnado. Tras más de un año de reclamaciones, los padres lamentan que no han recibido una respuesta efectiva por parte de la Junta de Extremadura (PP), pese a haber presentado informes médicos, documentación psicopedagógica y una solicitud formal de intervención ante la Inspección Educativa.
“No se considera oportuno impulsar un convenio en los términos planteados”. Con esa frase responde el Gobierno de Cataluña a la oferta de Madrid para que todas las regiones apuesten por la “corresponsabilidad financiera” y eviten así a sus ciudadanos el nuevo requisito de estar empadronados en la región capital para acceder a su tarjeta de transportes. El Gobierno de Salvador Illa (PSC) considera que extender esa condición por toda España “fragmentaría más” el acceso al sistema y no resolvería “ninguno” de sus problemas. Además, Galicia reclama reciprocidad en la medida. Es decir, que Madrid cofinancie el uso que hacen los estudiantes madrileños del sistema de transportes gallego. Sí han mostrado interés por rubricar esos acuerdos de cofinanciación Ceuta, Canarias, Comunidad Valenciana, Cantabria, Castilla y León o Extremadura, según un portavoz gubernamental madrileño. Castilla-La Mancha ya tiene un acuerdo similar. El nuevo requisito entró en vigor en junio y afecta a 200.000 personas.

El centro de Barcelona empieza a vestirse ya de los colores del arcoíris para celebrar el Orgullo esta semana. También lo ha hecho Casa Cupra Raval desde su vistoso edificio del paseo de Gràcia. La tienda insignia de la histórica automovilística ha dejado de llamarse, aunque sea de forma temporal, Casa Seat y ha adoptado el nombre de su última apuesta, el primer vehículo 100% eléctrico diseñado, desarrollado y fabricado íntegramente en Europa. La buena noticia del lanzamiento de ese coche, que se hizo por todo lo alto con un mini concierto de Nathy Peluso en el centro de la capital catalana, no obvia la otra realidad menos agradable: que la marca Seat, que el año pasado cumplió tres cuartos de siglo, va quedándose rezagada.

“Mi nombre es Yolanda Pleguezuelos Ruiz. Hace 32 años sufrí una doble agresión sexual. Uno de los hombres que me agredieron fue identificado, juzgado y condenado. Años después, fue excarcelado sin cumplir la condena íntegra. Me enteré por televisión”. Así empieza el vídeo en el que Yolanda rebasa su último límite: el del anonimato. Fue víctima de una violación doble cometida en 1995 en Esparraguera (Barcelona), de la que continúa sin conocer la verdad completa. Ni ella ni las al menos 16 mujeres, varias de ellas menores de edad, que fueron violadas por dos hombres a las afueras de pueblos y pequeñas ciudades en Cataluña entre 1991 y 1995. Por aquello fueron condenados dos inocentes, Abderrazak Mounib, que murió en la cárcel, y Ahmed Tommouhi, a quien el Tribunal Supremo acaba de indemnizar con 2,5 millones de euros por los años que pasó injustamente en la cárcel.
La línea 11 de Metro nació hace más de tres décadas con una misión: convertirse en una gran línea semicircular capaz de conectar, por un lado, los barrios del norte de Madrid entre sí, y por otro, crear un corredor norte-sur sin obligar a pasar por el centro. Ahora, ese plan ha quedado definitivamente atrás. La Comunidad de Madrid presentó la semana pasada el trazado definitivo del tramo norte de la ampliación, una actuación dotada con 880,6 millones de euros que llevará la infraestructura hasta Valdebebas, el Hospital Isabel Zendal, la futura Ciudad de la Justicia, Ifema y el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El Gobierno regional defiende que la nueva línea será “uno de los principales ejes vertebradores” de la red del suburbano. Expertos en movilidad y asociaciones vecinales, sin embargo, consideran que el cambio altera la lógica con la que fue concebido el proyecto y deja sin resolver algunas de las principales carencias de transporte público del norte de la capital.
Hi ha una frase de Sartre que ha fet molta fortuna i que diu que l’infern són els altres. Es veu que la frase no vol dir exactament el que sembla (que als altres no hi ha qui els aguanti), sinó una cosa més subtil i menys misantropa que té a veure (crec) amb com ens empresona la mirada dels altres sobre nosaltres. No vull entrar aquí en el sentit real de la frase (confesso que no estic segura d’haver-lo entès), perquè el que m’interessa és precisament que hagi fet fortuna per uns motius falsos, la qual cosa ens indica que ens calia una frase que digués que els altres són odiosos. L’èxit de qualsevol cosa —unes xips amb gust d’ou ferrat, un servei de lloguer de vestits de núvia, una frase de Sartre— rau en el fet que satisfà una necessitat (ja sigui genuïna o creada amb artificis). I diria que el triomf d’aquesta frase va en paral·lel a l’expansió de l’individualisme (aka la glorificació del jo). Però això podria estar canviant (ja em perdonareu si m’he llevat massa optimista).