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Apenas unos meses después del estreno de Mi amiga Eva, en la que Cesc Gay daba alas a un estupendo personaje femenino en la piel de la actriz Nora Navas, el director, guionista y autor teatral catalán adapta para Netflix su obra escénica 53 domingos. El resultado, pese a ir de la mano de cuatro intérpretes que dominan como pocos la comedia —Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez—, no acaba de despegar, y la adaptación se queda en una plana traslación teatral, excesivamente oral y con una puesta en escena que no logra fluir.
Dirección: Cesc Gay.
Intérpretes: Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez, Alexandra Jiménez.
Género: comedia, España, 2026.
Plataforma: Netflix.
Hay misterios que los seres humanos investigan desde siempre. Algunos enigmas, a fuerza de buscar, terminan en una respuesta. Otros, sin embargo, se quedan en el cajón de los irresueltos. Difícil que se descubra jamás el aspecto del mundo de los muertos, si es que existe. Aunque, tras visitarlo en una visión, Santa Teresa de Ávila contó que era apestoso, y falto de amor. El comiquero David B. no puede confirmarlo de primera mano, pero leyó el relato de la mística española y dibujó su propio Más Allá. “Me lo imaginé semejante a la realidad, como una caricatura, con gente que trata de seguir como si estuviera viva”, cuenta. Un lugar con casas, restaurantes, oficios, coches o animales. Pero sin frío ni calor, ni tampoco olores o clima. Donde los edificios se multiplican y amontonan, la comida está hecha de sombras y desfilan criaturas como un dios olvidado, el periódico de ayer o un esqueleto fuera de su armario. O el trajeado anfitrión que da el título a El señor Búho y el País de los Muertos, recién editado en castellano por Salamandra Graphic.

Dos años antes de que Lorca estrenara Bodas de sangre, una mujer ya había narrado aquella historia inspirada en el crimen de Níjar. Era Carmen de Burgos con Puñal de claveles, de 1931. Cada cual eligió su estilo y su desenlace, pero la materia prima era la misma. Hubo otra diferencia: cómo les trató la posteridad. El poeta granadino quedó inscrito en el canon. A ella le esperó el ostracismo.
David Serrano (Madrid, 50 años) no guarda rencor. Y explica muy bien qué pasó con su carrera cinematográfica, cómo pudo ser que un chaval de menos de 30 años escribiera dos taquillazos como El otro lado de la cama (2002) y Los dos lados de la cama (2005) y, entre medias, dirigiera y escribiera otra película que arrasó en las salas, Días de fútbol (2003); cómo el niño bonito del cine español acabó encontrando su senda profesional en el teatro, bien como director de obras potentes como Las amistades peligrosas, Los asquerosos, La venus de las pieles, El hombre almohada, Un tranvía llamado deseo o Pantaleón y las Visitadoras, bien como rey del musical con Billy Elliot, Grease, Matilda, Hoy no me puedo levantar, The Book of Mormon o Wicked. Y cómo, en giro curioso, estrena ahora la versión fílmica de Lapönia, espectáculo de teatro adaptado a la pantalla por Cristina Clemente y Marc Angelet (coescritores de la obra). Es decir, un encargo, que Serrano aceptó “con placer”.
Genio es una palabra demasiado manoseada. Se aplica sin venir a cuento a quienes no lo merecen. Pero en el caso de Manuel Chaves Nogales, sin embargo, se escatima. Si por tal entendemos al creador que inicia una senda por la que otros transitan, el escritor sevillano lo fue. Lo demostró al inventar el nuevo periodismo tres décadas antes de que se configurara este término en Estados Unidos para autores como Truman Capote o Tom Wolfe. Es curioso que la palabra sangre apareciera en dos de los títulos que identifican esa corriente: A sangre fría, en el caso del norteamericano, y A sangre y fuego, el conjunto de relatos con que el español, en plena Guerra Civil, marcó los pasos mediante los cuales aplicó radicalmente y con gran impacto al periodismo técnicas narrativas propias de la novela.
Dentro del año televisivo, abril es uno de los meses fuertes. Al cambio de trimestre se suma el hecho de que el 31 de mayo termina el periodo de elegibilidad para los premios Emmy. Las series que aspiren a algún galardón tienen que completar su emisión antes de esa fecha. Por eso, muchas plataformas y cadenas apuran el plazo, con el fin de que sus propuestas lleguen más frescas en la memoria de los votantes. Si se emiten semanalmente, deben comenzar en abril. Este mes vuelve Euphoria, que ya tiene nueve premios Emmy en su haber. Bronca, que en 2023 recibió ocho estatuillas, estrena segunda temporada. Llega, además, Margo tiene problemas de dinero, que aspira a colarse en las categorías de comedia. Y también Hacks con su última temporada.























Como en una de esas películas experimentales que en los años setenta abusaban de la técnica de la pantalla partida, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, hablaron la semana pasada en Estados Unidos con unas pocas horas de diferencia. La primera lo hizo en Miami, en un foro de inversión auspiciado por el fondo soberano de Arabia Saudí. La segunda, en Houston, en una influyente conferencia mundial sobre la industria energética.
La columna de la Victoria es uno de los pocos monumentos al viejo poderío alemán que quedaron en pie tras la II Guerra Mundial. Desde lo alto, el ángel dorado que Wim Wenders filmó en El cielo sobre Berlín domina la ciudad. Abajo, las estatuas de los severos mariscales prusianos Roon y Moltke, y la del canciller Otto von Bismarck, siguen ahí, como un símbolo permanente de Alemania, o un anacronismo.
España pondrá fin en junio a la vía que desde 2018 ha permitido a decenas de miles de venezolanos regularizar su situación casi automáticamente. El Gobierno dejará de conceder de forma sistemática permisos de residencia por razones humanitarias a este colectivo, cerrando así uno de los mecanismos más singulares —y menos discutidos— del asilo español. Tras años de debate interno sobre qué hacer con los venezolanos, que han llegado a copar el sistema, el Ejecutivo ha optado por devolverlos al canal ordinario que debe seguir cualquier inmigrante. La decisión se ha cristalizado en plena tramitación de la regulación extraordinaria de inmigrantes que está preparando el Gobierno tras un acuerdo alcanzado con Podemos, por la cual podrán acogerse a ella quienes acrediten estar en España antes del 31 de diciembre de 2025, carecer de antecedentes penales relevantes y haber permanecido en el país al menos cinco meses en el momento de la solicitud.