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La actriz Gemma Cuervo ha muerto este sábado a los 91 años, tras una larga carrera de más de sesenta años como actriz de teatro, cine y televisión. Aunque sobradamente conocida y popular entre millones de españoles, posiblemente muchos de esos incondicionales seguidores, fundamentalmente los más jóvenes, la reconozcan más por sus últimos trabajos en la pequeña pantalla que por su anterior trayectoria en los escenarios. Nacida en Barcelona, Cuervo empezó jovencísima a trabajar en teatro, medio en el que forjó su prestigio y en el que permaneció seis décadas. Su último papel fue en 2011 como la famosa alcahueta de La Celestina, bajo la dirección de Mariano de Paco, quien hoy es el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.
¿Provocará la guerra de Irán una recesión económica mundial? ¿Estamos abocados a aceptar el mundo sin normas que intenta imponernos Donald Trump? La respuesta inicial a estas preguntas sólo puede ser “depende”. Si leen o escuchan respuestas más categóricas, desconfíen. En economía no hay verdades generales, más allá de la banalidad de decir que “los incentivos importan”.
El festival de Málaga ha puesto este sábado su cierre con la entrega de premios, muy repartidos, con especial peso del cine latinoamericano y bastantes sorpresas respecto a las favoritas de la crítica. A un lado, la Biznaga de Oro a mejor película española ha sido, y era una de las favoritas, para Yo no moriré de amor, de la directora debutante Marta Matute, trabajo que también ha obtenido los galardones a la mejor interpretación femenina —Júlia Mascort— y mejor interpretación masculina de reparto por el papel de Tomás del Estal. Al otro, la Biznaga de Plata a mejor película iberoamericana ha recaído en El jardín que soñamos, del mexicano Joaquín del Paso, quien se ha llevado el premio a mejor dirección y cuya película ha recibido un tercer galardón a mejor fotografía gracias a la labor de Gökhan Tiryaki.
BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA: Yo no moriré de amor, de Marta Matute.
BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA: El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso.
PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: Iván & Hadoum, de Ian de la Rosa.
MEJOR DIRECCIÓN: Joaquín del Paso, por El jardín que soñamos.
MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA: Julia Mascort por Yo no moriré de amor.
MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA: Nicolás Zárate por Hangar rojo.
MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA DE REPARTO: María Magdalena Sanizo, por La hija cóndor.
MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA DE REPARTO: Tomás del Estal, por Yo no moriré de amor.
MEJOR GUION: Ian de la Rosa por Iván & Hadoum.
MEJOR MÚSICA: Cergio Prudencio y Marcel Guerrero por La hija cóndor.
MEJOR FOTOGRAFÍA: Gökhan Tiryaki El jardín que soñamos.
MEJOR MONTAJE: Valeria Hernández y Sebastián Brahm por Hangar rojo.
PREMIO DEL JURADO DE LA CRÍTICA: Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato.
PREMIO DEL PÚBLICO - EL PAÍS: Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato.

Al noroeste de Madrid la ciudad sufre una arritmia urbanística. En medio de un barrio de toda la vida han surgido dos rascacielos, imponentes y modernos, desde cuya azotea se divisa cómo Madrid se va apagando hacia la A-6: la Dehesa de la Villa, Pozuelo, el Valle de los Caídos, Guadarrama. Son dos edificios modernísimos, de esos en los que los ascensores no tienen botones: pulsas en una tableta de la planta baja el piso al que quieres subir y ya te llevan solos. A la parte más alta se acaba de mudar un escritor, y si su piso parece de soltero es porque la forma encaja con el fondo: el escritor que vive en él se ha quedado soltero hace poco, y sobre la ruptura de su matrimonio trata su última novela, Islandia (Destino).

Con apagones constantes, al borde del colapso y con un régimen abrazado a la retórica de la resistencia. Así es como Cuba ha recibido la confirmación de que las autoridades del régimen están negociando con Estados Unidos. El país, drenado por la pobreza de años y la visible escasez de combustible que ha ido paralizando la vida día tras día, apenas acaba de recuperarse del corte masivo de electricidad de la semana pasada, cuando seis millones de las 8,9 personas que viven en la isla quedaron incomunicadas, y por momentos sin gas, radio ni televisión. Una Cuba de calles vacías de coches y de hogueras de quemar la basura acumulada esperaba un cambio. Este viernes el presidente, Miguel Díaz-Canel, tuvo que admitir lo que los cubanos ya sabían, que la “madeja de adversidad” que atraviesan es insostenible.