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Cuando vamos a la playa hay ciertos básicos que hacen nuestra estancia mucho más cómoda: una nevera portátil, una tumbonas plegable, una manta de picnic, etc. Pero si tenemos que elegir el accesorio estrella de estas escapadas, las sombrillas bien podrían llevarse el primer puesto.




Si has dicho adiós al bidé en la última reforma o, simplemente, te has mudado a un hogar donde ya no hay rastro de él y te gustaría sustituir su función de una forma cómoda y practica, debes seguir leyendo. En EL PAÍS Escaparate somos muy conscientes de las necesidades higiénicas básicas que pueden cubrirse con un bidé estándar. Pero que esta pretensión choca con el diseño de los aseos en las nuevas modificaciones, que suelen no incluir este sanitario. Ante su ausencia, la solución más adecuada pasa por adquirir un grifo para el inodoro que se coloque en su lateral y quede genial a nivel estético. De esta forma, reemplazar el bidé será mucho más fácil y asequible al bolsillo, además de usarlo como una alternativa a la escobilla del baño.




La conversación alrededor de los ingredientes cosméticos nunca se acaba. Cada activo cumple una función y algunos ya juegan en la liga de los imprescindibles. Son como esos vaqueros que siempre funcionan: el ácido hialurónico cuando la piel necesita un extra de hidratación o la niacinamida para mejorar el aspecto general del rostro. Después están esos fichajes especiales del neceser, como el colágeno, que pone el foco en la elasticidad, o el bakuchiol, la alternativa natural al retinol que no irrita.


Circular por la vía Atlixcáyotl, la principal avenida de Puebla, México, se convirtió en una actividad de riesgo. Allí aparecía cada tanto Rafael Zabalza, un farmacéutico español de 65 años, a bordo de una camioneta, para disparar al azar contra los conductores. A lo largo de tres meses atacó al menos a 11 automovilistas y un motociclista en distintos puntos de Angelópolis, la zona más exclusiva de la ciudad, dejando una sensación de terror entre los poblanos. La madrugada de este martes la Fiscalía lo identificó y encontró, y él los recibió a balazos en una de sus propiedades. Fue detenido junto a un arsenal.
Martes, 23 de junio. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aterriza en Abu Dabi con un mensaje claro: el estrecho de Ormuz, dice, es una “autopista marítima internacional” y, como tal, “ningún país puede cobrar peajes o tasas” en ella. “Es lo que dice la legislación internacional, lo que ocurre en otras vías marítimas alrededor del mundo y lo que esperamos que suceda allí también”. Sus palabras tienen varios destinatarios: Emiratos Árabes Unidos, el país amigo que visita, y el resto de exportadores de hidrocarburos del golfo Pérsico podrán exportar sin cortapisas. Y, por supuesto, Irán, que —según sus palabras— no podrá hacer caja con los barcos que transitan por esa vía clave para el transporte de petróleo, gas y los derivados de ambos.
“A modo de epílogo, quisiera compartir una reflexión solo con ustedes. Según los expertos en televisión, las dolencias de este programa que hoy acaba han sido que repito demasiado que soy de izquierdas, que repito demasiado que soy mariquita y que se me nota mucho que soy catalán, un tres en uno. Me aconsejan que no lo diga y que no se me note tanto para llegar a un público más generalista, ya que de esta manera no expulsaría a todos aquellos espectadores que lo que buscan es, yo qué sé, evasión, equidistancia, fantasía. Pero claro, ¿quién se creen que soy para ofrecer al público soberano todo eso? ¿un dealer? ¿Paz Padilla? (…) Y ¿por qué esto que me piden a mí no se lo piden a presentadores con discursos de derechas? Bueno, igual no se lo piden porque ellos no dicen abiertamente que son de derechas, igual que no tienen que decir que son heterosexuales, qué cómodo, ¿no? Llegados a este punto, la pregunta que legítimamente me hago es, ¿merece la pena todo esto? Debo meditar si vuelvo más generalista y moderado a base de monólogos sobre mi suegra, el gimnasio o las apps de citas, de modo que cuando me entrevisten, en el titular, en lugar de poner ‘soy de izquierdas y antifascista’ ponga aquello que dicen algunos cómicos, ‘solo busco hacer reír’. Lo pensaré, ¿eh? Lo pensaré”.
Este verano se cumplen cinco años desde que el Estado levantó definitivamente las barreras de los peajes de dos infraestructuras esenciales para el tráfico en España: la AP-7, entre Valencia y La Jonquera, y la AP-2, entre Zaragoza y el Mediterráneo. Estos corredores, que entonces cumplían 50 años bajo concesión privada, acabaron siendo gratuitos para sus usuarios en un gesto que fue muy bien recibido entre las comunidades afectadas, especialmente Cataluña, que denunciaba desde hacía años un trato desigual ante otras autonomías en las que casi todas las vías de alta capacidad carecían de peaje.

Una mujer despierta de una cirugía de aumento de pecho con una presión feroz sobre el tórax. No puede incorporarse. No puede levantar los brazos para recogerse el pelo, retirar el mechón que el esfuerzo ha pegado en su frente. Cada respiración parece encallarse en algo que alguien ha escondido dentro de ella mientras dormía. No puede abrazar a la amiga que ha venido a verla. Bajo la piel, dos implantes han sido depositados como en otras épocas los amuletos: con la esperanza de que algo no se pierda.