Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
No habrá un Tom Cruise que disfrute de vuelos rasantes sobre la playa de La Croisette de la patrulla acrobática de la Fuerza aérea francesa, como ocurrió en el estreno en 2022 de Top Gun: Maverick. Harrison Ford, o una estrella similar, no subirá las escaleras del Palacio de Festivales al ritmo de una melodía icónica, como hizo el mencionado en su despedida del arqueólogo del látigo en Indiana Jones y el dial del destino, en 2023. No se proyectarán las grandes películas animadas de Pixar, Disney o Universal. No habrá un desfile de modelos y celebridades al ritmo de las canciones del rey del rock como en 2022, cuando se proyectó Elvis. No vendrá un Quentin Tarantino a desplegar su enorme cultura fílmica como sí pasó en 2019 con Érase una vez en... Hollywood. En Cannes de 2018 se lanzó Han Solo: una historia de Star Wars. Mad Max: furia en la carretera dejó al público con la boca abierta en 2015, y su secuela, Furiosa: de la saga Mad Max, también se estrenó en el certamen, en 2024. Desde 2017, y aquel año se vivió como una excepción, Hollywood nunca había faltado a su cita en la Costa Azul. Hasta este mayo. Y tiene mal arreglo.
El caso Hartung (Netflix) es una serie como tantas otras, y eso es bueno y malo. En los seis capítulos de su primera temporada adaptaba el best-seller de Soren Sveistrup, creador de The Killing, otro del club de los guionistas que escriben sus libros para luego adaptarlos. En la serie, dos policías daneses investigan la muerte de una mujer a la que han amputado un miembro. En la escena del crimen, un muñeco hecho con castañas, clásico juguete popular, con las huellas de la hija de la ministra de asuntos sociales, una niña desaparecida meses antes. La dieron por muerta, pero…
Mientras en los despachos del Madrid se delibera si José Mourinho es la apuesta —y quién sabe si la última carta— para hacer funcionar una plantilla que consideran de calidad, la expectación crece por ver cómo reaccionará el Bernabéu el próximo jueves en el partido contra el Oviedo (21.30, DAZN) después de la rendición final en el Camp Nou. Habrá que ver si para este choque se encuentra disponible Kylian Mbappé, que se ha convertido en este desenlace de curso en un elemento de distorsión por sus ausencias, la última vía de fuga en una entidad que vive sus peores días en lustros. Ni siquiera Álvaro Arbeloa ocultó al concluir el clásico que desconoce si el delantero volverá a jugar esta temporada.
La noticia de la muerte es un trastorno violento y brusco al principio, y muy lento después. Uno siempre recuerda lo que dejó de hacer tras colgar el teléfono o recibir el abrazo, porque morirse es también el privilegio de parar el tiempo a los que se quedan. Hansi Flick, en cambio, se rebeló este domingo contra el reloj en uno de esos momentos tan extraños en los que el final de otro nos recuerda lo vivos que estamos. “Man muss die Feste feiern, wie sie fallen [Las fiestas hay que celebrarlas cuando llegan]”, dice el dicho alemán.

Como demuestra el profesor y escritor Jordi Rincón en las páginas de La sabiduría de los clásicos, los filósofos del mundo antiguo nos dejaron reflexiones brillantes que, curiosamente y por extraño que pueda parecer, siguen más vigentes que nunca tres milenios después, en la era de internet, los smartphones y las redes sociales. Al fin y al cabo, los desarrollos tecnológicos han cambiado el mundo, pero nosotros, los seres humanos, seguimos siendo los mismos.











Hay una teoría que ve al turismo como un globo inflado y estanco. Indica que cuando aprietas una parte, el aire se desplaza hacia otro sitio, se acomoda en un lugar distinto aunque el recipiente se deforme. Sirve para explicar que, cuando se fijan normas para presionar al sector turístico, hay algún área que puede verse afectada, constreñida, mientras otra se verá beneficiada porque los turistas se acomodarán en otro sitio. El aire en un caso, los visitantes y las empresas que los alojan, en otro, se adaptan. El globo en ningún momento se rompe porque no hay presión suficiente.



El siglo XXI para las universidades europeas vino de la mano de la Declaración de Bolonia y de su promesa de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Bajo el marco legal del Acuerdo General de Comercio de Servicios de 1995 de la Organización Mundial del Comercio, y el propósito político de la Unión Europea contenido en la “Quinta Libertad”: la libre circulación de conocimientos, las sociedades europeas empezaron a cambiar su mirada sobre la universidad. Un proceso tan exitoso como impreciso en sus términos.
YouTube, TikTok o Instagram afrontan una avalancha de contenido generado por IA y dirigido a público infantil. Es fácil de crear y rápido. Se multiplica de manera industrial. Pero tiene los fallos propios de la generación de vídeo con IA: inconsistencias visuales, incoherencias narrativas y de verosimilitud. Aún es pronto para que haya estudios al respecto, pero ya han surgido voces de especialistas que hablan del impacto de este tipo de vídeos en el aprendizaje cognitivo de los más pequeños.
Todo baila en la cabeza de los ciclistas del Giro, que vuelan a Calabria desde Sofía la noche del domingo, y se preparan para ascender por la península hasta las montañas de la frontera y la guerra con Austria en un viaje de 20 días. Es día de descanso. Pocos duermen bien, y ni los orfidales les ahorran las pesadillas a muchos, conmocionados aún por el bum catacrac, crujido de huesos astillados y dientes, rostro ensangrentado, modelo para eccehomo, de Adam Yates, quejidos, de la caída sangrienta de la segunda etapa, llegando a Veliko Tarnovo durante la excursión búlgara. Para Thomas Silva, de 24 años, el día de la pesadilla de todos fue el de su anhelo cumplido, duerme profundo y solo le desvelan sueños que son rosa lindos, como la maglia que viste.
Es frecuente que Puerto Rico se quede al margen cuando el asunto a tratar es su literatura. Tanto en España como en América Latina, es muy poco conocida pese a su potencia y calidad. Con excepciones, por razones de política editorial, lo que se escribe en Puerto Rico se queda en Puerto Rico. El olvido es generalizado. En un libro tan emblemático como Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano no menciona a la isla una sola vez. No había afán de ofender, huelga decirlo. Es mera cuestión de invisibilidad. Muchas veces, demasiadas quizás, Puerto Rico se queda simplemente fuera.