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“Mete tripita”, me dijo el fotógrafo con la mejor de sus intenciones, esas que adoquinan el camino al infierno. Me negué: mi tripa soy yo. Ante mi obstinación, el fotógrafo se aplicó lo de Mahoma y la montaña y ensayó varios ángulos aberrantes hasta que encontró uno (él, medio subido a un árbol, buscando un contrapicado) en el que no se me notaba la tripa. Mira qué flaco sales, proclamó, satisfecho. Le di las gracias por la liposucción radical que acababa de hacerle a mi imagen, pero por dentro me sentí traicionado, como si me hubiesen secuestrado y despertara de una anestesia con un riñón menos.
El debate sobre la regularización me causa estupor. Mis dos hermanos y yo hemos nacido en Londres de madre canaria y padre galés. Llevamos 50 años viviendo en Tenerife y solo tenemos la nacionalidad británica. Empadronados desde 1980, no podemos votar. Trabajamos y pagamos impuestos aquí. Pero para obtener la nacionalidad tenemos que pasar por un complejísimo proceso de naturalización, incluido el examen de conocimiento del español (ridículo, pues hemos ido a la universidad en Tenerife). y estamos obligados a renunciar a nuestra nacionalidad de origen y entregar nuestro pasaporte británico a un juez. ¿Alguien me puede explicar, por favor, esta anomalía en el sistema?
El sábado 18 se cumplen 90 años de la sublevación del Ejército de Marruecos que buscaba derrocar al Gobierno del Frente Popular. El levantamiento no triunfó en todo el país, y se desencadenó así una guerra que duraría casi tres años y en la que morirían cientos de miles de españoles (en combate o ejecutados por los distintos bandos), forzando al exilio a otros tantos y empobreciendo al país durante décadas. La dictadura franquista terminó oficialmente con la aprobación de la Constitución de 1978, pero esos tres años siguen omnipresentes en la vida pública española. José Andrés Rojo y Nicolás Sesma dan sus visiones del por qué de esa vigencia.

Reyes Maroto (Medina del Campo, 52 años) dijo en abril que repetiría como candidata socialista a la alcaldía de Madrid. Lo fue ya en 2023, recién llegada del Ministerio de Industria. Con el fin de curso a la vuelta de la esquina, las aguas estaban en calma en el PSOE madrileño. Y no se esperaba marejada. Óscar López era el candidato casi asegurado ―y así ha sido― a la Comunidad y Maroto la aspirante, en principio única, al Ayuntamiento. La apuesta de Ferraz por segundo año. Eso cambió hace tres semanas. Enma López, número dos del partido en Cibeles, anunció que competiría por enfrentarse a José Luis Martínez-Almeida (PP) en 2027 y la ejecutiva regional pensó que se había precipitado. Este domingo las dos concejalas medirán sus fuerzas en las urnas.



En los listados del Ayuntamiento de Madrid hay 842 personas viviendo en la calle que esperan turno para entrar en uno de los recursos municipales de alojamiento. Algunos de ellos llevan esperando desde 2022. En paralelo, en una reunión celebrada el 7 de julio por la subcontrata que gestiona la asistencia a personas sin hogar, se trasladó la orden a los trabajadores de no volver a usar el término “lista de espera” para referirse a las colas que estos ciudadanos tienen que hacer durante años para tener un techo. Así ha quedado escrito en el acta de la reunión: “A partir de ahora se indicará que la persona está pendiente de acceso o de asignación de plaza de acuerdo a sus necesidades”. La mayoría de ellos no conseguirá ninguna, dicen los trabajadores que las gestionan, porque no se tiene en cuenta quién lleva más tiempo esperando, sino quién es más vulnerable.

A principios de los años ochenta, una noche de farra, un grupo de jóvenes tuvo un accidente nocturno en una carretera gallega. El coche quedó en estado de siniestro total. Y así llamaron a su banda: Siniestro Total.



Pocas veces he visto llorar a un niño como a Edu. Éramos varios en el parque, cada uno con su Game Boy y todos con el mismo juego cargado: Pokémon, versión roja o azul. Lloraba tanto, tantísimo, porque acababa de perder un Blastoise en el máximo nivel, el 100. Nadie hizo ni un amago de reírse de su desgracia. Su dolor daba escalofríos. Imaginábamos que nos pasase lo mismo, perder a la estrella de nuestro cinturón Pokémon tras tantas horas de entrenamiento, y nos temblaban las piernas. Todos adorábamos a nuestros Jolteon, Lapras o Alakazam. Y que esa pasión no se limitase a la pequeña pantalla de nuestra consola, que tomara cuerpo en una serie de televisión, sí nos hacía muy felices.
El deseo sexual es ese impulso difícil de medir, de cuantificar, de diagnosticar o de almacenar para su posterior uso. Es transversal y, aunque nunca desaparece, se refugia en lugares oscuros e insospechados. No es difícil recuperarlo, pero requiere de una cierta dedicación, o de un cambio de perspectiva, para divisarlo de nuevo, esperando su turno para actuar. Cuatro personas cuentan su peculiar manera de reencontrarse con esta pulsión de vida.
Con la llegada del verano, la temporada de vacaciones por excelencia, muchas personas visitarán pueblos o segundas residencias o se irán hacia la costa o las islas españolas; otros viajarán por Europa; y habrá quienes tengan billetes de vuelos de larga distancia. En 2024, casi 1.100 millones de pasajeros viajaron en avión en la Unión Europea; casi uno de cada tres lo hizo en rutas de 2.000 kilómetros o más, según Eurostat. Durante estos trayectos de duración extensa puede haber personas que no presten la suficiente atención a la salud y a la comodidad. La situación de inmovilidad en el asiento del avión durante un periodo prolongado de tiempo puede suponer desde síntomas más sutiles como pesadez en las piernas hasta otros más graves como una trombosis, en lo que se conoce como el síndrome de la clase turista.
Cuando el 9 de junio, el tribunal dejó visto para sentencia el juicio contra David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno; el exlíder del PSOE extremeño Miguel Ángel Gallardo y otras nueve personas, la impresión entre los abogados de las defensas y las acusaciones populares era que el sentido del fallo dependía en gran medida de la valoración que los tres magistrados hicieran de dos elementos: los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que sostenían que hubo irregularidades en la creación de un puesto de trabajo para el familiar de Pedro Sánchez y otro para un amigo suyo, y la treintena de testimonios que durante el juicio habían contradicho, precisamente, las conclusiones de aquellos. El fallo, conocido este martes y que condena a pena de inhabilitación a los 11 acusados, deja claro que los jueces optaron por el documento policial.