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A Fran Vivó construir el mensaje de agradecimiento que lleva este titular le supone una heroicidad. Y a su familia también. Fran tiene 37 años, es bombero, hace ocho le diagnosticaron ELA y desde hace dos vive penosamente encamado, sin poder mover ni las cejas. Desde el 1 de marzo, por primera vez, Fran y su familia, sus padres y nueve hermanos, respiran un poco más aliviados y, sobre todo, con la ayuda diaria de tres cuidadores proporcionados gracias a las subvenciones máximas que contempla la ley ELA para los enfermos con el grado 3+. La ley que recabó hace 17 meses la práctica unanimidad del Congreso empieza a llegar, tras muchos problemas burocráticos y de gestión, a los enfermos en las comunidades que se han mostrado más ágiles.
Renunciar a la custodia de sus hijos, llevárselos a la otra punta de España sin consentimiento del padre e iniciar una batalla judicial o tener que abandonar la carrera judicial. Esta es la disyuntiva en la que se ha visto envuelta una jueza después de que la comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) haya rechazado su petición de renunciar a una plaza en otra comunidad autónoma por la negativa de su exmarido a aceptar el traslado de los hijos, menores de edad y cuya custodia tiene la madre. La mujer ha recurrido la decisión ante el pleno del Consejo, donde, según fuentes del órgano, se ha abierto un debate entre los vocales que consideran que la ley no permite renunciar a una plaza ya adjudicada y los que creen que, en este caso, debe primar el interés superior de los menores, que se verían expuestos a una batalla judicial entre sus padres, y abogan por dejar sin efecto el traslado de la jueza. Si, como apuntan fuentes del Consejo consultadas, el pleno ratifica la resolución de la comisión permanente, la magistrada se verá obligada a tomar posesión de su nueva plaza porque, en caso contrario, la ley impone una consecuencia que el propio CGPJ considera “radical”: la renuncia al cargo y a la carrera judicial.
Todo está listo para lanzar la primera misión tripulada a la Luna en 50 años el próximo 1 de abril, según anunció la NASA este jueves. Para aquellos que pudieron seguir la aventura de los primeros vuelos hacia el satélite de la Tierra, es imposible evitar comparaciones entre Apolo 8, la primera expedición que orbitó la Luna, en 1968, y la inminente Artemis 2. Con casi seis décadas de distancia, se repiten los preparativos para un asalto lunar, pero las circunstancias geopolíticas son muy distintas. Hoy la competencia rusa es inexistente (la china es otro asunto) y la sensación de “carrera espacial” ha desaparecido. Y con ella, la épica pionera que caracterizó al Apolo 8.
Me muestran en internet la intervención de Kevin Spacey en la Universidad de Oxford contándole a un grupo de estudiantes, con la expresividad y el estilo que identifican a los grandes intérpretes especializados en Shakespeare, cómo los estudios de cine y el circo mediático arruinaron definitivamente su carrera y su vida, aunque hubiera sido declarado inocente por los jueces tras la denuncia por acoso sexual que le puso un señor. Y también recuerda la tragedia de Fatty Arbuckle, el actor mejor pagado del cine mudo, al que el veredicto de los jueces declaró inocente de lo que había sido acusado. Ya daba igual. Te borrarán del mapa si creen que tu presencia y tu trabajo podría perjudicar a su gran negocio. Eso ocurre en Hollywood y en la Conchinchina.

La crisis de acceso a la vivienda se intensifica, creando dificultades para buena parte de la ciudadanía, particularmente para los jóvenes y los hogares más vulnerables. Se trata de uno de los grandes desafíos del momento actual, y por ello EL PAÍS lleva años siguiéndolo de cerca, con una cobertura que mezcla mirada local con global, y que involucra a numerosos periodistas para tratar de ofrecer una visión lo más completa posible sobre la materia. Siguiendo ese compromiso, el periódico ha rediseñado su espacio dedicado a la vivienda. El objetivo es que los lectores puedan encontrar más fácilmente las informaciones y que tengan un punto de referencia donde hallar las claves para comprender la situación. También para encontrar respuestas a sus inquietudes de todo tipo. En esa línea, EL PAÍS lanza un consultorio sobre vivienda en colaboración con Legálitas.
La nutrición está de moda. Más que nunca, en la calle se habla de superalimentos, de real food, de dietas detox o de ayuno intermitente. La cultura del bienestar gana terreno y, aunque eso a priori puede ser favorable en términos de salud, la avalancha de información (y desinformación) nutricional que circula por las redes, con modas efímeras, gurús virales y dietas imposibles, corre el riesgo de distorsionar (y simplificar) la evidencia científica sobre una verdadera alimentación saludable.
“No me acuerdo de cuándo fue la primera vez, sería en tercero o cuarto de primaria”, dice Lucía, de Cádiz y de 17 años, sobre su primer acceso a contenido pornográfico. “Hace muchísimos años que nos enteramos, a mí me mandarían un sticker o algo así”, dice Carolina, también de 17 años y de Cádiz. Ambas recuerdan un momento que no les ha quedado grabado, pero que con toda probabilidad fue en la pantalla de un móvil, propio o ajeno, y en una app de mensajería.

En una suite de la última planta del hotel VP Plaza España Design, en Madrid, un grupo trabaja alrededor de una mesa, en silencio. Esperando está Manuel Turizo (Montería, 25 años), que tiene una jornada maratoniana por delante para promocionar su nuevo proyecto. El cantante colombiano recibe con gorra, que no se quita ni para la sesión de fotos ni para la entrevista. Se sienta en una silla y comienza la conversación con el Palacio Real, la catedral de La Almudena y la plaza España como telón de fondo, unas vistas de la capital que de vez en cuando le hacen desviar la mirada. “Me encanta estar aquí”, afirma el artista, que acaba de lanzar Apambichao junto a Maluma, la carta de presentación de su próximo disco que lleva el mismo nombre y se publicará el 9 de abril.


Hace falta una energía muy equilibrada para tratar con animales. Como la que desprende Dirce Fernández Do Santos, que trabaja con ellos desde hace décadas. Esta profesional del cuidado de mascotas, procedente de Timor Oriental, tuvo su primera peluquería canina hace 25 años en el Mercado Barceló de Madrid. Aún conserva algunos de sus clientes de entonces, a quienes se ha “traído” a Contigo Cuidados, en el Corte Inglés de Castellana, el centro de estética para perros y gatos en el que trabaja, y donde recibe a EL PAÍS una mañana de viernes de febrero.






Hungría lleva viviendo una situación paradójica en la última década. Los precios de la vivienda se triplicaron los dos últimos lustros; sin embargo, las transacciones de compra se han mantenido a un nivel alto durante todo ese tiempo, en torno a las 150.000 por año. En concreto, los precios inmobiliarios aumentaron un 275% entre el tercer trimestre de 2015 y el mismo periodo de 2025, según Eurostat. Se trata del mayor crecimiento dentro del bloque comunitario, por delante de Portugal (169%). Finlandia fue el único país donde los precios cayeron un 2%. En términos reales, el metro cuadrado supera en la actualidad los 3.800 euros en Budapest y en una ciudad de menor dimensión y universitaria, como Szeged, ronda los 2.500 euros en contraste con las localidades pequeñas, donde se alcanzan los 1.000 euros.