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El centro de Barcelona empieza a vestirse ya de los colores del arcoíris para celebrar el Orgullo esta semana. También lo ha hecho Casa Cupra Raval desde su vistoso edificio del paseo de Gràcia. La tienda insignia de la histórica automovilística ha dejado de llamarse, aunque sea de forma temporal, Casa Seat y ha adoptado el nombre de su última apuesta, el primer vehículo 100% eléctrico diseñado, desarrollado y fabricado íntegramente en Europa. La buena noticia del lanzamiento de ese coche, que se hizo por todo lo alto con un mini concierto de Nathy Peluso en el centro de la capital catalana, no obvia la otra realidad menos agradable: que la marca Seat, que el año pasado cumplió tres cuartos de siglo, va quedándose rezagada.

“Mi nombre es Yolanda Pleguezuelos Ruiz. Hace 32 años sufrí una doble agresión sexual. Uno de los hombres que me agredieron fue identificado, juzgado y condenado. Años después, fue excarcelado sin cumplir la condena íntegra. Me enteré por televisión”. Así empieza el vídeo en el que Yolanda rebasa su último límite: el del anonimato. Fue víctima de una violación doble cometida en 1995 en Esparraguera (Barcelona), de la que continúa sin conocer la verdad completa. Ni ella ni las al menos 16 mujeres, varias de ellas menores de edad, que fueron violadas por dos hombres a las afueras de pueblos y pequeñas ciudades en Cataluña entre 1991 y 1995. Por aquello fueron condenados dos inocentes, Abderrazak Mounib, que murió en la cárcel, y Ahmed Tommouhi, a quien el Tribunal Supremo acaba de indemnizar con 2,5 millones de euros por los años que pasó injustamente en la cárcel.
La línea 11 de Metro nació hace más de tres décadas con una misión: convertirse en una gran línea semicircular capaz de conectar, por un lado, los barrios del norte de Madrid entre sí, y por otro, crear un corredor norte-sur sin obligar a pasar por el centro. Ahora, ese plan ha quedado definitivamente atrás. La Comunidad de Madrid presentó la semana pasada el trazado definitivo del tramo norte de la ampliación, una actuación dotada con 880,6 millones de euros que llevará la infraestructura hasta Valdebebas, el Hospital Isabel Zendal, la futura Ciudad de la Justicia, Ifema y el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El Gobierno regional defiende que la nueva línea será “uno de los principales ejes vertebradores” de la red del suburbano. Expertos en movilidad y asociaciones vecinales, sin embargo, consideran que el cambio altera la lógica con la que fue concebido el proyecto y deja sin resolver algunas de las principales carencias de transporte público del norte de la capital.
Hi ha una frase de Sartre que ha fet molta fortuna i que diu que l’infern són els altres. Es veu que la frase no vol dir exactament el que sembla (que als altres no hi ha qui els aguanti), sinó una cosa més subtil i menys misantropa que té a veure (crec) amb com ens empresona la mirada dels altres sobre nosaltres. No vull entrar aquí en el sentit real de la frase (confesso que no estic segura d’haver-lo entès), perquè el que m’interessa és precisament que hagi fet fortuna per uns motius falsos, la qual cosa ens indica que ens calia una frase que digués que els altres són odiosos. L’èxit de qualsevol cosa —unes xips amb gust d’ou ferrat, un servei de lloguer de vestits de núvia, una frase de Sartre— rau en el fet que satisfà una necessitat (ja sigui genuïna o creada amb artificis). I diria que el triomf d’aquesta frase va en paral·lel a l’expansió de l’individualisme (aka la glorificació del jo). Però això podria estar canviant (ja em perdonareu si m’he llevat massa optimista).
Ernesto Giménez Caballero, primer ideólogo del fascismo español, pensaba que la obra de su vida habían sido sus ideas antidemocráticas que gestarían la sublevación contrarrevolucionaria contra la Segunda República. Actor clave de los movimientos de vanguardia, rozando los años treinta del siglo pasado sincronizó su activismo cultural con un proceso de radicalización nacionalista. Cuando empezó la guerra, ese madrileño de 37 años —hijo de un papelero que se había enriquecido como impresor― mantenía relaciones mejorables con José Antonio Primo de Rivera y en pleno conflicto quiso resituarse como intelectual de cabecera del franquismo, aunque nadie se lo tomó muy en serio.

“El verano es un montón de gente que no sabe lo que hace”. Así termina el periodista —y marino— Enrique Rey su ensayo Melón con jamón. Crónica sentimental de un país al sol (Temas de Hoy). Rey es aficionado al verano y pensador sobre el verano: más allá de esos tres meses que van del solsticio al equinoccio, el estío es un estado del ser teñido de nostalgia de veranos de infancia, esa sensación de quietud y sol, de clase media y pachorra con el Tour de fondo, atravesada por el dulce olor de la crema solar. Un estado mental que, dice Rey, puede que esté terminando. Se diluye este verano del alma, igual que se ha quedado viejuno el melón con jamón del título, en veranos más cortos, menos acompasados, más fragmentados, no faltos de postureo. Y sostenidos, como siempre, por los mismos de siempre: los que curran y los que cuidan.

No se puede luchar contra el poder del viento. Esta es una de las lecciones que hay que llevar aprendidas cuando se decide viajar a las islas Eolias, que pueden abrazarte con su brisa o impedirte con su fuerza llegar hasta ellas. Por algo este archipiélago ubicado en el mar Tirreno, al noreste de Sicilia, fue bautizado por los griegos con el nombre del dios del viento, Eolo, a quien la mitología sitúa precisamente en alguna de las siete islas que lo forman: Lípari, Salina, Vulcano, Estrómboli, Filicudi, Alicudi y Panarea.

Decir “lo siento” no es suficiente. Al menos no para todas las personas. Mantener un vínculo afectivo se complica cuando hay malentendidos. A veces las conexiones no se rompen por falta de amor o empatía, sino por falta de herramientas para solucionar los conflictos. Y es que todos tenemos necesidades diferentes; para algunos basta con recibir un “perdón” y otros prefieren las acciones antes que las palabras. Un gesto como el de John Cusack en la película Digan lo que digan (Say Anything, en versión original), cuando sostiene un radiocasete frente a la ventana de su amada para reproducir una canción y, sin decir nada, recuperar la conexión entre los dos. Para identificarlas, el pastor y consejero matrimonial estadounidense Gary Chapman propuso los cinco lenguajes del perdón: expresar arrepentimiento (“lo siento”), aceptar la responsabilidad, restituir, cambiar de comportamiento y pedir perdón (“¿me perdonas?”). Un modelo que “la gente toma como horóscopos. Como: ‘esa es mi personalidad, eso es lo que yo soy y es lo que hay’, cuando son una herramienta para conocer qué me sirve y qué no me sirve”, aconseja el psicoterapeuta especialista en relaciones éticas y creador de la red de apoyo Gotitas de Poliamor Jaime Gama.
Imaginemos una situación aparentemente sencilla. En un instituto hay varios profesores que pueden impartir una misma asignatura. Uno de ellos lleva acompañando al mismo grupo desde 1.º de ESO y estaba previsto que continuara con ese alumnado en 3.º. Conoce sus fortalezas y dificultades, ha construido una relación de confianza con las familias, coordinado medidas de apoyo con el resto del profesorado y desarrollado materiales específicos para quienes presentan mayores dificultades de aprendizaje. Otro profesor acaba de adquirir una categoría administrativa superior y, en virtud del sistema de reparto vigente, tiene prioridad para elegir grupo. Como consecuencia, la continuidad educativa del primero se rompe y el grupo pasa a manos de un docente que, aunque pueda ser igualmente competente, nunca ha trabajado con ese alumnado.
La temperatura más alta registrada en la historia en España es de 47,6 °C y se dio el 14 de agosto de 2021 en La Rambla (Córdoba). Esto es con los sistemas de medición oficiales de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), siguiendo siempre los mismos criterios, y en sitios donde no incide directamente el sol, pues puede haber otros registros que no tienen validez. Tras dos olas de calor en lo que va de verano y con el progresivo incremento de los días abrasadores, la pregunta es: ¿hasta qué punto está España cerca de un récord de 50 grados?