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Francia ha vuelto a las urnas este domingo, en un nuevo episodio de una larga y endemoniada secuencia electoral que comenzó en junio de 2024 con unos comicios legislativos que bloquearon el Parlamento. Las elecciones municipales de hoy no clarificarán definitivamente nada hasta la segunda vuelta, que se celebrará el 22 de marzo. Pero las primeras proyecciones basadas en sondeos —el escrutinio final se conocerá previsiblemente el lunes— muestran que la izquierda resiste en las tres grandes ciudades (París, Marsella y Lyon) y la ultraderecha del Reagrupamiento Nacional (RN) amplía notablemente su implantación local por toda Francia. Esa presencia en las ciudades era una carencia histórica del partido de Marine Le Pen, que busca solventar ahora a un año de las cruciales elecciones presidenciales de 2027.
Una veintena de multinacionales —entre las que figuran Google, Microsoft, Ikea, Coca-Cola, Amazon, Volvo y las españolas Iberdrola y Acciona— lanzan este lunes una declaración conjunta en la que respaldan el Régimen de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (conocido por sus siglas en inglés ETS) y defienden el “mantenimiento de la integridad” de esta herramienta, la más importante en la lucha contra el cambio climático que tiene la UE. Este posicionamiento claro llega en un momento en el que algunos gobiernos de los Veintisiete, con Italia a la cabeza, han pedido la suspensión del ETS. Al otro lado, en una posición similar a la de este grupo de empresas, están otros ocho países europeos, entre los que destaca España, que defienden este sistema al considerarlo “la piedra angular de la política climática de la UE”.
Joan Laporta continuará como presidente del FC Barcelona después de imponerse con autoridad en las elecciones de este domingo a Víctor Font con el 68,18% (32.934) de los votos, después de haberse escrutado el 100% de las papeletas. Ejercieron su derecho a voto 48.480 socios, el 42,34% del censo. En términos relativos fue la participación más baja desde el 1997 (34,38%); en absolutos, en cambio, la menor desde el 2015 (47.270). “Ha habido una candidatura, la que ha perdido, que presentó una propuesta de división y confrontación. La mayoría de los socios, una mayoría muy amplia, ha votado la nuestra: la de defender al Barça contra todos y contra todo. Es un apoyo a la obra que hemos hecho; nos han dado fuerza para que continuemos la obra iniciada. Este resultado nos da fuerza, nos hará imparables”, destacó Laporta, que pidió un aplauso para Hansi Flick, Deco, Bojan y los técnicos de la cantera.
El Partido Popular comenzó a gobernar en Castilla y León allá por el siglo XX, cuando el muro de Berlín seguía en pie, el último grito en comunicaciones era el fax y casi ningún español había probado el sushi. Han pasado casi 40 años desde aquel 1987, y con ellos han pasado el dominio de la vieja Convergència en Cataluña, el monocultivo nacionalista en el País Vasco o la identificación automática entre PSOE y Junta de Andalucía. Han pasado casi 40 años, y el PP sigue ganando y tiene todas las posibilidades de seguir gobernando en Castilla y León. Con algún mérito extra: hacerlo con un político, Alfonso Fernández Mañueco, que nunca ha debido un voto al entusiasmo. Con la memoria cercana de unos fuegos en los que la Junta distó de tener su mejor hora. Frente a un candidato socialista, Carlos Martínez, con fama de serio y de gestor. Y con un Vox que creía jugar en campo propio y que, según las encuestas, iba a arrancar la rama dorada del 20% de los votos.
Sonríe Aryna Sabalenka, la tenista de la mirada felina y, por fin, con el prestigioso trofeo de Indian Wells entre las manos. Le cuesta sangre, sudor y lágrimas, pero finalmente lo consigue. Así que de un plumazo, logra una doble redención: se corona en el desierto de California y, a la vez, lo hace frente a Elena Rybakina, una rival que se ha convertido en un quebradero de cabeza para ella, la número uno, capaz de pasear sobre el alambre, primero, y de levantar un punto de partido en el desempate final: 3-6, 6-3 y 7-6(6), tras 2h 31m. Lo quería y lo tiene, como casi todo lo que se propone la vencedora. Tenía una deuda pendiente y se la cobra a lo grande. Vibrante e incierto el desenlace.
Mujer de pocas palabras, Rybakina acertó en la definición de la final. Sin tregua y de tú a tú. “No creo que ninguna hiciera nada extraordinario por encima de la otra para ganar. Fue una ruleta rusa”, transmitió una vez que Sabalenka había terminado con su racha: 12 triunfos consecutivos ante top-10.
Entretanto, la campeona posaba para los medios con las montañas peladas de fondo y precisaba cómo iba a ser la celebración, sin apenas tiempo porque la acción se traslada de inmediato a Miami, donde a partir de este lunes se disputarán las fases previas y el miércoles empezará el cuadro principal.
“Supongo que me beberé un par de Martinis y me comeré una hamburguesa en el avión. Ahora no puedo relajarme demasiado, vamos ya a por lo siguiente”, bromeó la bielorrusa, que recuenta diez títulos de la categoría 1000, los mismos que su compatriota Victoria Azarenka; por debajo solo, por tanto, de Serena Williams (13) e Iga Swiatek (11).
Con 23 trofeos, la número uno está a solo uno del total alcanzado por la rumana Simona Halep, ya retirada, y este último significa que ya se ha hecho con ocho de los dieciséis más importantes; se le resisten algunos como Roland Garros, Wimbledon, la Copa de Maestras o el oro olímpico. Más alicientes por delante.

La división entre fuerzas políticas similares, sin una diferenciación nítida, al menos en programas electorales regionales, se paga. En Castilla y León, se ha comprobado, como también se constató el mes pasado en Aragón, y, en sentido contrario, en Extremadura. Allí, la coalición de Podemos e Izquierda Unida obtuvo un resultado extraordinario, al doblar casi su representación, superando el resultado de 2015 en pleno auge de Podemos. La subida del PSOE en Castilla y León, con respecto a los comicios de hace cuatro años, a diferencia de lo ocurrido en Aragón y Extremadura, insufla algo de fuerza y optimismo de cara al futuro, aunque se mantiene la preocupación al mirar a su izquierda. Con la división entre sus fuerzas, ahora en pleno replanteamiento, al menos por parte de Izquierda Unida, los comunes, Más Madrid y Sumar, las posibilidades de conformar mayorías se alejan sin remedio.