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“El nostre camí” (“Nuestro camino”, en castellano), se leyó en el lateral del primer mosaico completo en el Camp Nou desde su regreso. El camino del Barça, de su apuesta por el fútbol femenino, del dominio de su juego y del de su faro y emblema que sigue marcando la historia: Alexia Putellas, que celebró este jueves 500 partidos con el club azulgrana con un gol, dos asistencias y un gran homenaje. El Camp Nou —que registró el récord de asistencia con 60.067 personas desde que volvió a abrir— se convirtió en un festival de goles en el encuentro ante el Real Madrid en la vuelta de los cuartos de final de la Champions (6-0). Y eso que las blancas quisieron salir a competir. Pero nada les salió bien ante un Barça absolutamente superior y dominante, con aún más hambre de lo habitual, intenso y consciente del estadio a rebosar y del rival. Las azulgranas hundieron al Madrid gol tras gol sin importar la ventaja del 2-6 de la ida. Con el pase certificado, el Barça se enfrentará al Bayern de Múnich en las semifinales europeas, las octavas consecutivas para el equipo. En el otro lado del cuadro, el Arsenal se medirá con el Olympique de Lyon, que esta noche ha remontado el 1-0 de la ida de la eliminatoria ante el Wolfsburgo con un 3-0 que culminó en la prórroga.
En plena oscuridad, el macho extiende su brazo buscando a la hembra. Tanteando, introduce el hectocótilo, como se llama su apéndice sexual, hasta el interior de su manto o cabeza. Con una combinación de tacto que huele y señales químicas, su extremo localiza la ubicación del oviducto. La maniobra es exquisita; en el manto están todos los órganos internos. Entonces, y durante una hora, macho y hembra permanecen inmóviles. Es el tiempo que tiende a durar el trasiego de los espermatóforos (espermatozoides empaquetados) desde el interior de uno al de la otra. Así es como se aparean los pulpos. Ahora, un estudio publicado en Science muestra que esta unión implica un sofisticado juego: la hembra produce progesterona, la hormona femenina clave en la reproducción, que el macho detecta con unas ventosas ricas en terminaciones nerviosas que tiene en su brazo amatorio.
El régimen bielorruso ha prohibido este jueves la propaganda LGTBI, la que promueve no tener hijos y la transición de género. La norma compara todos estos nuevos delitos con la pedofilia, en una medida similar a la adoptada por Rusia en los últimos años. La agencia bielorrusa BELTA aclara que la nueva ley define dicho tipo de propaganda como “la difusión de información en cualquier formato con el propósito de formar en los ciudadanos ideas sobre el atractivo de las relaciones homosexuales, el cambio de género, la ausencia de hijos o el reconocimiento de la pedofilia como algo aceptable”.