Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
La Guardia Civil de Cantabria ha detenido este domingo en Pedreña (Marina de Cudeyo) a un hombre de 52 años como presunto autor del asesinato de su pareja, una mujer de 64 años.

Jonathan Brill (Boston, 52 años) se muestra fascinado cuando pasa por Miami, Chicago, San Francisco o Los Ángeles y ve robots “parecidos a R2-D2″ repartiendo pizzas, en referencia al droide azul y blanco de la saga de Star Wars. “Todavía no estamos entendiendo el impacto que va a tener la robótica y otros avances tecnológicos en los siguientes años”, señala el futurólogo —así se llama su cargo— en una entrevista con EL PAÍS realizada la semana pasada en Madrid.

Rosalía ha pedido disculpas por las declaraciones que hizo sobre Pablo Picasso en una entrevista con la escritora argentina Mariana Enriquez. “Yo pensaba que Picasso era un hombre muy tremendo, lo típico que se dice de él. No tenía conciencia de que había casos reales de maltrato. Quiero pedir disculpas por si hubo falta de sensibilidad por mi parte en esa conversación. Y esa falta de empatizar absoluta con esas mujeres”, ha dicho la artista en un vídeo publicado en su perfil de TikTok.
Sergio es nutricionista, trabaja en Madrid y tiene 35 años. Su empleo consiste en revisar documentación, contestar correos electrónicos y atender llamadas telefónicas, en las que da pautas de alimentación y vida saludable a clientes. “La mayor parte del tiempo estoy sentado delante del ordenador, como podría estar en mi casa”. Él querría teletrabajar, “al menos de vez en cuando”, pero sus empleadores no se lo permiten. “Me dicen que no, que imposible, que es política de empresa. Es una empresa antigua y casposa. No lo entiendo, podríamos hacerlo todo desde casa. Con teletrabajo mejoraría mi calidad de vida”, lamenta este empleado, que pide ocultar su apellido para evitar problemas en la empresa.
El promedio europeo de teletrabajadores ha seguido una tendencia parecida a la española, pero siempre con mucha ventaja: el último dato que detalla Eurostat es del 22,6% de media para los Veintisiete. Los países europeos con una mayor porción de teletrabajadores son Países Bajos (52%), Suecia (45,6%) y Luxemburgo (42,8%). En la posición contraria se encuentran Grecia (7,8%), Rumania (3,5%) y Bulgaria (3%). El patrón salta a la vista: los países con economías más avanzadas, más tecnológicas y de mayor valor añadido, teletrabajan más que los que se caracterizan por justo lo contrario. Esta dinámica se repite en la desagregación por comunidades autónomas. En la Comunidad de Madrid se teletrabaja en 2024 más del triple que en Canarias.
Durante la crisis del petróleo de los años setenta, en California se decía que las gasolineras tenían un horario más reducido que los bancos. Los conductores aparcaban sus automóviles junto al surtidor antes del amanecer y se echaban a dormir repantigados en el asiento a la espera de que abrieran. Las colas eran interminables. Eso cuando había algo que poner: las banderas verdes, amarillas y rojas servían para advertir, con solo un vistazo, si quedaba combustible, si solo lo había para vehículos de emergencias, o si las existencias se habían acabado y tocaba probar suerte en otra parte. El trance dio a entender al mundo que el suministro no podía darse por garantizado. Tampoco su bajo precio. Y dejó un trauma en la memoria colectiva que más de medio siglo después, a otra escala, resucitó con la guerra en Ucrania, y ahora regresa con las turbulencias en Oriente Próximo.
No habían pasado ni tres horas desde que a finales de febrero PP, Vox y Junts votaron en contra de prolongar el escudo social cuando a los juzgados de toda España comenzaron a llegar correos de abogados pidiendo que se reactivasen los desahucios paralizados desde 2020. El Decreto vigente no había logrado los apoyos políticos suficientes y desde ese día, el término “vulnerable” ya no salva a nadie de terminar en la calle.


1 de mayo de 2011. Un día cualquiera en la agenda del multimillonario Jeffrey Epstein, menos de dos años después de abandonar una cárcel de Florida tras ser sentenciado por prostitución de menores. Este es el programa de aquella jornada, tal y como se desprende de los papeles desclasificados por las autoridades de Estados Unidos: a las 9.30, un desayuno con el diplomático Terje Rod-Larsen. A las 11.00, una reunión con Nick Ribis, antiguo ejecutivo de los hoteles de Donald Trump. A las 13.00, un encuentro con el periodista Michael Wolff. A las 17.00, una cita con Howard Lutnick, actual secretario de Comercio de Estados Unidos. A las 18.30, una cena con el cineasta Woody Allen y su esposa, Soon-Yi Previn, junto a otros invitados como el neurocientífico Steve Kosslyn y el financiero Glenn Dubin. A las 20.30, una cena en casa de la diseñadora Vera Wang.
A la hora de seleccionar las personas más relevantes que aparecen en los documentos del Departamento de Justicia, EL PAÍS ha decidido dar mucha importancia al tipo de vínculo que los protagonistas tuvieron con Epstein. Por ello no hemos incluido a personas que aparecen mencionadas en los papeles pero sin mayor prueba de contactos con el pederasta o su entorno: así, por ejemplo, no hacemos referencia a Juan Carlos I, cuyo nombre aparece en los millones del archivos publicados por haber sido mencionado por una actriz, ni a José María Aznar, cuyo nombre aparece en dos recibos de envíos hechos por el pederasta, pero no hay otro vínculo entre ambos según los documentos desclasificados. Tampoco incluimos a Alberto Cortina, por cuyos negocios se interesó Epstein a través de terceros, pero sin llegar a tener un contacto directo.