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La víspera de los cuartos de final contra Bélgica, a Luis de la Fuente le entró un ataque de risa en la rueda de prensa. Un periodista mencionó que a Dani Olmo el penalti que falló Eloy en 1986 le resultaba tan remoto como Marco Aurelio. Al seleccionador, en el trance de prepararse para la ocasión histórica de clasificar a España para la segunda semifinal mundialista de su historia, le costó trabajo apaciguar la carcajada. No parecía demasiado nervioso, y en parte es por Marco Aurelio.

Jesucristo resucitó al tercer día tras su crucifixión. Ernesto Castro (Madrid, 35 años) ha necesitado un poco más de tiempo para su renacimiento. Hace un año y medio, el filósofo y ensayista, popular entre los mileniales por sus vídeos de YouTube en los que reflexiona sobre temas de la cultura contemporánea como el 15-M, el trap o el poliamor, abandonó a sus 170.000 feligreses para recorrer esa ruta del calvario llamada depresión. En una visita al monasterio de Santa María de Montserrat tuvo una revelación. Castro, profesor universitario de Estética criado en el más estricto ateísmo, se convirtió al catolicismo frente a la imagen de la Virgen. Hace unas semanas, reapareció en las redes —“La caverna, el infierno en la Tierra”, dice— para anunciar que se ha bautizado y confirmado y que está en comunión con Dios.

Diez años desde el primer Mad Cool (2016), tiempo en el que se han celebrado nueve ediciones, ya que la pandemia frustró la de 2020 y 2021. Cuarto año consecutivo en el recinto Iberdrola Music, en el barrio de Villaverde, sur de Madrid, un espacio ya consolidado después de cambiar varias veces de localización a lo largo de su trayectoria. Cuatro jornadas, del miércoles 8 al sábado 11 de julio, en las que actuaron 70 grupos y donde pasaron muchas cosas. Este es un balance de la edición 2026 del festival capitalino.
Tener un teléfono móvil inteligente propio es una de las cosas que más desean niños y adolescentes. Ya no solo porque “todos sus amigos tienen uno”, sino porque representa la puerta de entrada al mundo digital: a los grupos de WhatsApp, los videojuegos, las redes sociales y una mayor sensación de independencia y autonomía. Para muchas familias, el verano parece un buen momento para dar ese paso: hay menos presión académica, los padres y madres tienen más margen para preparar el dispositivo y fomentar un uso adecuado y responsable, y los niños y adolescentes cuentan con más tiempo para aprender a utilizarlo y adaptarse a los límites que se establezcan, que servirán de referencia para el resto del año. Sobre todo, esto también sobrevuela la idea de que, con las vacaciones, será más fácil acompañar ese estreno.


A las afueras del oeste de El Cairo, junto a la autopista de Dabaa, se despliega una red de carreteras extensas que recorren un paisaje donde el erial del desierto se ve interrumpido cada ciertos kilómetros por anchos canales de regadío, campos de cultivo y plantas industriales. No se trata de espejismos, ni de un oasis, sino de un proyecto masivo de ganancia de tierras.
Puede que pedalear de noche, por pistas de tierra y piedra suelta, lejos de grandes núcleos de población, lejos de casi todo, sea una completa locura. El potente haz de luz que parte de un foco amarrado al manillar constituye una burbuja de seguridad en mitad de la densa oscuridad, pero uno no puede evitar rodar con cierta aprensión, con una concentración máxima para anticiparse a las trampas del camino. Varios pares de ojos cruzan la pista, a diferentes alturas, dando pie a imaginar el tamaño del espectro. En lo alto de una loma interminable, un espectáculo inesperado barre el horizonte: luces rojas colgadas del vacío a diferentes alturas parpadean, destrozando una oscuridad solemne. Cuesta un poco entender que solo delatan la presencia de molinos eólicos, casi bellos ahora que no es posible verlos.
La traducción al inglés de Así en la tierra como debajo de la tierra, de la brasileña Ana Paula Maia (Nueva Iguazú, 1977) ha hecho que compita por el International Booker Prize de este año. Ello ha llevado que aterrice en España también por estas fechas saltándose la obligación de la novedad cronológica, ya que se trata de una novela escrita y publicada originalmente en 2017. La obra de esta escritora y guionista se ha vertido en nuestro idioma gracias a editoriales como Jus y Siruela, hasta que se ha hecho hueco de forma regular en el siempre excitante catálogo de Eterna Cadencia.

Que lo que ingerimos afecta a nuestro cuerpo es la base de la nutrición, pero hay algunos efectos colaterales que pueden pillarnos de sorpresa. Por ejemplo, comer muchas zanahorias pensando en conseguir el bronceado ideal y terminar como una bombona de butano –de color, no de forma–, o creer que podrás disimular el alioli de la comida y los dos pelotazos de wisky de la sobremesa lavándote los dientes (y que te acompañen en cada respiración hasta la noche, a ti y a las demás personas de la habitación, que además no han catado esa fideuà tan rica del bar de la esquina).



Soy una amante del café o, mejor dicho, del buen café. Por eso, cuando puedo, opto por opciones de especialidad, invierto en cafeteras que me permitan disfrutarlo como se merece e intento cuidar cada detalle de la preparación. O, al menos, pensaba que lo hacía...







