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Teresa Serrano, que llegó en octubre pasado a la presidencia del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), ha dimitido este lunes de su cargo. No quiere “seguir siendo un payaso” en “este circo”, como califica el contexto que viven los sindicatos médicos, que tienen en marcha una huelga desde febrero contra el Ministerio de Sanidad para reivindicar mejores condiciones laborales que se plasmen en un estatuto propio que les diferencie del resto de los sanitarios.
Un nuevo chatbot “oficial y soberano” del Gobierno ayudará al profesorado de la enseñanza pública realizando la primera versión de las evaluaciones de los alumnos, las adaptaciones curriculares de los chavales que las necesitan, y otros documentos que los docentes tienen que redactar a lo largo del curso, además de facilitarles la creación de actividades para el aula. El llamado Programa de Inteligencia Artificial para la Educación cuenta con un presupuesto de 140 millones de euros y, según han adelantado a EL PAÍS fuentes conocedoras del mismo, se pondrá en marcha entre este año y el siguiente. El objetivo es aliviar a los profesores de la carga burocrática, que ha aumentado a raíz de la reforma educativa y se ha convertido en una de las principales causas de su malestar según reflejan tanto las encuestas de los sindicatos de enseñanza como los estudios oficiales. El plan incluye un plan para formar a los docentes en la materia.
Sara Canals (Andorra, 35 años) comenzó a finales de 2022 a cubrir para Cadena SER información desde Washington. Desde hace unas semanas, también se encarga del podcast Una Casa Blanca (SER Podcast). Con él aborda y analiza en profundidad temas en torno a la institución que no aparecen en la sección de noticias de última hora.
Cuando Richard E. Grant (68 años) encargó una escultura gigante del rostro de Barbra Streisand para el jardín de su casa de Richmond (Londres), el actor todavía no había conocido en persona a la cantante, pero era un gran admirador suyo. Coincidió con ella por primera vez en 2020, en una fiesta organizada por la diseñadora Donna Karan en Nueva York, cuando la empresa de efectos especiales a la que le había solicitado el busto estaba todavía trabajando en él. “Hablé con ella cara a cara y al final le dije: ‘Tengo algo que confesar... He encargado una escultura de más de medio metro de altura de tu cabeza, favoreciendo tu perfil izquierdo —que es desde donde le gusta que le hagan las fotos— para mi jardín’. Y ella me respondió: ‘Estás loco”, ha revelado el intérprete en el podcast Roots, de la Real Sociedad de Horticultura (RHS) del Reino Unido.
“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta”. Así empieza una de las novelas más importantes de la literatura universal contemporánea que, escrita por el autor ruso Vladímir Nabokov, introducía al lector en la mente de Humbert, un pederasta que narra la historia sobre cómo se obsesiona con una menor de edad. Durante la novela, su voz responde a la de un narrador no fiable, es decir, uno que hace dudar al lector de la veracidad del relato.
Si dejáramos hablar solo al dinero, no habría discusión: en estrictos términos pecuniarios, las semanas de la moda son, como el turismo, un gran invento. El impacto en las economías de las ciudades por donde pasa el gran espectáculo (digan circo, si prefieren) de la industria del vestir cada seis meses avala por sí mismo un sistema centenario de probada resiliencia ante cualquier vicisitud, ya sea la inestabilidad geopolítica, la desaceleración del consumo, los vaivenes de los mercados e incluso las crisis sanitarias. Ahí están los 400 millones de euros anuales que ingresa París entre las presentaciones de prêt-à-porter —mujer y hombre— y alta costura, según cifra la Federación de la Moda Francesa, que se disparan hasta los 1.200 millones sumando lo que dejan las ferias textiles celebradas a la par. O los cerca de 500 millones totales derivados de las pasarelas de Milán (239 millones solo con la femenina en septiembre de 2025, por ejemplo, un crecimiento del 12% respecto a la anterior de febrero, en estimaciones de la Camera Nazionale della Moda). Hasta las más mermadas Nueva York y Londres mantienen el músculo, con 800 y 300 millones de euros, respectivamente, que revierten en las arcas municipales y, por extensión nacionales, al año. Hoteles, bares y restaurantes, tiendas, servicios de transportes, agencias de producción y relaciones públicas, modelos y fotógrafos, estilistas, peluqueros y maquilladores, técnicos de luz y sonido —más de 600.000 puestos de trabajo directos e indirectos en París, alrededor de 560.000 en Milán, casi 200.000 en Nueva York—, aquí ganan todos. Menos quienes deberían ganar de verdad.
De joven, Adolfo Aguilera tuvo un accidente de moto en Madrid, cerca de Manuel Becerra. Entonces tenía muchos amigos, pero no se atrevió a llamar a ninguno para que recogiese su moto. Tuvo que pagar a un taller. “Yo salí dos veces del armario. La primera cuando me acepté como hombre gay y la segunda como motero. Entre mi círculo de amistades no lo comentaba, era una afición fuera del mundo gay. Pensaba que iban a decir: ‘Mira al tonto ese, que va de machito”, recuerda. Ahora tiene 66 años y una Honda VFR1200 gracias a la que ha conocido a grandes amigos y, sobre todo, a su actual pareja.
San Marino es la república y el Estado soberano más antiguo del mundo, fundado hace más de 1.700 años. Es, además, uno de los cinco países más pequeños que existen. Su superficie y población son similares a los de la localidad madrileña de Pinto (65 kilómetros cuadrados y 35.000 habitantes). Un microestado que, a pesar de su diminuto tamaño, es miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, del Consejo de Europa, del FMI, de la OMS y de la Corte Internacional de Justicia. Y tiene un centro histórico que es patrimonio mundial de la Unesco desde 2008. A poco más de 130 kilómetros de Bolonia, algo menos de 85 de Rávena y 23 de Rímini —las tres, en pleno corazón de Emilia-Romaña— este minúsculo territorio sorprende en muchos sentidos.

“Tengo 45 años y llevo desde los 17 en la carnicería, estoy pa jubilarme ya”, bromea David de la Riva Rodríguez, haciendo gala de ese humor sin aditivos —como los embutidos que fabrica— de los pueblos de montaña. Quien ha probado sus productos espera que no lo haga, aún, por mucho tiempo. No en vano este pequeño charcutero de Campomanes, una localidad de 600 habitantes en el valle del Huerna, es considerado un auténtico maestro del tradicional embutido asturiano ahumado con leña de roble.


