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El pan de pita cuenta con la maravillosa versatilidad de actuar como recipiente para múltiples rellenos (y otras cosas). Ya lo vimos con el de cordero, con el de falafel y con los arayes de carne. La opción que traemos hoy es mucho más simple y socorrida para días en los que cocinar se hace un poco cuesta arriba –algo frecuente en estos días de derretimiento.
La desecación del mar de Aral, entre Kazajistán y Uzbekistán, es uno de los mayores desastres ecológicos de la historia provocados por la agricultura. Era el cuarto lago más grande del mundo, hasta que a comienzos de los años sesenta del siglo XX empezó a menguar por el desvío del agua de dos ríos para cultivos de algodón promovidos por la entonces Unión Soviética. Un estudio liderado por investigadores españoles publicado este jueves en la revista Science descubre que su actual lecho seco constituye también una fuente significativa del CO₂ que causa el cambio climático. Desde 1960, estiman que ha liberado 748 millones de toneladas de CO₂, el equivalente a la suma de las emisiones de un año de España, Francia y Bélgica.
Ha sido un debate raro. Un debate no debate. En el esperado cara a cara entre las dos candidatas del PSOE a la alcaldía de Madrid, Reyes Maroto, actual portavoz municipal, y Enma López, su segunda, lo que se ha propuesto para la ciudad es parecido. Y no sorprende. Ambas llevan tres años en el mismo equipo, como tercera fuerza en el Ayuntamiento, y confeccionando juntas iniciativas de vivienda, movilidad o gestión de los servicios públicos. Lo que se ha puesto este jueves sobre la mesa, durante una hora casi exacta, ha sido otra cosa. Lo lanzaba López en su primer minuto:

Antes de que la llamáramos “la nube” ya existía. Solo que ocupaba habitaciones enteras. Eran cacharros voluminosos, ruidosos, caros…, inaccesibles para el común de los mortales. Las empresas que querían crecer en el mundo digital necesitaban comprar servidores, instalar equipos, refrigerarlos, mantenerlos y, casi, casi, adivinar el futuro. ¿Cuántos usuarios tendrían dentro de un año y qué capacidad necesitarían? Si la calculaban por debajo de lo debido, el servicio colapsaría justo cuando asomaba el éxito. Si, en cambio, el cálculo superaba la realidad, el exceso de inversión —decenas de miles de euros— ahogaría el proyecto antes de que pudiera despegar.


