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Hace 10 años, la periodista y escritora turca Ece Temelkuran (Esmirna, 53 años) le dijo a su madre la fatídica frase que ningún inmigrante quiere pronunciar: “Mamá, no voy a volver a casa”. Llamaba desde Zagreb y desde ese mismo momento sintió que se había convertido en una persona sin hogar. En 2016 abandonó Turquía, un país cada vez más autoritario, para poder vivir, escribir y pensar en paz. Durante todo este tiempo se ha visto abocada a moverse por distintos países europeos con la constante sensación de no pertenecer, de tener las raíces expuestas al aire frío de lo ajeno. Después de publicar Cómo perder un país y Juntos, Temelkuran ha escrito La nación de los extraños (los tres, editados por Anagrama), su libro más personal y en el que repasa el sentimiento de exilio, pero también advierte: esto también te puede pasar a ti, tú también puedes perder tu casa de un día para otro.
He estado embarazada cuatro veces pero solo he gestado un concebido no nacido. Mi primer embarazo se interrumpió con un aborto espontáneo y, según la ley de Ayuso, nunca llegó a ser un concebido no nacido, así que nunca hubiera generado derechos extraordinarios para mi familia. Después tuve dos embarazos a término, que tampoco hubieran gozado del nuevo pedigrí de embriones del PP. Mis hijas tuvieron además la mala suerte de nacer en el Madrid del PP, donde no hay escuelas infantiles públicas para todos y las privadas cuestan unos 600 euros al mes. Finalmente, tres embarazos y dos hijas después, engendré a mi primer embrión con derechos añadidos, lo que hoy sería un concebido no nacido. Este embarazo decidí interrumpirlo. Y como vivo en Madrid, donde la sanidad pública ha sido desmantelada por el Gobierno de Ayuso, tuve que pagar de mi bolsillo la intervención, a pesar de ser un derecho que todas las mujeres deberíamos poder ejercer libre y gratuitamente en las primeras 14 semanas de gestación.
La Comisión Europea acusa a Instagram y Facebook de tener un diseño adictivo y le reclama cambios a su firma matriz, Meta. “La investigación se ha centrado en elementos como el scroll infinito, la reproducción automática [de vídeos], las notificaciones y los sistemas de recomendación personalizados de las plataformas", apunta el Ejecutivo de la UE, para concluir que esto supone incumplir con el reglamento de servicios digitales (DSA, por sus siglas en inglés). “Meta no ha evaluado adecuadamente los riesgos de su diseño para el bienestar físico y mental de los usuarios, incluyendo menores y colectivos vulnerables”, remacha.


Soy periodista especializada en prueba y recomendación de productos y, en los últimos años, he analizado y comparado todo tipo de dispositivos, herramientas y artículos de consumo, poniendo a prueba sus prestaciones, funcionamiento y rendimiento en condiciones reales. A lo largo de este tiempo han pasado por mis manos desde gadgets y pequeños electrodomésticos hasta dispositivos de cuidado personal y tecnología aplicada al día a día, siempre con el objetivo de entender qué ofrece realmente cada producto más allá de sus especificaciones.
Además, estoy especializada en moda y belleza, un sector en el que sigo de cerca las tendencias y en el que he probado cosméticos, herramientas y productos de cuidado personal de todo tipo. En cada análisis busco ofrecer una visión clara, práctica y honesta que ayude al lector a elegir con criterio entre las distintas opciones del mercado.









En el CEIP Ramiro Solans de Zaragoza resulta difícil saber dónde termina la escuela y dónde empieza la comunidad. Mientras los niños entran en clase, varias madres magrebíes cruzan el patio para asistir a las clases de español. En otra sala, un grupo de profesoras jubiladas prepara el material con el que enseñan a leer y escribir a mujeres que nunca tuvieron esa oportunidad, ni siquiera en su país ni en su propio idioma. Y unas puertas más allá, las integrantes de Hilvana, el taller de costura alojado en el centro, empiezan la jornada alrededor de sus máquinas de coser. Todo sucede al mismo tiempo y nada parece ajeno a la vida del colegio.
Pensar en las gasolineras como un fin y no como un medio podría ser una analogía de la vida, pero para Txema Salvans (Barcelona, 55 años), que lleva años parando en ellas y fotografiando sus ecosistemas, las estaciones de servicio no tienen tanta poética ni belleza. “Me dan bajón”, dice. Igualmente, intentémoslo.