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La sección de juegos de EL PAÍS cuenta con una nueva prueba para sus lectores, el Desafío Semanal. El reto ofrece 10 preguntas sobre temas de actualidad de los últimos siete días, con cuatro posibles respuestas en cada una. La información internacional, política, social, cultural y científica se combina en un cuestionario que pone a prueba al público de la web del diario.
Micah P. Hinson (Memphis, 44 años) se ha convertido en un buen vecino del barrio madrileño de Carabanchel. Y, quizá para él, un músico estadounidense criado en Texas que ha trotado por medio mundo y sobrevivido a más de una batalla existencial que casi acaba con él, sea todo un logro. “Llegué a ser capaz de aislarme mucho. Y pensé que era eso la vida”, confesará durante un momento de la larga charla en su piso, un coqueto apartamento de no más de 70 metros cuadrados con amplios ventanales y en el que cuelgan de las paredes ilustraciones hechas por él mismo, un monopatín y sombreros que le gusta vestir. Es un miércoles por la tarde y, después de contestar por el telefonillo con un simple “bajo” en español, aparece por el descansillo sin sombrero, dejando ver una rígida cresta oscura sobre su cabeza rapada y llevando su propia llave para abrir el portal. “Hola. Bienvenido a Carabanchel”, suelta en su español juguetón de marcado acento inglés mientras estrecha la mano con una radiante sonrisa, que se abre como un abanico sobre sus gafas de pasta haciendo titilar los largos pendientes de pluma de sus orejas. “He bajado por las escaleras, pero creo que para subir al tercero es mejor hacerlo por ascensor”, añade ya en inglés. El ascensor es uno de esos antiguos y diminutos elevadores propios del edificio de vivienda social de la parte alta de Carabanchel en el que aguarda la morada de este nuevo vecino del barrio. “Me gusta mucho este vecindario”, afirma antes de abrir la puerta de su casa. “Me siento de Carabanchel”, sentencia.