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Durante 13 años, el periodista deportivo Josep Pedrerol (Barcelona, 60 años) ha sido, gracias a El chiringuito, un emblema para Atresmedia y la TDT y un revolucionario en cómo se hacen los programas sobre fútbol en televisión. Este 20 de julio esa larga andadura terminará por todo lo alto, con un especial por la final del Mundial 2026, y una despedida del presentador, que conduce también diariamente en la sobremesa en La Sexta, desde que fue fichado, el informativo deportivo Jugones, según anuncia Atresmedia en un comunicado.

Albina Ruiz (Moyobamba, 65 años) tenía 16 años cuando salió del Amazonas peruano y se mudó a El Agustino, uno de los distritos más pobres de Lima. Le aterró ver que las montañas de basura eran más grandes que ella y que los servicios de limpieza no llegaban a todos los barrios. “Un día fui al Ayuntamiento a preguntar por qué en mi calle no pasaba el camión de recogida. Me respondieron: ‘Allí viven los pobres, a ellos les gusta ser sucios y no pagan por el servicio de limpieza”, recuerda Ruiz.


Christian Escribà (Barcelona, 65 años) es uno de los maestros pasteleros más famosos del mundo. En su caso, de casta le viene al galgo, ya que su padre, Antonio Escribà, ya era una leyenda del sector y uno de esos apellidos que pesa como una colección de pianos de cola. Ese ingente legado hubiera podido aplastar a un Christian que ya de muy joven decidió que quería hacer lo mismo que su progenitor. “Siempre tuve un plan B y era un plan B extremadamente sólido: conseguir que no fallara el plan A”, dice con una sonrisa, sentado en una mesa de su icónica tienda de la Gran Vía de Barcelona. Si Mark Twain decía que los dos días más importantes en la vida de una persona son los días en que nace y el día en el que descubre por qué, Escribà tiene claro cuándo recibió su respuesta a la segunda pregunta: “El día que le dije a mi padre que quería sacar adelante el negocio familiar que habían empezado los bisabuelos. Ya no había marcha atrás ni hacían falta dudas ni alternativas. Yo tenía 18 años y la decisión estaba tomada”.
Una familia extremeña ha denunciado públicamente la situación educativa que viven sus dos hijos gemelos, de nueve años, diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en el CEIP Jiménez Andrade, de Puebla de Obando, en la provincia de Badajoz. Aseguran que el colegio donde estudian no ha aplicado las adaptaciones previstas por la normativa para este tipo de alumnado. Tras más de un año de reclamaciones, los padres lamentan que no han recibido una respuesta efectiva por parte de la Junta de Extremadura (PP), pese a haber presentado informes médicos, documentación psicopedagógica y una solicitud formal de intervención ante la Inspección Educativa.
Imaginemos una situación aparentemente sencilla. En un instituto hay varios profesores que pueden impartir una misma asignatura. Uno de ellos lleva acompañando al mismo grupo desde 1.º de ESO y estaba previsto que continuara con ese alumnado en 3.º. Conoce sus fortalezas y dificultades, ha construido una relación de confianza con las familias, coordinado medidas de apoyo con el resto del profesorado y desarrollado materiales específicos para quienes presentan mayores dificultades de aprendizaje. Otro profesor acaba de adquirir una categoría administrativa superior y, en virtud del sistema de reparto vigente, tiene prioridad para elegir grupo. Como consecuencia, la continuidad educativa del primero se rompe y el grupo pasa a manos de un docente que, aunque pueda ser igualmente competente, nunca ha trabajado con ese alumnado.