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El claustro del Instituto de Educación Secundaria Baltasar Porcel del municipio mallorquín de Andratx ha denunciado a través de un manifiesto público un ataque homófobo por parte de varios alumnos contra uno de los docentes del centro, que ha puesto los hechos en conocimiento de la Guardia Civil. Los ataques se produjeron el pasado fin de semana en una plataforma educativa a través de un perfil falso que, además, publicó el nombre y apellidos del docente, que continúa dando clase en el centro. El claustro del instituto ha manifestado su indignación ante este episodio, mientras la Consejería de Educación y Universidades ha abierto un expediente para aclarar los hechos y ha desplazado a un inspector educativo al instituto a primera hora del lunes.
Cuando Ann Messina Freeman, la madre de Carolyn Bessette, se levantó para brindar en la cena celebrada la noche anterior a la boda de su hija con Johh Kennedy Jr., los allí presentes no fueron testigos del discurso complaciente y celebratorio propio de la madre de la novia. Si bien no se sabe a ciencia cierta las palabras que pronunció en un momento tan importante en la vida de su hija, los amigos y familiares que rodeaban aquella noche a la pareja aseguraron que el mensaje que se desprendía de su monólogo venía a ser un “Hija, ¿estás segura de dónde te metes?”. Según la biografía America’s Reluctant Prince, de Steven M. Gillon, los invitados comentaron que el discurso de Freeman cuestionaba la relación evidenciando todo lo que Carolyn estaba sacrificando para ser una Kennedy. La dramatización que la actriz Constance Zimmer realiza en la serie Love Story (Disney +) del momento parece fiel al espíritu de lo que ocurrió aquella noche, convirtiéndose en una de las escenas clave de la exitosa ficción: como si Freeman, poseedora de ese sexto sentido que solo pertenece a las madres, supiera que el futuro de su hija al lado de su flamante marido no iba a ser un camino de rosas.

Precious cierra los ojos y aprieta los puños mientras la aguja de la jeringuilla penetra en su muslo derecho e introduce lentamente un líquido amarillo verdoso. La misma operación se repite en el muslo izquierdo. “¡Ya estás protegida para seis meses!”, celebra la enfermera. Esa mañana soleada de marzo, en este pequeño centro de salud de Lobamba, un área rural de Esuatini, esta trabajadora sexual de 32 años acaba de convertirse en una de las primeras personas del mundo en recibir el lenacapavir, un fármaco que, administrado dos veces al año, ofrece una protección cercana al 100% frente al VIH.


