Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Hay dos fotos que definen las vidas laborales de Vinnie Jones (Watford, 61 años). En una agarra los genitales de un jovencísimo Paul Gascoigne mientras este muestra en su rostro una mezcla de dolor y sorpresa. “Por un momento lo tuve en la palma de la mano”, reconoce Jones entre risas en el documental Secretos del deporte (Reino Unido): Vinnie Jones recién estrenado en Netflix. Su agresión al delantero del Newcastle es la versión salvaje de los tocamientos de Michel a Valderrama en un Real Madrid-Valladolid. En la otra foto, tomada diez años después, sujeta dos escopetas cruzadas tras su cabeza con el mismo gesto amenazante con el que dominaba el centro del campo durante sus años como futbolista. Dicha imagen forma parte del metraje de la película de Guy Ritchie Lock & Stock (1998).
Mantua es una de las ciudades más bellas de toda Italia, pero su ubicación suele disuadir a muchos viajeros que no van en vehículo privado. Sin embargo, no es en absoluto complicado llegar a este primer jalón de Lombardía desde Milán o desde la región de Emilia Romagna, con la que colinda y tiene muchas hermandades, tanto por su configuración urbana como por su enorme patrimonio artístico, no solo limitado a los siglos de dominio de la familia Gonzaga.
Si no entiendo lo del reguetón, y llevamos 30 años con esta brasa (el punk, el heavy, pobrecitos míos, fueron modas de pocos años), imagínense lo de la casita de Bad Bunny. Está vedado a mis maltrechas neuronas, está más allá de mi comprensión, como si fuera la vida extraterrestre, pero no cabe duda de que está entre nosotros. Es como un niño secuestrado en Italia por bandidos de las remotas montañas calabresas en los años ochenta, al que metieron en una cueva y pasó allí dos años, cosas de la época que se hacían con familias ricas para sacarles la pasta. “Cuando pedí un yogur y me preguntaron qué era eso supe dónde estaba”, ha relatado ahora en una entrevista. Hablo de ese tipo de extrañeza ante lo que te rodea. Yo tampoco sé dónde estoy y supongo que ya es tarde. Es abrumador cómo entran todos, no ya al estadio o a la casita, sino a la tontería. Y, sí, tampoco sé qué hago yo hablando de esto. El tema se impone, es “de lo que todo el mundo habla”, “no deja a nadie indiferente”. Sí, lo sé, los debates ya crecen espontáneamente, como por esporas, sobre las nimiedades más insospechadas. Las redes para algunas cosas han estado bien, pero la mayoría de todo eso que, se clamaba con indignación, los medios no nos decían, nos estaban ocultando, resulta que estaba muy bien ignorado, porque ya vemos que no tiene la menor importancia, pero la cobra (y se factura).
Se trata de cualquiera de estos años. La ucronía es la siguiente: Franz von Papen (1879-1969), político esencial de la República de Weimar y del Tercer Reich, resucita y va con un grupo de jóvenes políticos demócratas a Berlín, a la sede de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU). Allí los recibe, entre otros, el actual canciller, Friedrich Merz. Papen da la voz de alarma en un momento en que la tentación de aliarse con la extrema derecha de Alternativa por Alemania es fuerte. El antiguo canciller, que en enero de 1933 convenció al presidente del Reich, Hindenburg, para que llamara a Hitler al poder, se ve obligado a recordar las lecciones de la historia. Él, que maniobró hasta la estrenuidad para constituir un Gobierno de coalición entre la derecha y la extrema derecha, conoce bien a esta última. Hace tiempo que Papen ha aprendido en la tumba de sus errores: no fue Hitler quien acabó lloriqueando, sino que fue él quien adoptó un criterio equivocado. Antes, Papen había declarado respecto de Hitler: “Lo voy a acorralar en un rincón hasta que se ponga a lloriquear”. Papen había muerto, casi nonagenario, en el año 1969, y con esta visita a Berlín está prestando un último servicio a su país.

Si quieres enterarte antes que nadie de todo lo que se cuece puedes suscribirte a nuestra newsletter y recibirás el menú semanal de El Comidista en tu correo cada viernes. Aquí tienes toda la información.




Pese a la abundante evidencia empírica, quizá sea difícil explicar lo que la inmigración aporta a la economía (entre otras cosas). De lo contrario, el Observatorio del Racismo y la Xenofobia del Ministerio de Inclusión no habría detectado solo en abril 39.559 mensajes de odio en redes sociales, casi uno por minuto. La cifra es inusual —aumentan un 12% los bulos contra migrantes— y podría estar vinculada, según los datos, al debate generado en torno al proceso administrativo extraordinario puesto en marcha en España con el que el Gobierno pretende regularizar, hasta el próximo 30 de junio, a medio millón de personas.