Este sitio web utiliza cookies para garantizar que obtenga la mejor experiencia en nuestro sitio web. Al hacer clic en 'Aceptar', usted acepta nuestro uso de cookies. Learn more
El País | Categorías: Consorcio Zona Franca Barcelona, Igualdad oportunidades, Igualdad salarial, Empleo16 Mar 2026 11:24
Dos preguntas retóricas. ¿Necesitamos una economía competitiva? Obvio. ¿Para que sea competitiva, necesitamos más talento? Ajá. Entonces necesitamos más mujeres —y más hombres, obvio también— en las actividades tractoras: en la industria 4.0 y en empresas de base tecnológica.
Según las conclusiones de BWAW 2026, las mujeres ocupan un 38% de los cargos directivos en España y el 19% de los puestos de dirección general. Cuando lo hacen, sin embargo, cobran un 12% menos, a pesar de que el 28% de los directivos considera que la presencia de mujeres en sus consejos de administración favorece a las empresas. Un ejemplo de brecha tecnológica: el 61,3% de las empresas del sector TIC en España no cuenta con mujeres especialistas en esas tecnologías.
Estos datos reflejan una oportunidad económica perdida cuando diferentes estudios —McKinsey, Boston Consulting Group— apuntan a que la diversidad de género en plantillas y equipos directivos se traduce en mejores niveles de ingresos y productividad. El informe Coste de oportunidad de la brecha de género en el empleo, de ClosinGap, calcula que cerrar esa brecha en España sumaría cerca de 255.755 millones, aproximadamente el 17% del PIB.
“Si queremos cambiar las cifras en el futuro, debemos empezar en las aulas”
La sexta edición de BWAW —en DFactory Barcelona, del 4 al 6 de marzo— desplegó 15 sesiones de trabajo con 77 ponentes y más de 3.000 profesionales asistentes, tanto de forma presencial como a través de la plataforma online y RTVE Play.
“La primera contribución de BWAW a la igualdad en las empresas es su simple existencia —apunta Pere Navarro, presidente ejecutivo del CZFB, la empresa pública que lo organiza—. Nació durante la pandemia y esa capacidad de superar retos y avanzar en contextos complejos refleja también, en cierto modo, una realidad que muchas mujeres han vivido para progresar, no solo en el ámbito profesional, también en el personal y social. En ese sentido, BWAW es un ejemplo de aquello que queremos transmitir”.
No es la única iniciativa del CZFB por la igualdad de oportunidades. “También impulsamos el Consell de la Dona de la Zona Franca de Barcelona, que reúne a directivas de empresas del ecosistema industrial para incorporar la perspectiva de género en el desarrollo del territorio. Fue el primer órgano de este tipo en un entorno industrial en España”, explica Blanca Sorigué, directora general del CZFB. La entidad desarrolla programas educativos como Feel the Zona Franca Power, que acerca a estudiantes a empresas tecnológicas e industriales para despertar vocaciones STEM, especialmente entre las niñas. “Si queremos cambiar las cifras en el futuro, debemos empezar en las aulas”, concluye la directora general.
La sexta edición de BWAW ha sido impulsada por el CZFB junto con la colaboración de la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio de España, RTVE Play, el apoyo de Ferrocarrils de la Generalitat, EBRO, 19 entidades partners y el patrocinio destacado de MERLIN.
BBC Mundo | Categorías: Sin categoría12 Mar 2026 19:58
Radić tiene, según el premio Pritzker, una obra que "parece austera o elemental, pero esta impresión esconde una ingeniería y una construcción precisas".
BBC Mundo | Categorías: Sin categoría11 Mar 2026 10:30
Quizás hayas notado que, al respirar profundamente, solo una de tus fosas nasales parece dejar entrar el aire. Este es un proceso corporal normal. Te explicamos por qué respiramos de esta forma.
BBC Mundo | Categorías: Sin categoría10 Mar 2026 17:20
Después del parto, un cuidador profesional pasa hasta 8 días en la casa haciendo tareas que van desde controlar la salud de la mamá y el bebé o enseñar a cambiar pañales hasta cocinar, lavar el baño o cuidar a los hermanos mayores.
BBC Mundo | Categorías: Sin categoría25 Feb 2026 18:34
La prensa tuvo acceso al lujoso alojamiento donde pernoctaba Nemesio Oseguera antes de ser abatido por el Ejército en una zona boscosa del estado de Jalisco.
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario.
Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas.
Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia.
La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones
El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria.
Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación».
De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno.
Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas.
«Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado.
La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp
En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros.
Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos».
Grupos ajenos a la facultad
La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias».
La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM.
El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.
Indignación. Es lo primero que se respira nada más entrar a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), escenario el miércoles, de un violento escrache contra el expresidente del Gobierno Felipe González y el periodista Juan Luis Cebrián, dentro del foro «Jornadas sociedad civil y cambio global». Mientras algunos alumnos aprovechan los últimos coletazos de buen tiempo para tomar fuera un café, otros se recluyen en el interior para acometer las tareas pertinentes. Los trabajadores de limpieza se afanan en sacar brillo a un edificio que a simple vista escapa del prototipo de una madriguera radical dentro del ámbito universitario.
Tres mesas situadas en diferentes puntos del interior recogen firmas para condenar lo ocurrido. Son estudiantes de la propia facultad, que a través de los grupos de delegados, «votados por todos los compañeros de clase», se han organizado para mostrar su repulsa. No quieren que se les identifique con los violentos, ya que «la universidad es un espacio donde tiene que haber libertad de expresión y diálogo, y nadie puede ser sufrir ningún tipo de violencia», explica un integrante de una de las mesas.
Llevan recogidas más de mil firmas y solo son alrededor de 3.000 los matriculados. Una cifra que contrasta con los apenas 150 vándalos que acudieron a reventar el acto. Los alumnos han redactado un manifiesto, que el decanato ha leído y aprobado, donde transmiten a la sociedad que en su facultad les permiten exponer cualquier idea, mostrar pancartas, realizar actos, movilizaciones, huelgas o manifestaciones: «Y por ese motivo no necesitamos recurrir a otros medios, como los empleados en esta ocasión, porque podemos hablar y expresarnos por otros medios respetando las normas». Manuela Carmena, que ayer participó con total tranquilidad en el mismo foro, plasmó su firma al final de su ponencia.
La decana está recabando información que identifique a los autores, sean individuos o asociaciones
El goteo de jóvenes dispuestos a dejar por escrito su rechazo fue constante. No tienen miedo y esperan que los hechos no queden impunes. «Vamos a llevar una declaración a la Junta de la Facultad para que tome las medidas oportunas. La primera en firmar fue la decana y nos consta que hay abierta una investigación para expulsar a los responsables», asegura una universitaria.
Según explica la decana, Yolanda Valdeolivares, lo importante el miércoles fue garantizar la seguridad, pero ahora es tiempo de investigar y recabar información para «adoptar las medidas que lleven a reconocer a los responsables de los hechos y a acreditar su identidad, ya sea a título personal o de asociación».
De camino al salón de actos Tomás y Valiente, situado en la segunda planta, otro estudiante advierte que la facultad «es un laberinto», al tiempo que señala una planta más abajo, el pasillo donde está la sede de Habeas Corpus, una asociación autodenominada antifascista y anticapitalista, registrada oficialmente por el decanato, a la que muchos señalan como participantes activos en el boicot. «Aunque no sepamos quién lo ha organizado, cualquiera que estuvo allí es capaz de identificar a los compañeros de su clase que han provocado esto», relata el mismo alumno.
Su testimonio es clave para entender la magnitud de lo acontecido. Junto a varios amigos y compañeros trató de acceder al curso, en el que estaban matriculados. «Las ponencias comenzaron el martes y en ninguna pasó nada. Nadie cree que algo así pueda ocurrir». Los violentos accedieron a la facultad portando caretas, algunas de ellas con el nombre de José Antonio Lasa y Christian Olaskoaga -etarras asesinados por los GAL-, y se marcharon lanzado un petardo de gran tamaño en el pasillo, que provocó la caída de los protectores de las luces halógenas e impactaron sobre el cuerpo de algunas personas.
«Entre medias, además de empujones, insultos y golpes y de agredir a un profesor de 70 años, en un momento dado vi un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, de esos que la hoja del filo tiembla, y salí de allí corriendo. El arma la encontró un profesor, motivo por el cual los manifestantes lo acusaron de haberlo puesto en ese lugar como una falsa prueba», sentencia el propio afectado.
La turba fue organizada por los radicales a través de las redes sociales y grupos de Whatsapp
En la guarida de Habeas Corpus hay cerca de 20 personas. «Estamos de asamblea, ¿qué queréis?». El revuelo que provoca nuestra presencia es evidente, conscientes de que viven días complicados. «Nuestra asociación no ha organizado nada y tampoco sabemos si alguien de aquí a título individual ha participado», expresa uno de sus miembros.
Señalados por sus propios compañeros de pupitre, dudan entre expresar su visión o permanecer callados, hecho este último que acaba imponiéndose. Aunque no sin antes asegurar en relación al cuchillo que «fueron los escoltas de Felipe González los que lo dejaron tirado en el suelo para incriminarnos».
Grupos ajenos a la facultad
La Federación de Estudiantes Libertaria (FEL), que tiene implantación en la Complutense, en la Carlos III y en la propia Autónoma, se ha atribuido el violento escrache con un mensaje desafiante en Twitter: «Muchas gracias por todas las muestras de solidaridad. Meterse con dos Capos del Régimen tiene consecuencias».
La FEL se define como una «organización anarquista», creada en 2014 tras la «desmovilización estudiantil post-Bolonia» y para hacer frente a una universidad «cada día más elitizada». Junto a ellos, también estaba Izquierda Castellana, el «brazo político» del antifascismo y cuya rama juvenil, Yesca, está asentada en la UCM.
El plan estaba claro. Y el punto de encuentro también. «La convocatoria estaba preparada para quedar en la Facultad de Psicología, reunir a toda la gente que vino de la Complutense y de allí entrar en masa para tener el mayor impacto posible», describen los inscritos en el propio curso. La turba fue convocada en redes sociales, y mediante grupos de WhatsApp, un mecanismo que utilizan cada vez más para eludir la vigilancia policial.