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Cuando los Rolling Stones entraron en los estudios Pathé Marconi, en las afuera de París, para grabar su decimoctavo álbum en abril de 1985, las tensiones entre sus componentes habían llegado a su momento más sensible. Tanto que se podría decir que, en aquel momento, no existían virtualmente como banda.

La Semana Santa de Sevilla lleva años trascendiendo de lo meramente religioso, ritual y festivo -principales vertientes de esta fiesta en la capital andaluza- para convertirse en un evento masificado gracias, en buena medida, al efecto tractor del turismo. La afluencia de visitantes, que disparan las reservas de hoteles y alojamientos, satura los espacios públicos de la ciudad hasta el punto de hacer casi imposible disfrutar de los pasos. Una bulla, como se denomina aquí a la aglomeración de personas en la calle estos días, que contrasta con la comodidad con la que contemplan la sucesión de cofradías quienes tienen una silla o un palco en la carrera oficial -el recorrido obligatorio donde confluyen las hermandades para llegar a la Catedral y que no es de acceso público- o pueden asumir el coste de un balcón. En ambos casos se puede hablar de privilegio y lujo por lo difícil que es hacerse con un asiento y por el precio que hay que pagar por acceder a ellos -hasta 1.016,77 euros el abono de un palco y 9.000 un balcón-, una circunstancia que, cada año, enciende la polémica sobre la mercantilización de la Semana Santa y la barrera que separa a quienes tienen rentas más altas o contactos del ciudadano de a pie.



El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla.

Qué fácil era ser cosmopolita cuando no venían nómadas digitales a subir el alquiler. Una de las cosas que más valoro de vivir en una gran ciudad es poder compartirla con personas procedentes de otros países, con otras tradiciones culturales y otras formas de ver el mundo. Como Madrid, en Barcelona hay poca gente que sea de Barcelona de toda la vida, quien no tiene un abuelo en el resto de Cataluña lo tiene en algún otro rincón de la Península y en los últimos tiempos en otro país, otro continente. Deambular por las calles sin rumbo y escuchar distintas lenguas es uno de los placeres gratuitos que me da mi ciudad.

Europa salió de la Gran Recesión con políticas de austeridad, rescates públicos al sistema financiero y políticas monetarias heterodoxas: un mejunje intragable que acabó provocando la erosión del poder adquisitivo de las clases medias, y que explica buena parte del malestar y del reflujo reaccionario de los últimos tiempos, con la marea de la ultraderecha al alza. Desde ahí se han sucedido las crisis. Una tras otra: el Brexit, la pandemia, los efectos nocivos del trumpismo y los conflictos bélicos en el vecindario Norte (Ucrania) y Este (Gaza e Irán). Se suponía que los estabilizadores automáticos eran los héroes anónimos de la política económica moderna, y el seguro de desempleo es la gran estrella en ese apartado, pero eso vale para tiempos normales: estos son tiempos extraordinarios. La sucesión de líos de las dos últimas décadas ha obligado a los Gobiernos europeos a especializarse en la última moda, los paquetes de estímulo anticrisis. Hay ya mucha experiencia en ese ámbito. Y literatura académica en cantidades industriales. Irán y sus efectos geoeconómicos traen la última hornada de planes: España ha sido uno de los países ha actuado con más rapidez y mayor potencia de fuego. Media docena de economistas consultados apuntan las ventajas y un reguero de inconvenientes asociados a ese decreto que salió el jueves del Congreso en medio del ruido y la furia habituales de la política española
Eugenia irrumpió el pasado martes en el pleno municipal del distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona) y empezó a repartir octavillas entre los consejeros. “Si existen acusaciones internas contra Miguel Martínez deben investigarse. La ética política exige investigar cualquier comportamiento inapropiado hacia las mujeres”, podía leerse en los folletos, junto a una imagen del representante de Vox, que asistió atónito a la escena. Eugenia explica que había comido ese día con varias mujeres que le contaron que habían sido víctimas del presunto acoso sexual de Martínez, pero no querían denunciarlo porque estaban asustadas. Indignada por sus relatos, ella pensó que no tenía nada que perder y decidió señalar públicamente a su compañero de partido. Eugenia tiene 80 años y se afilió a Vox hace un lustro. Madre de guardias civiles, conoció a Santiago Abascal cuando era un joven dirigente del PP en el País Vasco.
Tras una larga batalla judicial que ha durado más de dos años, Libera –nombre ficticio–, una mujer italiana de 55 años que padecía esclerosis múltiple y había quedado tetrapléjica, murió el miércoles por suicidio asistido realizado con el apoyo de una máquina especial que se activó con la mirada de la enferma para suministrarle un fármaco letal.
El estrecho de Ormuz continúa siendo la gran baza con la que juega Irán en su resistencia frente a los ataques de Estados Unidos e Israel. El precio de la energía se ha disparado en todo el planeta, después de que los misiles y drones lanzados por Teherán a instalaciones energéticas y buques hayan paralizado el transporte de petróleo y gas por el golfo Pérsico. La guardia revolucionaria iraní ejerce un control férreo por Ormuz, pero el cerrojazo inicial está dando paso a una mínima apertura y los ataques de días atrás han cesado. Son condiciones suficientes para que las compañías aseguradoras se estén decidiendo a cubrir de nuevo los riesgos de guerra de los barcos en la zona, mientras Irán reconoce que va a permitir el paso de buques no hostiles. Tendrán que hacerlo bajo estrictas condiciones, peaje incluido.
A David Hauser le encanta invertir en índices que replican el comportamiento de las Bolsas. Tiene poca confianza en que los gestores profesionales puedan batir al mercado. Sin embargo, por una vez ha traicionado esta convicción y le ha entregado cinco millones de dólares a un profesional que utiliza técnicas de inversión cuantitativas.
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