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Madrid Moderno es una de las colonias más chocantes y que menos te esperas de la arquitectura madrileña porque, de repente, uno cree estar en otro lugar, pero, como mezcla referencias, no se termina de tener claro dónde. Cada uno la lee según su imaginario. “Aunque es una colonia muy conocida por los madrileños, nosotros nunca habíamos oído hablar de ella, porque yo soy francesa y mi marido de Barcelona. Un día fuimos a visitar a unos amigos que viven cerca y ahí fue cuando la descubrimos. Nos quedamos muy sorprendidos, nos recordó a Brooklyn”, recuerda Ranya Saura (Lorena, 57 años), propietaria junto con su marido, Eduard Saura, de esta vivienda renovada por el estudio Solar.xyz.
La Audiencia Nacional ha liberado en las últimas semanas a 24 personas imputadas por su supuesta participación en una macrorred de narcotráfico. La razón aducida es una reciente sentencia del Tribunal Constitucional, dictada el pasado 23 de febrero, que reajusta su doctrina y obliga a los jueces a proporcionar información más detallada a los detenidos que son enviados a prisión provisional en causas bajo secreto de sumario.
La masiva regularización de migrantes anunciada por el Gobierno agota sus días para iniciar los trámites administrativos. El último borrador del decreto, al que ha tenido acceso este periódico, anuncia la apertura de ventanillas en las oficinas de Correos y de la Seguridad Social para recibir las solicitudes de permisos de residencia y trabajo de más de medio millón de personas que hoy se encuentra en situación irregular en España. Algunas fuentes calculan que podrían acercarse al millón. El Ejecutivo se ha dado un plazo de tres meses para resolver cada petición desde el día en que sea admitida a trámite. El decreto que regula las nuevas condiciones para obtener ciertos derechos por arraigo en el país tiene que pasar por el Consejo de Estado y volver al de Ministros antes de su aprobación definitiva.
Existe un enorme interés por la guerra de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica. Al coste humano para los iraníes se suma el de la contraofensiva sobre los países vecinos y el efecto dominó que de inmediato ha tenido sobre los precios de la energía en todo el mundo. De repente, todo el mundo quiere saber más sobre Irán. ¿Son tan religiosos como muestra la televisión estatal o tan laicos como asegura la diáspora? ¿La intervención militar va a lograr el fin del régimen que no derribaron las protestas? ¿Surgirá una democracia? ¿Podrán librarse del velo las mujeres? Intentando contestar a estas y otras preguntas, a menudo las respuestas oscurecen más que aclaran. He aquí tres asuntos que suelen conducir a error.

El PSOE se ha presentado durante décadas como el partido que más se parece a España. Algo de fundamento tiene esta afirmación si se tiene en cuenta que ha gobernado casi 30 años frente a los 15 de los populares. De hecho, la ideología de la opinión pública en España está, en promedio, ligeramente escorada hacia la izquierda (4,6 según el último dato). Incluso hoy, el PSOE es el partido que los ciudadanos perciben más cerca de esa posición. Si descendemos al detalle de sus políticas progresistas en materia social o de derechos, la mayoría de la ciudadanía las apoya, como las subidas del salario mínimo, los ERTE, la ley de eutanasia e incluso la ley trans.
En las primeras 24 horas de Furia Épica, la operación que empezó el pasado 28 de febrero en Irán, el ejército estadounidense atacó 1.000 objetivos. Diez días más tarde, había atacado 5.000. Es un ritmo insólito, que antes habría llevado semanas. Teóricamente, todos los objetivos eran instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, capacidades de defensa aérea iraníes, sitios de lanzamiento de misiles y drones, y aeródromos militares. En la práctica, al menos uno de ellos era una escuela donde murieron al menos 175 personas, la mayor parte niñas de 7 a 12 años. Esta nueva clase de guerra acelerada está asistida por dos tecnologías: el Proyecto Maven y Claude.
Isabel Díaz Ayuso tuvo en enero de 2022 un encuentro del que nunca ha informado con un alto cargo del grupo Quirón, Fernando Camino. Sucedió seis meses antes de la destitución de la interventora general de la Comunidad de Madrid, que fue seguida hasta final de ese año por el pago de 1.390 millones de deuda a ese grupo hospitalario con fuertes intereses en la Administración madrileña. La presidenta madrileña cenó en un bar del centro de León con el ejecutivo de esa empresa, quien pidió al dueño que cerraran el local para garantizar la privacidad de ellos dos, la esposa del directivo, otros amigos de ambos y varios miembros del equipo de la presidenta. Ausente estaba la pareja de la líder popular, el empresario Alberto González Amador, quien conocía a Camino por su relación comercial de más de una década.
Los carteles electorales se solapan estos días en las cuidadas y estrechas calles de Tórshavn, la capital de Islas Feroe. Sus habitantes encaran una doble cita con las urnas: el martes participarán en las legislativas danesas; el jueves, en unos comicios que despiertan un interés mucho mayor porque elegirán a los nuevos miembros de su propio Parlamento. Este remoto archipiélago atlántico, integrado en el Reino de Dinamarca, aunque mantiene polémicos acuerdos comerciales con Rusia, ha adquirido un peso creciente en el tablero geopolítico. Y, a diferencia de Groenlandia —que, ante las amenazas de Donald Trump, ha optado por estrechar sus lazos con Copenhague—, en la clase política feroesa ha resurgido con fuerza el sentimiento independentista.
El PP empezó la semana pasada con la dopamina por las nubes. Los populares habían logrado que Vox no llegase al 20% esperado en Castilla y León tras una campaña en la que Alberto Núñez Feijóo se había implicado mucho. Pero también después de que los ultras tumbasen por dos veces la investidura de María Guardiola en Extremadura mientras tampoco avanzaban en un acuerdo en Aragón. El empuje de las urnas del 15 de marzo parecía presagiar que las negociaciones se acelerarían, creían en el PP. Pero, transcurridos ocho días, la formación de Santiago Abascal sigue haciendo esperar a los populares, a quienes además acusan de azuzar la rebelión de sus purgados. En Génova no entran al trapo de las incriminaciones, miden sus palabras con el fin de sellar los pactos y les reclaman que no alarguen más la agonía. “Pedimos a Vox que se vuelvan a sentar”, demandan fuentes de la cúpula del PP.

Dos fondos de inversión están a punto de cerrar un negocio redondo con los pisos que un día pertenecieron a los madrileños. Son dos de los mayores caseros privados de Madrid, Fidere y Nestar, que compraron 2.490 viviendas públicas al Ayuntamiento de la capital cuando el mercado tocó fondo durante el resacón del ladrillo. Dieciséis años después esas dos empresas se preparan para venderlos muchísimo más caros, en un momento de desenfreno inmobiliario. Los anuncios han llegado a Idealista con precios inalcanzables para muchos madrileños, como un piso en Sanchinarro de tres habitaciones por 649.000 euros.


