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La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha archivado las diligencias que había abierto para analizar el contenido del pendrive que la exmilitante del PSOE Leire Díez entregó en Ferraz en junio de 2025 cuando solicitó la baja voluntaria del partido. La formación de Gobierno había puesto este dispositivo a disposición del ministerio público que, a su vez, había encargo un informe a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para que estudiara el material y esclareciera si había algo desconocido de relevancia penal. Con el informe entregado, los fiscales no ven novedades y han decidido archivar el asunto sin judicializarlo, según avanzan fuentes de la investigación a EL PAÍS.
El tiempo compartido entre padres e hijos es limitado y, más aún, si se descuenta el que se pasa frente a las pantallas y el que se dedica a las tareas cotidianas. A medida que los niños superan la infancia y la adolescencia, esos momentos juntos se reducen cada vez más, según un estudio de la American Time Use Survey (ATUS). En la infancia, pasar tiempo con los progenitores no solo resulta fundamental para la buena crianza, sino que, además, los niños que realizan actividades junto con los padres hombres reciben una recompensa social adicional: son más populares que los que no lo hacen. En el caso de los padres hombres, la relación con los niños se construye menos a través del cuidado y más desde el juego y el ejercicio físico. Por ello, las aficiones comunes adquieren un peso singular en la relación entre ellos.
El 23 de abril de 1976 se publicó el primer álbum, homónimo, de Ramones. Se grabó durante siete días en la octava planta del neoyorquino Radio City Music Hall, y costó 6.400 dólares de la época, una cifra ínfima en comparación a los altos presupuestos que se manejaban entonces en la industria discográfica. Su compañía, Sire, decidió extraer dos sencillos, Blitzkrieg Bop y I Wanna Be Your Boyfriend, pero ninguno de ellos consiguió entrar en la lista de ventas, ni tampoco el elepé. Sin embargo, se considera uno de los discos más influyentes de la historia de la música popular. Las palabras vertidas sobre su importancia cultural exceden con creces los 29 minutos y cuatro segundos en que se agota la escucha del que se considera el álbum que inventó el punk.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado sobradas muestras de utilizar la temeraria técnica apostadora del doble o nada como estrategia negociadora en el ámbito político y militar. Sin embargo, el mandatario parece no caer en la cuenta de que lo que puede ser válido en una mesa de juego resulta completamente inaceptable tanto en el campo de las relaciones internacionales como en el campo de batalla. Y menos aún entre países aliados a los que ni se puede ni se debe amenazar. Pero eso precisamente es lo que Trump ha hecho con la OTAN, la organización que ha protegido Europa occidental desde el final de la II Guerra Mundial. Y la respuesta europea no ha podido ser más pertinente y rotunda.
¿Es la tríada formada por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, y Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica, el peor liderazgo en Bruselas en décadas? Es muy posible que la respuesta sea afirmativa en el peor momento, con el mundo atrapado en una danza macabra, en un empacho de conflictos bélicos que se asemeja a una guerra civil global. Vimos sobradas muestras de esa baja calidad en las negociaciones comerciales con el trumpismo. En la política del apaciguamiento con Trump, que no ha funcionado y es una suerte de vasallaje feliz. Con la posición impresentable de Europa en relación al genocidio de Gaza. Solo el apoyo a Ucrania se salva. Pero el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, que ha puesto la geopolítica y la geoeconomía patas arriba, se lleva la palma.

La desclasificación de los documentos del 23-F nos ha vuelto a traer el debate en torno a la obsolescencia de la ley de secretos oficiales de 1968 y la necesidad perentoria de su reforma. No en vano, la divulgación de los papeles del golpe de Estado responde a un acto gubernativo discrecional, fruto de un cálculo de oportunidad política del Gobierno de Pedro Sánchez. Paradójicamente, el propio Ejecutivo, que aprobó el Proyecto de Ley de Información Clasificada en julio de 2025, ha propiciado que languidezca desde entonces en el Congreso de los Diputados mediante el consabido método de la sucesiva prórroga de enmiendas. El proyecto, que pretende sustituir la vigente ley preconstitucional, propone desclasificaciones automáticas en un máximo de 60 años (45 años para el “Alto Secreto” y “Secreto”, prorrogables 15 más de forma motivada), adaptando la regulación española a estándares europeos —países como Francia, Dinamarca o Suecia tienen plazos más extensos, incluso— y alineándola con la Constitución y la legislación de transparencia.
Se diría que la guerra en Ucrania, iniciada hace justo cuatro años por un sanguinario dictador, Vladímir Putin, ha dejado casi de existir desde que Estados Unidos decidió intervenir en los asuntos internos de Venezuela derrocando y deteniendo a su presidente, Nicolás Maduro, otro dictador con las manos manchadas de sangre. Y sobre todo desde que, en comandita con Israel, inició el pasado 28 de febrero una guerra de imprevisibles consecuencias para el mundo contra la República Islámica de Irán, país este en manos de una recua de ayatolás igualmente asesinos, que no han dudado en masacrar salvajemente a sus conciudadanos disidentes desde que llegaron al poder en 1979.
No sé si existen indicios suficientes para abrir una causa contra Julio Iglesias por delitos de trata de personas y agresión sexual, entre otros. De lo que sí estoy seguro, con la seguridad que da la ley en la mano y la obligación de los jueces y fiscales de aplicarla, es que España sí tiene jurisdicción para preguntárselo.
“Recordar nos humaniza, la memoria es vida y no se puede obligar a las personas al olvido”. Apenas una semana después de la derogación de la ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos de las Illes Balears vienen a mi mente estas palabras de Miquel Jerez, hoy senador, entonces diputado autonómico del Partido Popular. Las pronunció en el Parlament en 2016, el día que se aprobó por unanimidad la otra parte de la norma, la llamada ley de fosas. Una ley que, a propuesta del PP, había cambiado su nombre por el de Ley para la recuperación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura en Baleares. Tras algunos desacuerdos, la tramitación de la ley sirvió para limar asperezas y alinear a gobierno y oposición. La ley se cerró con apoyo general y un ambiente emocionado y festivo. “Celebramos un acto de justicia que servirá para cerrar heridas que debían haberse cerrado hace tiempo”, defendió Xavier Pericay, portavoz de Ciudadanos en las islas. Gobernaba entonces Francina Armengol, al frente de un tripartito conformado por PSIB-PSOE, Més per Mallorca/Menorca y Podemos.
Combatir el aburrimiento se ha convertido en la miel más efectiva y democrática para atraernos. No importa si eres demasiado joven o un poco viejo, si estás forrado o en bancarrota, seguro que hay una o varias diversiones que te van a sacar de todo lo que estés haciendo para darte una merecida distracción. Además, ahora el entretenimiento viene en un paquete con una oferta de experiencias que incluyen orgullo de pertenencia y diferenciación.