Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

Empieza la semana grande de la literatura gallega. Es tiempo de lecturas, recitales, festivales infantiles, encuentros literarios… En los colegios e institutos, se organizan todo tipo de actividades. Ya sólo por este bullir creativo merece la pena. Resulta hermoso ver a una sociedad volcada celebrando su lengua, reivindicando el gallego como idioma vivo y creador, transmisor de historias y relaciones de afecto, recuperando universos literarios y acercando la riqueza de un patrimonio común.
“Mereces la silla eléctrica”. No hace mucho, mientras volvía a casa en un bus abarrotado, vi a una mujer teclear este comentario junto a tres emojis de fueguitos, como si enciendese tres proféticas hogueras. Me sorprendió la rapidez con la que dictó sentencia. Vio un vídeo poco trascendental sobre una persona famosa, tecleó sin pensar, como en un acto reflejo; guardó su móvil en su gabardina y me sonrío de forma dulce pidiéndome espacio para salir en la próxima parada. Si no hubiese visto lo que escribía aquella melena envidiable, habría pensado que estaba ante una viajera educada pese al agobio de verse en el 33 un miércoles a las dos de la tarde. Me equivocaba. Así que esto no iba de foreros amenazando al personal en pijama desde habitaciones con olor a calcetín acartonado. La gasolina del peor odio de internet también circula perfumada en buses a plena luz del día.

Si Andalucía fuera un país, sería una potencia media de la Unión Europea por superficie y población, con un peso comparable al de Portugal o Austria. Con su vasto territorio y sus 8,6 millones de habitantes, es una tierra de contrastes que ha vivido y vive en una inevitable dualidad: la oriental y la occidental, la del litoral y la del interior, la rural y la urbana, la mediterránea y la atlántica, la que sesea o cecea (o ninguna de las dos). Una tierra de desiertos, olivares, prósperos cultivos bajo plástico y una pujante industria aeronáutica y turística; que alberga la majestuosidad de la Alhambra o la Mezquita y 10 de los 15 barrios más pobres de España. Una tierra que busca con ahínco la modernidad sin dejar atrás su acervo cultural, que soslaya clases sociales o ideologías y en la que el laicismo y la religiosidad se entreveran sin conflicto. Pero, por encima de todo, es una tierra de luz.
José Ignacio García, líder de Adelante Andalucía, asegura que no tiene tantas camisetas con mensajes reivindicativos como parece. Pero las que ha lucido en el Parlamento andaluz han sido suficientes como para convertirlas en un símbolo reconocible de su imagen. Jerezano de 38 años, profesor de la pública, tan afable como correoso en el debate, García encara los últimos días de campaña con el viento a favor de las encuestas. Eso sí, no bastarían para que las izquierdas desalojasen al PP de la Junta de Andalucía.

Chantal Maillard, nació en Bruselas hace 75 años pero creció en Málaga, donde se ha convertido en una de las autoras más originales y radicales de la literatura española contemporánea. Profesora de filosofía, poeta, ensayista y especialista en pensamiento oriental, recibió el Premio Nacional de Poesía por Matar a Platón (2004). Andalucía atraviesa buena parte de su obra y de su mirada crítica del mundo. Su escritura está marcada por la reflexión sobre el dolor, la conciencia y la fragilidad humana con una posición crítica frente al conformismo cultural y político.

La única incongruencia del despacho de Paco Guarido, alcalde de Zamora por Izquierda Unida (IU) y de 68 años, es que hay un Astérix y un Obélix en un estante pese a que a él le aburre el tópico de “aldea gala de la izquierda”. Lo demás, coherente, empezando por el politono de La Internacional de su teléfono. Hay una bufanda de Palestina, un viejo transistor, máscaras zamoranas y un señor canoso, campechano, con ropa cómoda. “Le dais demasiada importancia al personaje, yo soy uno más del grupo”, regaña amablemente ante su tirón, carne de titular: alcalde comunista en una ciudad conservadora que mantiene el sueldo de conserje escolar y a quien los vecinos paran por la calle. Guarido encara su último año de mandato, no de militancia, pues ha decidido apartarse y que este domingo se eligiera en asamblea al nuevo candidato de IU, el concejal Pablo Novo. “La gente valora que somos honrados y trabajadores”, aprecia, prometiendo “barrer la sede” si hace falta “y mirar obras como los jubiletas”.


Hay una teoría que ve al turismo como un globo inflado y estanco. Indica que cuando aprietas una parte, el aire se desplaza hacia otro sitio, se acomoda en un lugar distinto aunque el recipiente se deforme. Sirve para explicar que, cuando se fijan normas para presionar al sector turístico, hay algún área que puede verse afectada, constreñida, mientras otra se verá beneficiada porque los turistas se acomodarán en otro sitio. El aire en un caso, los visitantes y las empresas que los alojan, en otro, se adaptan. El globo en ningún momento se rompe porque no hay presión suficiente.



La Audiencia Nacional ha acordado convalidar las penas que cumplieron en Francia los presos de ETA Luis Enrique Gárate Galarza, alias Zorro, y Gregorio Vicario Setién, Santi, según recogen sendos autos a los que ha tenido acceso EL PAÍS. La medida puede acortar en 12 y 15 años, respectivamente, el tiempo que les restaba para extinguir sus condenas en España, según fuentes de la Fiscalía. Gárate Galarza fue condenado a 76 años de cárcel por, entre otros delitos, el secuestro del empresario Lucio Aguinagalde en 1986 y la muerte del responsable de la Ertzaintza Genaro García Andoáin durante el operativo para liberarlo. Sobre García Vicario pesan penas que suman más de 265 años por el secuestro en 1995 del industrial vasco Cosme Delclaux y varios atentados.

Eva Baltasar (Barcelona, 1978) recibe en su casa de Cardedeu, a unos 40 kilómetros de Barcelona, en esa frontera difusa donde el área metropolitana se convierte en bosque. Acaba de publicar Peces (Random House, en castellano; Club Editor, en catalán), una novela sobre una relación tóxica entre una escritora y una vendedora ambulante de pescado. Desde el éxito inesperado de Permafrost, monólogo interior de una mujer aislada y suicida que ahora se representa en versión teatral en el Espai Texas de Barcelona, Baltasar se ha convertido en una de las voces más influyentes y leídas de la literatura catalana. Habla despacio, piensa mientras responde y corrige sus frases sobre la marcha. “Soy muy voluble”, dice. “Lo que pensaba en enero quizá ahora ya no lo pienso”, decía a finales de abril. A saber qué opinará a mediados de mayo.

Esta columna bien podría empezar con una apuesta de “50 pavos”, para tomar prestada la expresión de Gabriel Rufián en el atril del Congreso. Quien escribe estas líneas se jugaría el billete que mostró el más mediático de los diputados a los parlamentarios de Junts -a cuenta del voto negativo al decreto de prórroga de alquileres, con la inquina de equipararlo a una “bandera” de los nacionalistas conservadores- y afirmaría a los cuatro vientos que ERC y el partido de Carles Puigdemont han enterrado cualquier perspectiva de colaboración. No hay apuesta más segura en este momento político. Las dos fuerzas hegemónicas del independentismo se evitan en el Parlament y se enzarzan en las Cortes, con Rufián al frente de la reyerta.