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Este martes se disputa uno de esos partidos que paralizan a todo un país. Incluso quienes no siguen habitualmente el fútbol estarán pendientes de lo que ocurra a partir de las 21.00 (hora peninsular) en el estadio de Dallas. El encuentro podrá seguirse en abierto a través de La 1 de TVE. España se juega el pase a la final del Mundial frente a Francia, una de las grandes potencias del fútbol internacional. Hay pronósticos, sí, pero también factores imposibles de medir.
Christian Escribà (Barcelona, 65 años) es uno de los maestros pasteleros más famosos del mundo. En su caso, de casta le viene al galgo, ya que su padre, Antonio Escribà, ya era una leyenda del sector y uno de esos apellidos que pesa como una colección de pianos de cola. Ese ingente legado hubiera podido aplastar a un Christian que ya de muy joven decidió que quería hacer lo mismo que su progenitor. “Siempre tuve un plan B y era un plan B extremadamente sólido: conseguir que no fallara el plan A”, dice con una sonrisa, sentado en una mesa de su icónica tienda de la Gran Vía de Barcelona. Si Mark Twain decía que los dos días más importantes en la vida de una persona son los días en que nace y el día en el que descubre por qué, Escribà tiene claro cuándo recibió su respuesta a la segunda pregunta: “El día que le dije a mi padre que quería sacar adelante el negocio familiar que habían empezado los bisabuelos. Ya no había marcha atrás ni hacían falta dudas ni alternativas. Yo tenía 18 años y la decisión estaba tomada”.
Francia se ha acostumbrado en los últimos tiempos a vivir la frontera. A un todo o nada infinito que se repetirá este martes 14 de julio, cuando se celebra la Fiesta Nacional con la música de fondo de una semifinal de Mundial contra España. Dos vecinos que se miran con recelo, acumulan una larga lista de agravios históricos y se jugarán en Arlington (EE UU) algo más que un pase a la final. Un colofón a la euforia nacional, en la que participará el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o a la amargura de una posible derrota, aunque ocurra a 5.000 kilómetros de distancia.
España abre este martes contra Francia en Dallas (21.00, La1 y Dazn) las semifinales de mayor tonelaje de la historia de los Mundiales, que completan este miércoles Inglaterra y Argentina en Atlanta (21.00, La1 y Dazn). Es solo la tercera vez en la que los cuatro últimos equipos son cuatro campeones del mundo. Es la primera en la que se quedan los que encabezan el ranking de la FIFA, en la que se van a jugar el título las cuatro selecciones que comenzaron el torneo como favoritas. Se puede decir que era lo esperado. También, que se trata de algo único que augura dos partidos formidables, cuajados de estrellas y de cuentas pendientes. Dos noches grandes de fútbol en el último escalón antes de la final del domingo. La segunda de España; la tercera consecutiva del rival.



Ofreuddys Daniel Estrada Leal había sido médico en Venezuela antes de llegar a España. Aquí, durante casi dos años, ese oficio quedó suspendido en un limbo administrativo. Mientras esperaba la homologación de su título, trabajó como expendedor de combustible en estaciones de servicio, como asistente administrativo en CaixaBank y como camarero por las noches. “Fueron años de esfuerzo, adaptación y perseverancia”, recuerda. El día en que recibió el correo que confirmaba la homologación estaba en el banco, en Navarra. “Aquel mensaje significó la posibilidad de volver a ejercer mi profesión”, explica.

“Mi nombre es Yolanda Pleguezuelos Ruiz. Hace 32 años sufrí una doble agresión sexual. Uno de los hombres que me agredieron fue identificado, juzgado y condenado. Años después, fue excarcelado sin cumplir la condena íntegra. Me enteré por televisión”. Así empieza el vídeo en el que Yolanda rebasa su último límite: el del anonimato. Fue víctima de una violación doble cometida en 1995 en Esparraguera (Barcelona), de la que continúa sin conocer la verdad completa. Ni ella ni las al menos 16 mujeres, varias de ellas menores de edad, que fueron violadas por dos hombres a las afueras de pueblos y pequeñas ciudades en Cataluña entre 1991 y 1995. Por aquello fueron condenados dos inocentes, Abderrazak Mounib, que murió en la cárcel, y Ahmed Tommouhi, a quien el Tribunal Supremo acaba de indemnizar con 2,5 millones de euros por los años que pasó injustamente en la cárcel.
En la foto oficial de la Berlinale de 1991, Victoria Abril (Madrid, 67 años) sostiene su Oso de Plata con una mano y eleva la otra como ejecutando un saludo torero, o a punto de atusarse el moño italiano (elija usted). Acaba de imponerse, por su trabajo en Amantes, en la categoría de mejor actriz sobre Vanessa Redgrave y la Jodie Foster de El silencio de los corderos. Tiene 31 años y es, posiblemente, la mejor actriz española de su generación. Además, tiene reciente el rodaje de su inminente éxito francés Une époque formidable y va a empezar el de Tacones lejanos, que se convertirá en el primer bombazo de taquilla de Almodóvar en el país vecino. Allí ya se mueve entre las grandes figuras, como prueban sus dos nominaciones al premio César. Y las ofertas de Hollywood tampoco tardarán en llegar. Por todo ello, cuesta imaginar una posición más prometedora para una actriz europea.
Fue en Múnich, hace poco más de dos años, cuando Europa conoció a un chaval llamado Lamine Yamal. Era la semifinal de la Eurocopa 2024 y todavía no había cumplido 17. Interpretó, sin embargo, cómo lastimar a su rival: “Me di cuenta de que Francia tenía un problema en el medio, dejaban ahí a gente suelta”. Se instaló en el carril central para sacar un precioso y potente disparo que se coló en la escuadra de Maignan. La Roja se impuso ante Les Bleus en Alemania, este martes también su rival en Estados Unidos, México y Canadá. Y, de nuevo, en la antesala de una final.