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Castilla y León es la comunidad políticamente más previsible del país. No hay cambios desde hace 40 años: siempre gobierna la derecha. De la secuencia de las cuatro elecciones seguidas que programó el PP para apuntalar el ambiente de cambio de ciclo, esta era la menos decisiva, tal como lo veían en los cuarteles de los grandes partidos. Y así fue. El resultado deja algunas sorpresas, como siempre, en especial el pinchazo de Vox, que esperaba una subida mucho mayor, pero no tiene fuerza como para mover el escenario político nacional. Habrá que esperar a las andaluzas de mayo-junio, mucho más decisivas políticamente y con una candidata como María Jesús Montero que ha sido la número dos de Sánchez todos estos años, para que se mueva el avispero nacional mirando ya a las generales.
Las urnas en Castilla y León han dado un pequeño vuelco a la tendencia política que habían marcado las últimas convocatorias electorales. El PP mejora sus resultados después de casi cuatro décadas en el Gobierno y ralentiza la crecida de Vox, que, aunque progresa, lo hace de forma modesta, con lo que parece haber tropezado con su techo. Por primera vez en mucho tiempo, los comicios autonómicos en la comunidad más extensa de España refuerzan al bipartidismo. Porque el PSOE no solo detiene su caída, sino que incluso logra mejorar ligeramente sus resultados. Lo que no cambia con respecto a las dos elecciones anteriores en Extremadura y Aragón es el dominio indiscutible del conjunto de la derecha, que alcanza su máximo histórico, con más del 54% de los votos.


“Aquí, certezas” fue algo más que el lema de la campaña electoral del popular Alfonso Fernández Mañueco. Fue un acicate o aliciente para autoconvencerse de que, pese a su aparente desgana de ningún tipo de trifulca, el último presidente del PP de Castilla y León no tenía más remedio que convocar las elecciones en el suspiro final de su mandato y pasar ese trago lo mejor posible. A Mañueco, que en 2022 ya fue apercibido con el peor resultado de los populares en sus 39 años en el poder en esa región al quedarse en 31 actas, se le nota mucho que no le van las confrontaciones. Ni le pegan ni le encajan.
España ha evacuado a Irak a más de 50 militares españoles de operaciones especiales que participaban en la coalición internacional contra el Estado Islámico que encabeza Estados Unidos ante los repetidos ataques que esta misión está sufriendo por parte de la milicias chiís aliadas de Irán y que se saldaron el pasado jueves con la muerte de un militar francés. El Ministerio de Defensa ha justificado el traslado ante el “actual deterioro” de la seguridad en el país y la “imposibilidad de continuar desarrollando los cometidos asignados”. Según el departamento que dirige Margarita Robles, “todos se encuentran ya en lugares seguros” y “a la espera de la evolución de la situación“.
La guerra desatada por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo para intentar derrocar al régimen de Irán ha entrado este domingo en su tercera semana, convertida ya en un conflicto regional que está golpeando con fuerza Líbano y moviendo los cimientos de la economía global. La presión ejercida sobre sus aliados por el presidente estadounidense, Donald Trump, que el sábado pidió crear una flota internacional que proteja a los petroleros en el estrecho de Ormuz y evite que sean bombardeados por la República Islámica no ha dado por ahora resultado: ningún país se ha sumado a esa iniciativa, y el Gobierno alemán directamente la ha rechazado.
El Betis mantuvo la quinta plaza de la Liga, que en estos momentos da derecho a disputar la Champions League, después de empatar con el Celta en un trepidante partido. Ambos equipos se repartieron un punto y el dominio en cada periodo. Estupendo el Celta en el primero, con mucho fútbol y ocasiones desperdiciadas para irse con algo más que el 0-1 al descanso. Orgulloso el Betis en el segundo, cuando dio un paso adelante para tirar de fe y empatar el choque. Y cerca estuvo de ganarlo. Ruibal, todo corazón, disparó a puerta en un contragolpe y salvó al Celta su meta Radu. El rumano volvió a estar a un gran nivel en la última jugada del choque, cuando despejó el remate de cabeza de Bakambu.