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La polémica por la denuncia de acoso laboral contra el jefe de la Policía Local, Luis Moreno, primero comisario de Torrejón (de 2018 a 2025) y luego de Alcalá de Henares hasta su reciente dimisión, oculta un tenso pulso que va camino de convertirse en una guerra abierta en el Ayuntamiento de Torrejón. El policía se enfrentó hace un año, coincidiendo con su solicitud de traslado a Alcalá de Henares, con quien los torrejoneros consideran “el verdadero poder en la sombra” en el consistorio de la localidad madrileña, el actual teniente de alcalde José Luis Navarro (PP), con 40 de sus 59 años con cargos en el PP y en la corporación. Desde 2023 el regidor de la localidad de 143.500 habitantes es su sobrino Alejandro Navarro.
Cuando Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 62 años) estrenó en 2017 Carne y arena, la batalla de Estados Unidos contra el drama de la inmigración, se libraba medio a escondidas. Ante todo, en la frontera del desierto al sur del país, con la bofetada constante del viento en la cara, la vigilancia silenciosa de las patrullas, los helicópteros, los cactus y los matojos o la marca entre fría y ardiente de la arena en los pies. Hoy la represión contra esa perfectamente comprensible aspiración a una vida mejor, se ejerce a golpes, empujones y a tiros por el cuerpo camuflado de los miembros del ICE, retransmitida en directo desde las ciudades donde operan a las puertas de las casas, en el transporte público, a la salida del trabajo o en la puerta de los colegios.

Quim Gutiérrez (Barcelona, 44 años) no ha pasado una buena noche. Uno de sus hijos lo despertó a las tres de la madrugada por una pesadilla, así que estuvo hasta el alba “cazando” arañas imaginarias. Disimula bien el cansancio. “Es lo bueno de ser actor. Se nos da bien interpretar papeles”, dice. Lleva toda su vida actuando. “De pequeño quería llamar la atención de la gente. Veía a los políticos en televisión y quería eso. Quería ser alcalde de Barcelona”, recuerda. Debutó a los 12 años en la exitosa serie Poblenou. A los 25 ganó el Premio Goya a mejor actor revelación por su papel en la comedia dramática AzulOscuroCasiNegro. Ahora, a punto de cumplir 45, se estrena como “chico Almodóvar” en Amarga Navidad, la nueva película del director manchego. Es difícil imaginar un mejor regalo de cumpleaños para un actor. “Estoy en un buen momento. Me gusta hacerme maduro. Voy perdiendo pelo por delante, pero de momento aguanto”.


La muerte de un hombre de 38 años, uno de los dos participantes que entraron en parada cardiorrespiratoria en la última media maratón de Madrid, celebrada el pasado mes de abril, volvió a instaurar en la esfera pública el debate sobre los posibles riesgos para la salud cardiovascular de las grandes pruebas de resistencia (maratones, ultramaratones, triatlones, ironman, etc.). La atención mediática que generan estos sucesos, unida a la aparición de algunos estudios que alertaban de la existencia de una hipotética dosis segura máxima, más allá de la cual los efectos adversos del ejercicio para el corazón podrían superar a sus beneficios, despiertan de forma puntual la alerta sobre la práctica de unas pruebas deportivas que cada vez ganan más adeptos.
¿Qué condicionantes territoriales y orográficos tenían de partida las ciudades de Madrid y Barcelona? ¿Cómo han evolucionado demográficamente o económicamente? ¿Qué retos afrontan para superar las desigualdades o la crisis de la vivienda? ¿Se tomaron decisiones políticas erróneas en el pasado que todavía arrastran en cuestiones como la densidad urbana? Son asuntos que plantea Barcelona/Madrid, por un diálogo crítico, un libro que acaba de publicar la histórica Universidad Federico II de Nápoles, y que firman el geógrafo barcelonés Oriol Nel.lo y el arquitecto madrileño Agustín Hernández Aja.
En nuestro mundo usamos el verbo ‘ramonear’ de un modo muy alejado de la primera definición del DRAE (“cortar las puntas de las ramas de los árboles”). En el rock, ramonear equivale a imitar a The Ramones. En sonido, actitud, imagen. Y abundan los imitadores.
Al contrario que el año pasado, cuando caían chuzos de punta, el sol asoma y los bares en primera línea de mar están atestados. A escasos metros, unos valientes se divierten zambulléndose al tiempo que las gaviotas revolotean por el cielo y el ruido de las olas se entremezcla con el rodar de las bicicletas, ahora que Sant Feliu de Guíxols vuelve a ser el punto de partida de la Volta Catalunya, desde hoy hasta el domingo tras las cuestas de Montjuïc. En cabeza de cartel está Jonas Vingegaard, ganador de dos Tours que llega después de abrasar a todos en la pasada París-Niza, ocupado en recuperar un trono que Pogacar retiene con pulmones y piernas de hierro. Pero el siguiente capítulo de su batalla particular, que ya se escribe y compara con las grandes rivalidades del deporte, no será en la Volta. A Vingegaard (Hillerslev, Dinamarca; 29 años) tanto le da. “No pienso en si está o estará Pogacar. Simplemente, elijo las carreras en las que quiero participar y luego voy allí para intentar ganarlas. Nada más”, resuelve el danés con parsimonia, siempre hermético él, desde el hotel Barcarola, donde varios periodistas hacen una mesa redonda con el protagonista.
Vi el otro día algo que me chocó de una forma un tanto absurda. Sobre el parqué del Kaseya Center de Miami, Luka Doncic, estrella de Los Angeles Lakers, y Carlos Alcaraz, número uno del tenis mundial, compartían impresiones mientras miraban al suelo y se tocaban el hombro con esas palmaditas que solo se le da a alguien con quien no tienes suficiente confianza. “¿Cómo estás?”, “¿todo bien?”; son algunas de las frases a las que recurrieron para romper el hielo. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. El brevísimo encuentro, en cualquier caso, precedió a una foto de los dos juntos, y cómo no, unas horas más tarde, a la difusión de la misma en las redes sociales de los protagonistas. Lo que de verdad me dejó pensando, no obstante, no fue el encuentro entre dos estrellas del deporte mundial, sino el efecto del irremediable paso del tiempo.

Kenny Roggers Mogollón Infante, peruano de 41 años, lleva más de 17 años al volante de grandes camiones tipo tráileres. Empezó en el norte de su país transportando maquinaria pesada para obras civiles y también para el ejército, en trayectos que le llevaban hasta dos días. Hace dos años entró en la página web del Grupo Arnedo, una compañía con 240 camiones situada en La Rioja, y se comunicó con ellos para convertirse en uno de sus conductores. Tras cumplir los requisitos de la empresa, lograr el canje de su permiso de conducción y superar los trámites administrativos, se convirtió en uno de sus camioneros. El caso de Mogollón Infante es cada vez más frecuente en España. Ante la falta de profesionales interesados en el transporte de mercancía y de viajeros por carretera, las compañías tienen que acudir a otros países, en especial Perú, Marruecos y Colombia, para conseguir a los empleados. El problema ahora es acuciante, pero será mucho mayor en una década, cuando se jubilarán gran parte de los conductores actuales.
La falta de conductores no es la única carencia que sufre el sector del transporte por carretera. El abandono de los vehículos con motores diésel y el optar por vehículos eléctricos ha motivado también que no haya mecánicos especializados en el mundo de las baterías, según explica el presidente de Confebus, Rafael Barbadillo. Las empresas están teniendo problemas para contar con estos profesionales, lo que también repercute en el mantenimiento y en las revisiones de los vehículos. "Faltan electromecánicos y no hay perfiles en el mercado. En España no los encontramos porque no hay gente que se dedique a esta especialidad", reconoce el responsable de la patronal de los autocares. Por ello y en la medida de lo posible, también hay que acudir a personal de otros países.
Una de las posibles soluciones pasa por promocionar este oficio en los cursos de FP, de forma que en dos o tres años los estudiantes estén ya en el mercado de trabajo. Mientras, habrá que recurrir a otras formas, como el reciclaje de los actuales mecánicos o llamar a las puertas de otras naciones que sí cuenten con ellos ya preparados.
No está en la intención del PP dar la menor cancha al Gobierno en el debate sobre las 80 medidas adoptadas para capear los primeros efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Sí sobre las que no ha adoptado y sobre lo que han tardado en tomarlas, a pesar de que tan solo una decena de países entre los Veintisiete de la UE han extendido mantos protectores. El PP va a centrarse en la abrupta reunión del Consejo de Ministros extraordinario del pasado viernes 20 de marzo y el plante inicial de los ministros de Sumar; en pasar página inmediata de las medidas aprobadas por el Ejecutivo, que los populares apoyarán este jueves, a través de la convalidación del decreto ley, y, sobre todo y ante todo, en multiplicar la denuncia de que España sigue sin Presupuestos actualizados desde hace tres años. Sin dudar de que la prioridad son las medidas por la guerra, Sumar tiene pendiente el debate sobre si forzar en las próximas semanas la presentación de las cuentas, conscientes de que no saldrán adelante. No está decidido si darán esa batalla, aunque Izquierda Unida lo ha defendido siempre.