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El Gobierno socialista de Salvador Illa en la Generalitat y sus socios de investidura de ERC han querido observar una buena noticia en la llegada de Arcadi España al frente del Ministerio de Hacienda en sustitución de María Jesús Montero para desencallar la cesión de la gestión del IRPF que permita cumplir el compromiso adquirido de una financiación singular para Cataluña. España, en principio partidario del sistema presentado por Montero, se ha fijado como un reto sacarlo adelante pese a la oposición de todas las autonomías del PP y de las socialistas que entrarían en ese nuevo método. Euskadi y Navarra tienen su propio concierto pero sus presidentes sí han alertado a Illa, en privado y bilateralmente, de que responsabilizarse de una hacienda propia y recaudar los impuestos no es ninguna bicoca.
En la secuencia final de El rey de Nueva York (Abel Ferrara, 1990), el personaje de Christopher Walken viaja solo en la línea 7 del metro neoyorquino. su vagón toma una curva frente al enorme letrero de Silvercup Studios, que ocupa varias manzanas del Queens industrial, y comienza su descenso hacia Manhattan. Los vagones traquetean sobre las vías elevadas antes de deslizarse bajo el East River. Tras los cristales mugrientos se perfila el horizonte: torres, puentes iluminados... la densidad centelleante del centro de la ciudad. Minutos después, morirá de un disparo en un taxi en Times Square, rodeado de neones y extraños. Ese viaje en metro es breve, fatal e inequívocamente de Queens.
Camino por la plaza de la Constitución, en pleno corazón de Mahón, a la hora que la ciudad se despereza al amparo de un buen desayuno. Desde el momento en que hinco el diente a un planchado menorquín de sobrasada tierna, queso semicurado y miel de romero en el Café Margarita, sé que este viaje va a ser exactamente lo que había imaginado. Este instante simple sabe aún mejor fuera de la temporada alta, cuando Menorca enseña su cara más amable, auténtica y serena, para ser degustada sorbo a sorbo. La isla balear, que fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993, siempre lo tuvo claro: desarrollo turístico sí, pero no a cualquier precio. Al fin y al cabo, la isla que conservó su identidad frente a los invasores ingleses y franceses no iba a claudicar ahora ante un ejército armado con maletas de ruedas.
Es febrero, plena temporada alta turística en Canarias, la principal época del año para esta industria. Lograr que estos datos sean cada vez menos importantes constituye el principal cometido desde 2020 del tinerfeño Pablo Hernández González-Barreda. Es el presidente de la Zona Especial Canaria (ZEC), un organismo creado en 2000 para diversificar la economía local. Su principal baza es un tipo reducido del 4% en el Impuesto de Sociedades. Hernández, sin embargo, no deja de recordar que la fiscalidad no es suficiente.

Hace ya más de cinco años que Concha Cardeñoso Sáenz de Miera (León, 69 años) leyó por primera vez la versión original de Hamnet, escrita por la irlandesa Maggie O’Farrell. No se atrevió entonces a predecir si iba a ser o no un éxito. No se atrevió a pesar de las lágrimas que le cayeron a borbotones con el final “tan redondo y tan equilibrado” de esa ficción histórica sobre la vida de Agnes Hathaway, la esposa de William Shakespeare. Cardeñoso conoce lo aleatorio del mercado. Es traductora, principalmente de inglés a castellano, y acumula unos 300 libros en 30 años de carrera. Ha manejado textos prodigiosos, emocionantes, aclamados previamente en el mundo anglosajón; y ha visto también cómo muchos pasaban luego desapercibidos. Ya se sabe que no ocurrió eso con Hamnet: es su mayor best seller. 225.000 ejemplares despachados entre España y Latinoamérica, según datos que aporta la editorial, Libros del Asteroide. El segundo puede que sea El retrato de casada, misma autora y editorial, y unas 100.000 ventas.

Crecieron en el campo, en aldeas gallegas, y aunque viven en Barcelona desde 2013, Cristina Barrientos (Santiago de Compostela, 1984) y Denís Galocha (Santiago de Compostela, 1986) siguen volviendo a menudo a su tierra. Dicen que de esas raíces nacen las criaturas imaginarias que diseñan y que ahora traen a la zona comercial de lujo más importante de Madrid. Él estudió Bellas Artes en Pontevedra, viene de una familia relacionada con esas habilidades —“En casa siempre nos empujaron a hacer algo creativo, la primera exposición que recuerdo es una de surrealismo a la que fui con 10 años”, recuerda—. Ella cursó diseño de moda en Allariz —“Tijeras, tejidos, agujas e hilos estuvieron en mi vida desde pequeñita”, cuenta— y trabajó unos años en la industria textil. Ese camino la llevó a los Países Bajos en 2008, él la siguió y así nació el dúo Twee Muizen (“dos ratones” en neerlandés), que ahora ha diseñado el primer escaparate de artista de Hermès en la capital.

Hay muchos roscos típicos de Semana Santa por toda la geografía española; muchos son fritos, pero los que nos ocupan, roscos o rosquetes de Semana Santa, son típicos de Cádiz y se hornean. ¿Son saludables por ello? Mira, no, porque el azúcar y la harina blanca no te los quita nadie, por mucho que lleven algo menos de grasa que los roscos fritos. Pero, repámpanos, que la Semana Santa solo es una vez al año.
En muchos hogares las conversaciones familiares diarias giran en torno a los resultados académicos, el tiempo frente a las pantallas, las tareas pendientes y la planificación de actividades extraescolares. Sin embargo, otros diálogos a menudo permanecen en silencio: aquellos que abordan lo que los niños realmente sienten. Las emociones influyen directamente en la manera en que aprenden, se relacionan con los demás y enfrentan los desafíos de la vida cotidiana.

Tendemos a separar los restaurantes según grandes dicotomías: de cocina creativa o tradicional, negocio familiar o gran empresa, de diario o de grandes ocasiones... pero no solemos fijarnos en la distinción entre restaurantes vivos y restaurantes muertos. El sábado comí en un restaurante muerto.