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El fallecimiento, hace dos semanas, del historiador palestino Walid Khalidi, a la impresionante edad de 100 años, fue el final de una trayectoria intelectual dedicada a documentar la experiencia palestina y preservar su memoria histórica. Nacido en Jerusalén en 1925, en el seno de una destacada familia palestina de intelectuales, Khalidi fue testigo de la destrucción de su sociedad, primero a manos de la potencia mandataria británica, durante la Revuelta Árabe (1936-1939), y luego durante la Guerra de 1948, que dio paso a la Nakba palestina.
Hay una izquierda que dice combatir a los “poderosos”, pero que hace las delicias de los llamados fondos buitre mediante sus políticas. Es esa izquierda que dice que no hay que construir para que bajen los precios de la vivienda en España, pese a que cada vez más informes hablan de la relación entre escasez de oferta y subida de precios. Es la que ha hecho del intervencionismo en el mercado del alquiler prácticamente su única bandera. Son quienes afirman ir contra los especuladores, obviando que sus medidas también perjudican a familias humildes, que no pueden hoy permitirse alquilar ni comprarse un piso. Es esa izquierda que Irene Montero o Gabriel Rufián buscan reconstruir, pero, curiosamente, aún no han llegado a la conclusión de que su progresiva desaparición del tablero político también tiene que ver con el fracaso de sus relatos en materia de vivienda.
Cualquier persona que supiera algo del sector eléctrico, a las pocas horas del apagón, citaba entre las causas la inestabilidad de las fotovoltaicas y la escasez de energía nuclear. Había habido problemas antes: un informe de Redeia alertaba del riesgo de “desconexiones de generación por elevada penetración de las renovables”. Unos audios de mediados de abril de 2025 muestran que la empresa reconocía problemas en la fotovoltaica. Para ganar tiempo, los primeros días se ofrecieron vaguedades, incluso se jugueteó con la hipótesis claramente falsa del sabotaje. Expertos europeos de Entso-e han emitido un informe. Nosotros no, y mira que tenemos expertos. Nadie ha asumido ninguna responsabilidad política.
Manuel Vicent ha acompañado a varias generaciones de lectores desde las primeras páginas del diario. Este mes ha cumplido 90 años y desde EL PAÍS queremos celebrarlo con una selección de textos memorables del autor: desde los favoritos de los suscriptores hasta las crónicas de la Transición, los daguerrotipos o las entrevistas a grandes personalidades. Un recorrido para asomarse a una de las voces decisivas del periodismo español.










María Sánchez Rubio y Sara Campos Román
Ignacio Povedano
Alejandro Gallardo
Guiomar del Ser y Brenda Valverde
Inés Arcones
En 2015, Andreas Lubitz bloqueó la puerta de la cabina del vuelo 9525 de Germanwings. Después inició una trayectoria descendente que provocó la muerte de 150 personas. La conmoción consecuente alcanzó a todas las áreas de transporte. También al Metro de Madrid, según cuenta uno de sus maquinistas. “A raíz de eso, del piloto que estrelló el avión, alguien dijo en broma: ‘Anda que si eso pasa en Metro...’ Y Metro se lo tomó en serio”. La compañía pública, que niega esa conexión con el accidente, viene pagando desde hace años un servicio psicológico para sus nuevos empleados. Este martes, coincidiendo con el aniversario de la catástrofe aérea, licitó un nuevo contrato, este de 390.000 euros, que atenderá progresivamente a todo el personal relacionado con la circulación de los trenes, según precisa un portavoz. Los maquinistas son profesionales sometidos a presiones extremas. Sobre ellos pesa la responsabilidad de llevar a miles de pasajeros en cada convoy. También el desgaste de trabajar bajo tierra, sin luz natural, mezclando la oscuridad de los túneles con los neones de los andenes. O el temor a vivir un atropello. Y peor: el horror de haberlo vivido.
Pese a las iniciativas de algunos obispados por la inclusión y la existencia de sentencias favorables a la igualdad en la Semana Santa, algunas hermandades mantienen su veto a las mujeres. El rechazo de los cofrades de Sagunto (Valencia) a las nazarenas es singular, pero no único. Nuestro Señor Jesucristo en Su Santo Sepulcro de Aguilar de la Frontera (Córdoba, 13.500 habitantes), cuya festividad ha sido declarada de Interés Turístico Nacional, lo establece en sus estatutos: “Es esta una Hermandad constituida por miembros masculinos”. Las únicas mujeres permitidas en la agrupación son una docena que, de acuerdo con las normas de la entidad, representan “las 12 mujeres que siguieron a Cristo en su vida y pasión”. Pero su presencia “es simplemente de carácter simbólico” y solo podrán formar parte “viudas o hijas solteras de los hermanos difuntos del Setenta y Dos”. Este 72 es el núcleo central y fundacional de la hermandad y se designó en memoria del pasaje del Evangelio de San Lucas (10:1-24) donde se relata que Cristo eligió a este número de seguidores para preparar su llegada a los pueblos.

“El sistema educativo está muy mal: ratios altas, niños con más dificultades, sueldos bajos, padres sobreprotectores… Si quieres ser maestro no es por el sueldo o las vacaciones, sino porque amas el trabajo. Si buscas dinero o fama coges otra profesión. Pero se nos tiene que cuidar porque estamos educando el futuro. Las cosas siempre han estado mal, pero ahora lo que pedimos son mejores condiciones”. No son declaraciones de uno de los miles de profesores que la semana pasada se manifestaba por las calles catalanas. Se trata de Txell, una alumna de 1º de Educación infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona, que a pesar de la juventud y virginidad profesional tiene muy claro el futuro que le espera y las dificultades con las que se topará en pocos años.
Con la tendencia que el género cultiva en torno a libros intercambiables y con cierta planicie literaria, cuando no ausencia de cualquier estilo, vamos en esta ocasión con cuatro apuestas que están en las librerías y que nos prueban que hay mucho más allá. Y no dejan de ser novelas muy bien hechas y que les robarán horas de sueño. Casi todas han salido en las últimas semanas, porque si no seguiría hablando de Mr Fox de Joyce Carol Oates o de la última entrega del gran Ricardo Cupido a manos de Eugenio Fuentes, por ejemplo, o de El rey de las cenizas, de S. A. Cosby (en la lista larga de finalistas del Pen Faulkner, ya que hablamos de literatura). Pasen y lean.
Després de tant de temps amb la disposició antiga, el primer que crida l’atenció de la nova presentació de la col·lecció de la Fundació Joan Miró és Sobreteixim dels vuit paraigües, un gran tapís‑assemblatge que determina la sala inicial. Si girem el coll podem veure, a l’altre extrem, Mans volant cap a les constel·lacions, una gran pintura acrílica on unes empremtes de mans negres pugen pel llenç cap a les estrelles. Teresa Montaner (Peramea, 1962), cap de col·leccions de la Fundació Miró i una de les persones que més en sap del gran artista català, ha comissariat juntament amb Marta Ricart aquesta nova presentació de la col·lecció permanent, i m’explica que la gràcia és el joc entre la terra i el cel, en què l’una és reflex de l’altre perquè tot és el mateix, i la tensió entre la vida quotidiana i una aspiració còsmica. També em fixo que a les capelles per veure els tríptics ara hi ha unes cadires humils, però ja en parlarem més endavant.