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Para adentrarse en uno de los santuarios secretos de la camelia en Galicia no hay que pagar entrada ni saberse un santo y seña. Hay que ganarse la confianza del dueño. Y jurar que no robarás, ni semillas ni ramas —aunque durante el paseo él mismo te vaya llenando las manos de flores—, porque el verdadero tesoro, para los coleccionistas de camelias, está en la genética. La caprichosa genética les ha empujado a atravesar continentes, a rastrear la selva, a buscar contactos hasta en el infierno, a pagar miles de euros, o a trabajar paciente, discretamente, durante muchos años para conseguir sus propias variedades. Son flores únicas o casi únicas en el mundo. Por eso robar está tan mal visto y es tan injusto.

Son una docena de internos del módulo 10 de la prisión provincial Las Palmas I. Entran en silencio y ocupan rápidamente las filas delanteras del pequeño salón de actos. Una vez comienza la clase, hay prisas por ser los primeros en mostrar los deberes. “Querido Dios”, comienza a leer Javier, un hombre de mediana edad que ha recreado un intercambio epistolar entre el ser supremo y Satanás. “Todavía no entiendo cómo has elegido esta vía para hablar conmigo...” Le sigue Gustavo, un recluso que ha imaginado cómo sería un intercambio con un familiar en Colombia; un tercero de acento andaluz que le recuerda a su primo episodios de juventud; otro más que se pone en la piel de Íñigo Errejón... Estos reos participan en el taller de literatura epistolar impartido en El Salto del Negro —nombre con el que se conoce popularmente esta cárcel—, una de las actividades con las que se trabaja para lograr la reinserción. “Yo leía cero”, asegura a su término Josué, mecánico y buzo de profesión. “Ahora he encontrado otro objetivo en la literatura. Leer abre otros mundos”, relata aferrado a un ejemplar de Paradero desconocido, de la estadounidense Kathrine Kressmann Taylor —una referencia del género epistolar—.




Una de las grandes diferencias de la crianza actual con las anteriores generaciones es que somos los primeros en vivir atrapados en el mini Matrix de los grupos de WhatsApp. Antes podía haber una cierta relación con varios padres de clase y ponerse al día en la puerta del colegio, pero ahora la comunicación digital nos persigue a todas partes y a todas horas. Para lo bueno y para lo malo, tenemos al resto de padres y madres de la clase flotando como fantasmas a nuestro lado, desde primera hora de la mañana cuando miramos el móvil en el váter.
Alejandro Fernández (Tarragona, 49 años), líder del PP catalán, dice que el president Salvador Illa es un perfecto imitador del procés por la inestabilidad y el bloqueo en el que dice que ha sumido Cataluña. Illa retiró el miércoles el proyecto de presupuestos, que debían someterse hoy al debate a la totalidad, para evitar una derrota en el Parlament al no lograr el voto de ERC. Las dos partes confían en pactar ahora las cuentas en junio.
El Ejecutivo catalán ha aprobado un suplemento de crédito por 5.998,65 millones después de haber retirado los Presupuestos del Parlamento para darse más margen de negociación con ERC. El Gobierno de Salvador Illa deberá reabrir ahora unas cuentas que preveían un gasto récord de 49.162 millones de euros, el 10,3% más que el año pasado y el 22,8% más que en los últimos Presupuestos. Estas son las claves de lo que viene a partir de ahora:
De los 65 países que criminalizan la homosexualidad en el mundo, 33 se encuentran en África, según datos de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA). En los últimos años, el continente ha vivido una ola regresiva, alimentada con financiación de organizaciones extremistas occidentales, que han extendido sus tentáculos para diseminar la agenda anti-LGTBIQ+ más allá de las fronteras de sus países. Mientras, políticos e iglesias africanas apelan a la identidad y al sentimiento anticolonial, al defender que la homosexualidad es una imposición occidental.
La peor pesadilla de un banquero central que se precie de independiente es una escalada sin control de los precios. Es lo que sucedió en la zona euro a partir de 2022, cuando el estallido de la guerra en Ucrania disparó el precio de la energía y aceleró la espiral alcista de precios que ya se había iniciado con el fin de la pandemia. El descorche de la actividad provocó el colapso de las cadenas de suministro, una amenaza que se cierne de nuevo ante la economía global con el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria marítima que tiene en vilo el consumo de petróleo y de gas en todo el mundo y que está encareciendo de forma alarmante el coste de la energía. El BCE está preparado para afrontar los estragos de una posible crisis energética y asegura haber aprendido de 2022. Entonces, tanto el BCE como la Reserva Federal valoraron el alza de precios como un fenómeno transitorio, un error de cálculo que provocó después un traumático encarecimiento del precio del dinero que casi termina en una recesión.
Las guerras no se ganan ni las dictaduras se forjan sin la ayuda de la propaganda. Y los regímenes represivos no perviven en el tiempo si no se les come la cabeza a los ciudadanos, sobre todo a las más jóvenes generaciones, las que aún están por formar, a las que directamente se les lava el cerebro. Y aquí está para recordarlo un documental pergeñado por un valiente don nadie, y completado junto a un profesional del cine. Pavel Ilych Talankin, un joven coordinador de eventos y profesor en una escuela de una localidad rusa de apenas 10.000 habitantes, sita en los Urales, y David Borenstein, cineasta estadounidense especializado en política internacional, acaban de ganar el Oscar al mejor documental con Mr. Nobody contra Putin, impresionante película que no ha pasado por los cines españoles, pero que se puede ver desde hace unos días en las plataformas Filmin y Movistar.
Dirección: David Borenstein, Pavel Ilych Talankin.
Género: documental político. República Checa, 2025.
Plataformas: Filmin y Movistar.
Duración: 90 minutos.
A mediados del pasado enero, Matt Damon desveló a los medios de comunicación lo que parecía un secreto a voces desde hacía tiempo: que Netflix hace películas pensando en la gente que no suelta el teléfono móvil ni a tiros, y que recomiendan que la esencia del argumento y los intríngulis de la trama “se repitan tres o cuatro veces a través de los diálogos”, no vaya a ser que la primera o la segunda pille a alguien dando un “me gusta” a una historia de Instagram o poniendo un emoticono a un WhatsApp. Las diferencias entre ver una película en el cine o hacerlo en casa son evidentes para cierto tipo de espectador, y las declaraciones de Damon, realizadas además durante la promoción de un producto de acción de Netflix, El botín, no se van de la cabeza a lo largo de las dos horas que dura Zeta, ambiciosa producción española para Prime Video, que se estrena este viernes en exclusiva en la plataforma. Cine comercial español de espionaje para ver en casa. Y, sobre todo, para no perderse nunca con la trama.
Dirección: Dani de la Torre.
Intérpretes: Mario Casas, Luis Zahera, Mariela Garriga, Nora Navas.
Género: espionaje. España, 2026.
Plataforma: Prime Video.
Duración: 127 minutos.
Estreno: 20 de marzo.
Una hija en Tokio se estrena en España cuando el Código Civil japonés está a punto de incluir la custodia compartida para padres divorciados. Sucederá el próximo 1 de abril, tras un agrio y complejo debate social. Sin entrar en detalles, aunque aportando alguna pista para intuir el contexto, la película narra el caso de un padre, un francés afincado en Japón, que desde hace años tiene prohibido cualquier contacto con su hija.
Dirección: Guillaume Senez.
Intérpretes: Romain Duris, Judith Chemla, Mei Cirne-Masuki, Yumi Narita.
Género: drama. Francia, 2024.
Duración: 98 minutos.
Estreno: 20 de marzo.