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YouTube, TikTok o Instagram afrontan una avalancha de contenido generado por IA y dirigido a público infantil. Es fácil de crear y rápido. Se multiplica de manera industrial. Pero tiene los fallos propios de la generación de vídeo con IA: inconsistencias visuales, incoherencias narrativas y de verosimilitud. Aún es pronto para que haya estudios al respecto, pero ya han surgido voces de especialistas que hablan del impacto de este tipo de vídeos en el aprendizaje cognitivo de los más pequeños.
Esta columna bien podría empezar con una apuesta de “50 pavos”, para tomar prestada la expresión de Gabriel Rufián en el atril del Congreso. Quien escribe estas líneas se jugaría el billete que mostró el más mediático de los diputados a los parlamentarios de Junts -a cuenta del voto negativo al decreto de prórroga de alquileres, con la inquina de equipararlo a una “bandera” de los nacionalistas conservadores- y afirmaría a los cuatro vientos que ERC y el partido de Carles Puigdemont han enterrado cualquier perspectiva de colaboración. No hay apuesta más segura en este momento político. Las dos fuerzas hegemónicas del independentismo se evitan en el Parlament y se enzarzan en las Cortes, con Rufián al frente de la reyerta.
Cuando sonó la sirena en la calle frente a la sastrería del señor Kofi en Ikeja, Lagos, eso solo podía significar una cosa: la red eléctrica había vuelto. Su equipo había estado a oscuras casi todo el día porque se había acabado el combustible del generador. Kofi bromea diciendo que la NEPA —abreviatura local de la Autoridad Nacional de Energía Eléctrica, desaparecida hace tiempo, que en su día gestionaba la red eléctrica nacional— debía de saber que iba a recibir una visita, y que por eso “habían devuelto la luz”. Lleva 25 años al frente de su sastrería. La tienda se encuentra en la Banda A, la zona eléctrica de máxima prioridad de Nigeria, a la que se prometieron 20 horas de suministro eléctrico al día en virtud de la reforma tarifaria introducida en abril de 2024. El combustible para cubrir las carencias cuesta ahora alrededor de 1.300 nairas por litro (80 céntimos), frente a una media nacional de 1.034 nairas (60 céntimos) en enero, según la Oficina de Estadística de Nigeria.
Es frecuente que Puerto Rico se quede al margen cuando el asunto a tratar es su literatura. Tanto en España como en América Latina, es muy poco conocida pese a su potencia y calidad. Con excepciones, por razones de política editorial, lo que se escribe en Puerto Rico se queda en Puerto Rico. El olvido es generalizado. En un libro tan emblemático como Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano no menciona a la isla una sola vez. No había afán de ofender, huelga decirlo. Es mera cuestión de invisibilidad. Muchas veces, demasiadas quizás, Puerto Rico se queda simplemente fuera.
Durante la crisis financiera que sacudió a Nueva York en 1977, surgió una desviación artística, descarnada y de vida breve, sin posibilidades de trascender el underground, que fue hasta donde el punk no consiguió llegar. “La No Wave fue algo brutal”, resume Adele Bertei, una de las promotoras de aquel caos orquestado por músicos, cineastas y artistas plásticos. “Habíamos leído El teatro y su doble, de Artaud, un libro que ya hablaba de instrumentos electrónicos que harían sonidos punzantes antes de que las guitarras eléctricas proliferaran. Fue algo muy teatral también”. Recién llegada a la ciudad, Bertei había encontrado su lugar en una escena que actuaba como relevo de Los Ramones y Talking Heads. Tocó teclados con The Contortions, actuó en varias películas underground y acabó fundando The Bloods, la primera banda íntegramente formada por lesbianas que proclamaban su condición cuando lo habitual era mantenerla oculta.
El caso Hartung (Netflix) es una serie como tantas otras, y eso es bueno y malo. En los seis capítulos de su primera temporada adaptaba el best-seller de Soren Sveistrup, creador de The Killing, otro del club de los guionistas que escriben sus libros para luego adaptarlos. En la serie, dos policías daneses investigan la muerte de una mujer a la que han amputado un miembro. En la escena del crimen, un muñeco hecho con castañas, clásico juguete popular, con las huellas de la hija de la ministra de asuntos sociales, una niña desaparecida meses antes. La dieron por muerta, pero…
Mientras en los despachos del Madrid se delibera si José Mourinho es la apuesta —y quién sabe si la última carta— para hacer funcionar una plantilla que consideran de calidad, la expectación crece por ver cómo reaccionará el Bernabéu el próximo jueves en el partido contra el Oviedo (21.30, DAZN) después de la rendición final en el Camp Nou. Habrá que ver si para este choque se encuentra disponible Kylian Mbappé, que se ha convertido en este desenlace de curso en un elemento de distorsión por sus ausencias, la última vía de fuga en una entidad que vive sus peores días en lustros. Ni siquiera Álvaro Arbeloa ocultó al concluir el clásico que desconoce si el delantero volverá a jugar esta temporada.
El primer encuentro oficial de Hansi Flick como entrenador del Barcelona, en agosto de 2024 en Mestalla, simbolizó el inicio de una nueva era que, condicionada por las dificultades económicas del club y del fair play financiero, se agarraría a La Masia como salvavidas, pero también como éxito. Aquel partido materializó el reencuentro en el once inicial de tres futbolistas criados juntos en la cantera azulgrana. Era la generación de 2007, comandada por Lamine Yamal desde la banda, Pau Cubarsí en el eje de la defensa y Marc Bernal en el centro del campo. Nacieron dos décadas después de la hornada de 1987, un irrepetible cadete invencible que pasó a la historia de la mano de Cesc Fàbregas, Gerard Piqué o Leo Messi. Aquellos tres futbolistas, años después, se reunieron en el primer equipo. Un símbolo de que La Masia, emblema azulgrana y semilla de éxitos sostenidos que culminaron con la imagen del podio del Balón de Oro de 2011, siempre reaparece. Incluso Tito Vilanova llegó a alinear, el 25 de noviembre de 2012, un once íntegramente formado por canteranos. Y hoy, La Masia es también el éxito del Barça en la Liga: esta temporada, alrededor del 50% de los minutos del Barça pertenecieron a jugadores formados en la cantera. Nueve futbolistas del primer equipo proceden de ella y reúnen un valor de mercado de 610 millones de euros, según el portal especializado Transfermarkt. Y entre ellos, la generación de 2007.
La noticia de la muerte es un trastorno violento y brusco al principio, y muy lento después. Uno siempre recuerda lo que dejó de hacer tras colgar el teléfono o recibir el abrazo, porque morirse es también el privilegio de parar el tiempo a los que se quedan. Hansi Flick, en cambio, se rebeló este domingo contra el reloj en uno de esos momentos tan extraños en los que el final de otro nos recuerda lo vivos que estamos. “Man muss die Feste feiern, wie sie fallen [Las fiestas hay que celebrarlas cuando llegan]”, dice el dicho alemán.

Como demuestra el profesor y escritor Jordi Rincón en las páginas de La sabiduría de los clásicos, los filósofos del mundo antiguo nos dejaron reflexiones brillantes que, curiosamente y por extraño que pueda parecer, siguen más vigentes que nunca tres milenios después, en la era de internet, los smartphones y las redes sociales. Al fin y al cabo, los desarrollos tecnológicos han cambiado el mundo, pero nosotros, los seres humanos, seguimos siendo los mismos.









