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El Ministerio de Hacienda prepara un cambio en la letra pequeña del impuesto de solidaridad de las grandes fortunas. El objetivo es corregir una discriminación fiscal que afectaba a los contribuyentes no residentes en España y que se heredó directamente, en el momento de su creación, del esquema que rige el impuesto sobre el patrimonio. Se trata del límite de la cuota íntegra, un mecanismo que actúa como tope para evitar que la carga impositiva sobre el patrimonio sea excesiva respecto a la renta, y que se aplicaba únicamente a los residentes. Sin embargo, la justicia determinó recientemente que excluir a los no residentes que pagan el impuesto sobre el patrimonio era discriminatorio, lo que obligó a la Administración a ajustar la normativa. Ahora, toca hacer lo mismo con grandes fortunas.
Que una gran empresa pague menos o más impuestos no depende solo de la cantidad de dinero que gana, sino también de cómo organiza su actividad económica en todo el mundo. Y es ahí, entre pequeños detalles, donde aparecen los contrastes. Uno de cada tres grandes grupos multinacionales españoles paga un tipo efectivo sobre sus beneficios inferior al 15%. En concreto, son 63 grandes compañías que disfrutan de una tributación más baja de lo habitual y que, en conjunto, apenas aportan el 7% del impuesto de sociedades pagado globalmente, pese a concentrar una parte relevante de las ganancias. Mientras tanto, el resto de compañías asume la mayor parte de la factura fiscal.
En Estados Unidos todos se preguntan cuándo se acabarán las eternas filas en los aeropuertos, provocadas por el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional. Pocos se preguntan, en cambio, dada la naturaleza caótica de la Administración, qué pasará si esta situación se mantiene hasta junio en el inicio del Mundial, cuando se espera la llegada de 6 millones de viajeros. El evento deportivo más grande del mundo, con 48 equipos y 104 partidos, ha sido eclipsado completamente por el presidente Donald Trump, quien está generando incertidumbre sobre la organización del evento.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.

“Dicen que transportamos misiles, pero en realidad transportamos heridos y suministros básicos”, afirma Ali frente a su ambulancia. Este paramédico voluntario, que pide ser presentado con nombre falso por miedo a represalias, es agricultor, sexagenario, lleva gafas y tiene barba blanca. El tono tranquilo con el que se expresa mientras reparte cigarrillos a quien se le acerca en un municipio en el sur de Líbano contrasta con el estado de su vehículo médico. Apenas le quedan ventanas, después de que un bombardeo israelí al inicio de la reciente escalada en la guerra contra Hezbolá matara a tres personas que viajaban dentro. “¿Por qué iba a tener miedo? ¿Qué hago, irme de mi país? Yo de aquí no me voy”, zanja sin dudarlo.


El experto en seguridad iraní Ali Vaez (Shiraz, 46 años) está convencido de que la ruptura del pacto nuclear con Irán por parte del presidente Donald Trump fue un error que abrió el camino a la guerra que ahora han desatado Estados Unidos e Israel contra Teherán. El acuerdo limitaba el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones económicas al país. Vaez, físico nuclear en el exilio, participó directamente en los esfuerzos para tender puentes entre la República Islámica y las potencias que negociaron el acuerdo en 2015.
Si todo hubiera salido según lo previsto, Noelia Castillo Ramos tendría que haber muerto el 2 de agosto de 2024. Ese era el día para el que se había programado, inicialmente, su eutanasia. La joven parapléjica de Barcelona había recibido un mes antes, por unanimidad, el aval del organismo público que vela por que se aplique correctamente la prestación de ayuda a morir en Cataluña. Todo estaba dispuesto y preparado. Pero entonces llegó la orden de parar. Un juzgado de Barcelona aceptó la petición del padre, Gerónimo Castillo, de detener temporalmente la eutanasia. Asesorado por la entidad ultracatólica Abogados Cristianos, el hombre ha logrado enredar a la hija en un laberinto judicial que la ha mantenido con vida, contra su voluntad, durante 601 días. Ya no habrá ni uno más. Si nada lo impide, este jueves 26 de marzo de 2026 y según ha anunciado ella misma, la vida de Noelia se apagará a la edad de 25 años.
Noelia Castillo morirá hoy, 26 de marzo de 2026, a los 25 años. Un médico le administrará, o le facilitará para que se lo administre ella misma, una dosis letal y legal de un tóxico en cumplimiento de la solicitud de eutanasia que cursó ella misma hace dos años aduciendo un sufrimiento intolerable, y que no ha sido paralizada ni por el mismísimo Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Así que, sí. Puede que cuando usted lea estas líneas Noelia ya no esté entre nosotros. Lo anunció ella misma dos días antes de su óbito programado en una entrevista exclusiva en Y ahora, Sonsoles, el programa de la tarde más visto de las televisiones privadas de España, o sea que público quería.
La eutanasia de Noelia Castillo está programada para este jueves, a un par de semanas de cumplirse dos años desde que la solicitó formalmente. Así lo anunció la joven parapléjica de 25 años en una entrevista en el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, de la que se adelantaron fragmentos este martes. Ese mismo día, se conoció que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazó las medidas cautelares solicitadas por la asociación Abogados Cristianos para impedir que sea asistida para morir. El despacho ultracatólico representa al padre de la chica, Gerónimo Castillo, que se opuso desde el principio y ha recurrido las sentencias de las distintas instancias judiciales a favor de la eutanasia de su hija.
Max y Tomás tienen seis años, son muy amigos y van juntos al mismo cole, aunque este curso les ha tocado en clases distintas. Cuando fueron al H&M el mes pasado les gustó mucho una misma chaqueta y sus madres se la compraron. La cazadora, que cuesta 24,99 euros, es para verla: color rosa intenso, un arcoíris en la espalda y lentejuelas cosidas de arriba a abajo que relucen de forma intensa cuando se exponen a la luz. Como a ambos les encanta el rosa, no han parado de ponérsela desde entonces, iniciando un insólito fenómeno sociológico en miniatura. Según el último censo informal realizado a ojo por las mamás del cole, entre las dos clases de primero de primaria del centro público de su barrio, esta primavera unos 15 o 16 niños y niñas brincan contentísimos con sus chaquetas de lentejuelas rosas. “Es una bomber que brilla más que el sol, ese patio es la Fabrik ahora mismo”, me cuenta la madre de Max, Tania, encantada con esa explosión de alegría y muy orgullosa de que su hijo se mantenga fiel a sus gustos y de que, entre su amigo y él, hayan influenciado a sus compañeros. “El panorama en la puerta del cole es bastante cómico. Ves un niño mate, dos niños brillo”.