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“El día que te vea por Madrid te meto un tiro en la cabeza, feminazi comunista de mierda. No te gusta promover la violencia???? Pues la vas a tener, malparida, hijaputa”; “Muerte a ti y a todos los inmigrantes”; “O paras, o vamos a buscaros”. Son tres de las amenazas que dos hombres arrestados esta semana en Toledo y Xirivella (Valencia) enviaron durante meses a la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en forma de mensajes privados a través de la red social Instagram. El primero, español de 49 años y con antecedentes policiales por delitos comunes como robos, hurtos o agresiones, lo hizo entre finales de octubre y principios de diciembre. El segundo, también español de 30 años y sin antecedentes, llegó a enviarle hasta 300 textos llenos de insultos e intimidaciones que escribió entre septiembre y finales de noviembre. Fuentes conocedoras de la investigación destacan que hacía un gran consumo de propaganda de ultraderecha.
Detrás del arresto de José M. G. el miércoles como presunto autor del incendio en el que murió su expareja, Dolores; la madre de ella, Antonia; y Laura Valentina, una vecina, hay un historial de violencia machista perpetrada siempre en Miranda de Ebro, una localidad de 36.000 habitantes al noreste de Burgos. José, de 60 años, es lo que se conoce en lenguaje técnico como un agresor persistente, uno de esos hombres que a lo largo de su vida ejercen violencia contra más de una mujer. Es el supuesto autor de la agresión machista con más víctimas —entre muertas y heridas— desde que hay registros. Acababa de salir de la cárcel, donde había cumplido su segunda condena por agredir y atar con cadenas a una expareja. La jueza lo envió a prisión sin fianza el viernes tras un interrogatorio de hora y media. Se enfrenta a tres delitos de asesinato, entre otros. Algunas de sus agresiones del pasado, según su entorno, han quedado impunes.
Cuando el jurado del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2003 encontró entre los candidatos el nombre de Jürgen Habermas, reconoció sin ambages que no entraría a formar parte de la historia en el futuro, sino que estaba ya en la historia, era ya una cumbre de nuestro tiempo. Y así ha sido.
Los Ángeles está lejos de todo; a veces, incluso, de su propio país. A California, mucho más progresista que el resto de Estados Unidos, la guerra contra Irán parece serle muy ajena. Por las calles de Hollywood, cortadas desde hace días, el comentario más cercano se refiere al precio de la gasolina, que se ha duplicado en una semana (“¿Ocho dólares el galón?“, se escucha). Poco más. Por eso, en vísperas de la ceremonia de los Oscar, que se celebra este domingo bajo los focos de todo el mundo, se respira en el ambiente una gran pregunta: ¿se atreverá Hollywood a alzar la voz ante la compleja situación política que atraviesa el país, aunque sea entre chascarrillos y lentejuelas, o dejará que el show se desarrolle sin despeinarse?

Yo también estoy enganchada a La vida secreta de las esposas mormonas. El reality de Hulu que ha destronado en visionados a las Kardashian, y que estrenó su cuarta temporada en Disney+ en España este jueves, es uno de mis refugios disociativos predilectos desde que se estrenó su primera temporada en 2024. Si soy yonqui de la vida de este grupo de madres influencers es porque combina dos de mis vicios favoritos: trata sobre la cultura mormona y se narra bajo los parámetros de la telerrealidad estadounidense —sí, también hay imperialismo en este formato: lo bordan—. Como esto no va de mis filias particulares, sino de un artefacto cultural en concreto, analicemos cómo esta serie documental sobre unas madres que supuestamente solo hacían coreografías desde casas tan aspiracionales como deprimentes se ha convertido en un fenómeno global imparable y por qué, por encima de todo, es la narración postelevisiva que mejor capta el horror gótico de nuestros tiempos.

Dos semanas después de su estallido, la guerra en Irán ha entrado en una fase en la que, de forma paralela a la respuesta militar, la estrategia de Teherán pasa por declarar la guerra a la economía global. Los misiles y drones iraníes han atacado instalaciones de gas y petróleo en Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, y han bloqueado el estrecho de Ormuz, lo que ha disparado el precio del crudo, ha provocado una sacudida en las Bolsas y tiene el potencial de desatar una crisis económica global con graves consecuencias también para los promotores del conflicto. Este sábado, Estados Unidos bombardeó instalaciones militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera de Irán.
¿Sigue siendo creíble Ursula von der Leyen? El lunes causó un terremoto. Proclamó que el sistema internacional “basado en reglas” está amortizado. Y que como “ya no podemos confiar en él como la única manera de defender nuestros intereses… debemos buscar formas creativas de abordar las crisis”.

He pasado los 80 y no siento que haya llegado la hora de despedirme de la escritura, como ha hecho mi contemporáneo, al que tanto admiro, Julian Barnes, porque cree que ya ha tocado todas sus melodías.
No habían pasado ni tres horas desde que a finales de febrero PP, Vox y Junts votaron en contra de prolongar el escudo social cuando a los juzgados de toda España comenzaron a llegar correos de abogados pidiendo que se reactivasen los desahucios paralizados desde 2020. El Decreto vigente no había logrado los apoyos políticos suficientes y desde ese día, el término “vulnerable” ya no salva a nadie de terminar en la calle.
