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Cenar ligero, poner la alarma antes de las siete de la mañana, irse a dormir pronto. No es la tediosa rutina de un trabajador en un día laborable, sino la que eligen los viajeros que han convertido en hacer deporte su principal objetivo vacacional. El turismo activo se ha consolidado en España como uno de los segmentos más dinámicos del sector. En 2025, el 21,4% de las experiencias turísticas ofertadas online en España incluían actividades deportivas, según recoge el último informe de la plataforma Yumping, posicionándose como la categoría con mayor crecimiento, solo por detrás de la oferta cultural. Su valor también se traduce en un importante impacto económico. En 2024, el turismo deportivo —que incluye viajar tanto para ver como para practicar deporte— generó más de 8.351,2 millones de euros en el país, según el informe de la consultora Lin3s. “El turismo deportivo ya no es una acción puntual, sino una auténtica estrategia territorial”, advertía el pasado enero Andrés de la Dehesa, presidente de la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores de Artículos Deportivos durante la cuarta edición de Fitur Sports.
La guionista Gaba Agudo Adriani buscaba con el GPS la casa de una amiga en Caracas cuando acabó frente a una calle cerrada por uniformados y controles. Tardó varios segundos en entender no solo que allí vive Delcy Rodríguez, sino quién es ahora Delcy Rodríguez. Ese instante de desconcierto resume bien una sensación común ante el nuevo momento del país. Después de años atrapada en la espera del cambio, Venezuela ha entrado en una nueva etapa sin que sus ciudadanos terminen de saber dónde están parados. La realidad se movió de golpe, pero sigue envuelta en una mezcla de optimismo e incertidumbre. Algo cambió: lo difícil es definir cuánto, hacia dónde y por cuánto tiempo. Aunque sí parece irreversible.

El Palau de la Virreina està massa ben proporcionat per comparar-lo amb el castell del vampir tortuós on Mark Fisher denunciava que s’havia reclòs la cultura política de l’esquerra contemporània, que et xucla les ganes de viure a força de culpa i linxament moral. Però pujo la doble escalinata d’aquesta joia de l’arquitectura civil catalana, a la part alta de la Rambla de Barcelona, i penso que el fantasma de Fisher podria flotar molt a gust entre aquests murs, ell que deia que el present està embruixat pels futurs que se’ns van prometre però mai van arribar. Sigui com sigui, el seu esperit és prou poderós per fer que passin coses un divendres primaveral a les set de la tarda: no queda ni una cadira lliure a la sala d’actes de la Virreina per assistir a la sessió de Desig postcapitalista, un cicle de conferències que homenatja el curs homònim que Fisher no va poder acabar perquè es va suïcidar. Entre el públic reconec acadèmics, polítics, poetes i podcàsters, la majoria és jove i milita en una estètica vagament desafecta que em transporta als anys en què vaig estudiar a la Facultat de Filosofia de la UB, al Raval. A mitja conferència, la politòloga Alícia Valdés diu: “Totes coneixem la frase que es diu que és de Jameson, que també es diu que és de Fisher, que després es diu que és de Žižek, la de “és més fàcil imaginar…”, uix ara tindré un lapsus… bé, ja ho sabeu, la frase”.
El bufete americano Baker McKenzie estudia un recorte de su plantilla de hasta el 10% de su fuerza laboral. La noticia fue adelantada hace un mes por el portal británico de información legal RollOnFriday, y más tarde recogida por la agencia Bloomberg y por medios como Law.com. Pero los candidatos a recibir la temida carta de despido no son abogados, sino los trabajadores de apoyo documental y administrativo. De acuerdo con estas informaciones, el ajuste podría implicar la salida de entre 600 y 1.000 profesionales, sobre todo localizados en las oficinas de Londres y Belfast, pero con efectos también en sedes extranjeras.
En 2022, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declaró procedente el despido de una trabajadora de una empresa de gestión de litigios, sustituida por un sistema automatizado capaz de conseguir en 11 días tareas que antes requerían 287 jornadas. En este caso, el tribunal consideró que sí concurría una causa organizativa de peso. En cambio, en 2019, un juez de Las Palmas declaró improcedente el despido de una administrativa porque la compañía solo alegó “mejora de eficiencia” por automatización. El fallo subrayó que las empresas deben acreditar necesidades reales, no caben excusas vagas, para justificar el despido.
La escena se repite cada vez con más frecuencia. Un hospital que opera en zona de conflicto es bombardeado y los responsables del ataque aseguran que la instalación había dejado de ser neutral. No presentan pruebas independientes, nadie ha verificado que se cometieran actos hostiles entre sus muros, pero el mensaje se impone: si un centro sanitario alberga al enemigo, deja de ser un espacio protegido. Y así, lo que el Derecho Internacional Humanitario tipifica como crimen de guerra —el bombardeo de un hospital— pasa directamente a presentarse como una operación legítima.
Una de las consignas más repetidas por Donald Trump en su campaña de deportaciones es que está orientada a expulsar “a lo peor de lo peor”, a los delincuentes más peligrosos. Pero la realidad es que no solo la mayoría de los más de 700.000 deportados no tenían antecedentes penales, sino que las víctimas de delitos están siendo perseguidas. Es el caso de los menores que han sufrido abusos y que hasta el año pasado, protecciones legales y motivos humanitarios les excluían de las expulsiones. Sin embargo, el Gobierno del republicano ha deportado a 132 menores y detenido a 265 que tenían el Estatus Especial de Inmigrante Juvenil (SIJS, por sus siglas en inglés) hasta el 22 de diciembre.
Solo energéticas y petroleras se libran en Bolsa de la oleada de ventas que se ha iniciado con el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Los inversores aún no se deciden a apretar el botón del pánico, a la espera quizá de que el anuncio del final del conflicto abra de nuevo las compuertas a las subidas en Bolsa. Pero el escenario para la inversión ha cambiado y aunque aún sea difícil calibrar el alcance que el actual aumento del precio de la energía tendrá sobre el crecimiento y la inflación, el mercado financiero ya ha dado un vuelco. La banca, protagonista de las subidas bursátiles de enero y febrero y motor indiscutible del rally que había llevado al Ibex a máximos sin precedentes, es ahora uno de los sectores más castigados.
Llegar, cansados tras el viaje, al destino de vacaciones y encontrar sobre la mesa un surtido de productos locales preparados por un cocinero y listos para ser consumidos. Es uno de los servicios más demandados de los que ofrece Wishome en las diez villas que tiene en Cantabria. Y también un ejemplo de dos de las tendencias más en auge en el alquiler de viviendas de lujo para los días de asueto: la contratación de chefs y la apuesta por los alimentos de proximidad.
Endesa es de las pocas compañías que resiste en Bolsa al desánimo que imprime en el mercado la crisis energética por el bloqueo del estrecho de Ormuz. La acción aguanta en máximos de enero de 2008 sin apenas cambios en las últimas tres semanas. La presentación de la revisión estratégica 2026-2028 acompañada de los últimos resultados (ganó el 18% más en 2025), ha servido para anclar el rally. Y está por ver si el precio disparado del gas natural se traducirá en un alza de la electricidad que deje beneficios inesperados a las eléctricas.